Cine Adictos

POR BLANCA ISELA VÁZQUEZ ÁNGELES *

¿Desde cuándo existe el racismo? ¿Cómo se ha perpetuado y legitimado en la sociedad estadounidense y en otros países? ¿Es igual al sistema de castas?

Estas y otras interrogantes se van desentrañando a lo largo de película Origen (Origin, Ava DuVernay, EU, 2023, 130 minutos), basada en el libro Casta: el origen que nos divide, de la periodista Isabel Wilkerson, publicado en 2020 por la editorial Random House.

De la autora del libro debe señalarse que fue la primera mujer afroamericana en ganar el premio Pulitzer de periodismo en 1994, mientras era jefa de la oficina en Chicago de The New York Times y fue reconocida por su cobertura de las inundaciones en Medio Oriente.

Respecto a la versión cinematográfica, se trata de un drama dirigido por la reconocida Ava DuVernay quien, en la primera escena, muestra la secuencia de un chico de color caminando por la noche en un barrio de gente blanca y minutos después es asesinado de manera brutal, aparentemente sin motivo.

La protagonista es Isabel Wilkerson (interpretada por Aunianue Ellis-Taylor), quien atiende la petición de su antiguo jefe para llevar a cabo una investigación que permita comprender la muerte de Trevor Martin. La respuesta se encamina a un asesinato por motivos raciales, aunque Isabel, como experta periodista, se cuestiona: ¿por qué todo redunda en un tema racista?

Las investigaciones de Isabel Wilkerson sirven de eje para llevar al público por un viaje en el tiempo, a ciudades de Alemania, India y Estados Unidos. En la Alemania de 1935 se muestra la decadencia y corrupción moral, el partidoNazi crea un odio hacia a los judíos y les quita parte de su humanidad. ¿Y cómo lo logra? Creando la endogamia (donde judíos y alemanes no se relacionen como parejas; prohíben el sentido de la empatía).

Durante ese pasaje queda claro que al proyecto Nazi no le interesaba la jerarquización, sino la aniquilación de los judíos, creyendo de esa manera que ellos serían la raza “suprema”.

En el viaje a la India Wilkerson encuentra a dos profesores que le muestran el caos de la ciudad y van describiendo el sistema de castas que ha perdurado hasta nuestros días y del cual no hay manera de escapar. En esta jerarquización los Dalits, que son los limpiadores de cloacas o los “intocables”, es el grupo más vulnerable, los invisibles de la sociedad hindú.

Estados Unidos sirve para regresar al tiempo donde una pareja de afroamericanos con profesión de antropólogos se sumerge en una comunidad de gente de color, mientras sus compañeros “blancos” (otra pareja de la misma profesión) recaban información de cómo se segregaba a los negros.

Como público, durante el desarrollo de esta historia somos testigos de cómo la comunidad negra estuvo subyugada, humillada por 246 años de esclavitud y aún después de ser abolida fueron menospreciados y tratados como si fueran lo peor.

Un ejemplo es la escena de un niño de color a quien no le permitieron entrar a una piscina junto con sus compañeros de equipo de beisbol por considerar que podía infectar la alberca.

Todo este rompecabezas visual contribuye a reconstruir el argumento que ha perdurado hasta hoy. Países que se construyeron con el esfuerzo de inmigrantes, llamados “multiculturales”, son los que presentan el índice más alto de racismo. El sentido de propiedad, el temor a que te arrebaten el trabajo o te mezcles con “su gente” propicia un ambiente de odio y, con ello, de continuo racismo.

El tema principal de esta película es una historia negra que permanece guardada en el sótano y que nadie quiere asomarse a arreglar.

  • * Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva. Profesora de asignatura en el Colegio de Bachilleres.
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POR DANIEL MAURICIO RAMÍREZ MALDONADO *

En el vasto mundo de la animación japonesa algunos títulos trascienden épocas y generaciones, no importando si su estreno ocurrió antes del nacimiento de muchos de sus espectadores o si la estética corresponde a la era analógica, cuando las posibilidades de edición y de efectos especiales eran, por decirlo de algún modo, limitados, lo cual obligaba a inventar procedimientos que permitieran los resultados deseados. No obstante que la historias retraten mundos cultural o artísticamente distantes, son capaces de seguir atrapando nuevos admiradores que se enamoran de ellas.

Sin duda, una de ellas es La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, Japón, 1997, 133 minutos): obra maestra capaz de transportarnos a un universo mágico, pleno de encanto y complejidad. Se centra en ambientar la época del periodo Muromachi, de 1392 a 1573, cuando el príncipe Ashitaka enfrenta una maldición que lo obliga a abandonar su pueblo y buscar en un bosque lejano la solución a su maleficio.

Al llegar al sitio donde el joven noble busca la cura para la maldición que contrajo al enfrentar al Dios Jabalí, descubre que en aquel lugar prevalecen las hostilidades: los habitantes espirituales del bosque y los animales, con ayuda de San, luchan por conservar la naturaleza intacta, se ven amenazados por Lady Eboshi, quien pretende destruir grandes bosques para extraer hierro y construir armas de fuego.

San es la princesa Mononoke y es la figura central; ha vivido entre lobos desde que sus padres la abandonaron. Su personalidad es práctica, lógica e independiente; enlaza lo que sucede entre los espíritus del bosque, los kodamas y los habitantes de la ciudad de hierro, población inmersa en la industrialización y conducida, principalmente, por mujeres rescatadas de historias de abuso y abandono.

Los personajes de La princesa Mononoke son complejos y multifacéticos; San y Ashitaka ofrecen varias capas de profundidad, con sus viajes de autodescubrimiento y conflictos emocionales enriquecen la narrativa. La película no sólo presenta una lucha física, sino también una exploración emocional y espiritual; cada una de las partes hace cosas buenas y malas; no hay buenos o malos, héroes o villanos, es la vida abriéndose paso con sus propias reglas de equilibrio ante problemas complejos; posiblemente las soluciones no nos complazcan, debido a nuestros prejuicios.

De este filme es obligado recapacitar sobre el cuidado en los detalles de la animación, en los movimientos de los personajes. Por ejemplo, cuando Ashitaka se agacha para tomar un poco de agua del río, antes de hacerlo se arremanga, un aspecto que se pudo omitir, pero para el director fue importante humanizar este momento. Si observamos con detenimiento seguramente obtendremos abundantes referencias de la labor de un animé dibujado a mano, artesanal, podría decirse.

Para este relato épico ambientado en el Japón feudal, donde dioses y naturaleza entran en conflicto por la incorporación de la industrialización, fue fundamental una memorable banda sonora y para ello Joe Hisaishi creo temas orquestales intensos y emotivos, los cuales se quedan en la mente del público espectador.

A diferencia de lo que muchas veces se puede esperar del cine de animación, sobre todo en occidente, esta no es una película para niños, jóvenes y adultos la reciben mejor porque se identifican con los temas expuestos, especialmente con el aspecto ambientalista, pues muestra que la destrucción de los humanos no ha sido por maldad; es algo más complejo, pues sin esta intervención no se habría dado el desarrollo del que hoy nos beneficiamos.

En esta cinta Miyazaki aborda la dualidad entre la naturaleza y la industrialización, explorando las formas en que los humanos afectan su entorno; invita a la reflexión sobre la coexistencia entre el progreso y la preservación de los entornos naturales, así como el respeto a la vida animal.

El castillo en el cielo

En la misma línea está El castillo en el cielo (Hayao Miyazaki, Japón, 1986, 124 minutos), considerado el primer filme creado por Miyazaki en Studio Ghibli, empresa que contribuyó a fundar en 1985. Relata la historia de Sheeta, una niña que, luego de ser retenida por agentes del gobierno, misteriosamente cae del cielo y es rescatada por Pazu, un pequeño que vive en el campo y le ayuda a escapar de sus captores. Entre los dos prevalecen amabilidad y ternura, lo que da paso a la confianza, al cariño y la nobleza; con estos valores logran imponerse a la adversidad.

Los dos pequeños se ven envueltos en una serie de aventuras para llegar al reino perdido, La Fortaleza Celeste, isla flotante en el cielo creada por una raza que tiempo atrás despareció de la Tierra; para ir ahí es necesario elevarse en aeronaves que, además de útiles, son espectaculares: resultan en un derroche de creatividad surgida de la mente del director y las de los dibujantes que le asistieron.

Esta es una historia para público de todas las edades, con el relato de aspectos negativos de la conducta humana en su afán por hacerse del poder, de dar con el dominio que permita gobernar el mundo y corromper a otros al punto de llevarlos a su destrucción. Al verla resulta fácil comprender la dualidad de la humanidad, capaz de crear armonía con la naturaleza y, en contraparte, fabricar armas de destrucción masiva, máquinas que son capaces de generar caos y dolor. Es un mensaje antibélico y ecológico recurrente en las películas de Miyazaki.

Se trata de un filme que mantiene un ritmo y un pulso justificados por las aventuras de los protagonistas. Tiene semejanza con el estilo de los dibujos animados o de las historietas del Manga, con personajes que tienen ojos muy grandes y bocas pequeñas que pueden acrecentarse al tamaño de su cara si gritan o se ríen a carcajadas.

Evita tanto la ubicación temporal como geográfica; se inspira en aspectos de la cultura minera y estuvo influida por hechos históricos ocurridos en la gran huelga en Reino Unido de 1984 a 1985. No es casualidad que Sheeta lleve en el cuello un cristal, de origen mineral, que le permite flotar y por ello la persigue un grupo de hombres malvados interesados en quitárselo, para desbloquear sus poderes ocultos.

Piratas del cielo, un villano irredimible, escenas que parecen salidas de cuentos de hadas, ruinas de antiguas civilizaciones, tecnología futurista, narrativa que mezcla magia y tecnología, han dejado una impresión duradera. Sus personajes son entrañables y los lugares que muestra siguen evocando asombro y admiración, debido a su poder para despertar la imaginación.

El castillo en el cielo ha sido catalogada como una joya de la animación japonesa por su diseño visual. Una experiencia que nos transporta a un mundo lleno de maravillas y emociones. La combinación de una narrativa cautivadora, personajes inolvidables y un trabajo asombroso hace que esta obra sea un testimonio del genio creativo de Hayao Miyazaki y el impacto duradero del Studio Ghibli en el corazón de la animación. Sigue siendo una joya preciada que resuena con la imaginación de aquellos que se aventuran a explorar sus cielos etéreos y su encanto inolvidable.

Del director Hayao Miyazaki (Tokio, Japón, 1941), recordemos que es un cineasta muy conocido a nivel global debido a su capacidad para tejer historias reflexivas, crear escenarios donde los espectadores se sumergen en luchas que implican a la conexión de lo natural con lo sobrenatural. Como realizador ofrece una estética única que ha logrado cautivar a audiencias de todo el mundo.

A lo largo de su carrera, Miyazaki ha sido aclamado por fusionar la fantasía con temas relevantes; de centrarse en el ambientalismo y en la ética con la que se ha conducido la humanidad, eso sí, con una estética y sensibilidad únicas.

La imaginación de Hayao Miyazaki supera a la de muchos directores contemporáneos; con argumentos que pueden parecer básicos o muy sencillos ha creado obras de arte. Tema aparte es el hecho de que durante años ha tenido gran impacto en occidente debido al apoyo de Disney para distribuir sus películas. Su riqueza narrativa, la inclusión de personajes memorables y animación visualmente deslumbrante le permiten estar vigente con estos y muchos otros títulos.

Sea esta una invitación a consultar, revisar y, si es el caso, ver por primera vez las películas de Miyasaki.

* Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la FES Acatlán.
Integrante del Programa “Acatlán Contigo” (Promotoría Cultural) 2024-1.

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Creo que el público se siente demasiado cómodo
y familiarizado con las películas actuales.
Creen todo lo que oyen y ven. Me gusta sacudir eso.

Christopher Nolan

POR MARÍA ANDREA CARDOSO MORALES *

Entre los directores de cine reconocidos a nivel internacional por su enfoque innovador, atención meticulosa al detalle y habilidad para combinar la narrativa compleja con el atractivo comercial, destaca Christopher Nolan quien, sin duda, a partir de volverse famoso con Memento, en el año 2000, ha dejado su propia marca en el mundo del cine, y es reconocido como uno de los directores más influyentes y aclamados.

Nació en Londres el 30 de julio de 1970; hijo de un publicista británico y de una sobrecargo y profesora estadounidense, por cuyas actividades profesionales le llevaron a crecer en un ambiente que fomentó la creatividad desde temprana edad. Es el segundo de tres hermanos y juntos pasaron parte de su infancia entre Londres y Chicago, lo que dio a Christopher Nolan una perspectiva multicultural que ha influido en su obra e incluso en la vida profesional de su hermano menor, Jonathan, que también es cineasta y con quien ha compartido varios proyectos.

Desde joven demostró interés por el cine. A la edad de siete años comenzó a experimentar con una cámara Super 8, filmando historias cortas protagonizadas por sus juguetes. Su fascinación por la narración visual continuó durante los años que pasó en la University College of London, donde estudió Literatura Inglesa, aunque pasaba gran parte de su tiempo en el Departamento de Cine, donde llegó a ser presidente del cineclub. En ese campus desarrolló su estilo cinematográfico tan característico y conoció a Emma Thomas, su esposa y productora habitual. Ambos se graduaron en 1993.

Los primeros trabajos profesionales de Christopher Nolan en la industria cinematográfica estuvieron enfocados en la creación de anuncios publicitarios y como operador de cámara, al tiempo que desarrolló ejercicios personales en diversos cortometrajes.

Debutó como director con Following (Reino Unido, 1998, 69 minutos), película independiente de bajo presupuesto que capturó la atención de la crítica por su estructura narrativa no lineal y estilo minimalista. La filmó en 16 milímetros, en blanco y negro, con recursos limitados, durante los fines de semana e incluyó a actores no profesionales; con esta obra inicial estableció muchas de las técnicas y temas que desarrollaría en trabajos posteriores, como la obsesiva exploración de la percepción y el tiempo. Este fue solamente el comienzo de una carrera que redefinió los estándares de la narrativa cinematográfica.

Memento lo catapultó a la fama en el año 2000. Este filme se basa en un relato corto escrito por su hermano Jonathan y cuenta la historia de Leonard Shelby, investigador de una agencia de seguros que padece amnesia anterógrada, causada por un golpe que recibió en la cabeza al intentar salvar a su mujer de un ataque que la mató; el eje central de la historia es la venganza de Leonard por la muerte de su esposa, pero a partir de los recuerdos que construye con imágenes de una cámara instantánea y una serie de notas tatuadas en su cuerpo.

Lo que distingue a Memento es su estructura narrativa, que se presenta en dos líneas temporales, una en orden cronológico inverso y la otra de forma cronológica. Este enfoque innovador obliga a los espectadores a cuestionar la naturaleza de la memoria y la percepción. Se trata de una realización que desafía las convenciones tradicionales de la narrativa.

Memento es ejemplo de una producción con bajo presupuesto que, en contraparte, logró el éxito comercial y obtuvo la aprobación de la crítica especializada. Por su calidad fue nominada a los Oscar en 2002 por Mejor Guion Original y Mejor Montaje, consolidando a Christopher Nolan como una voz distintiva en el cine moderno. Esta película se ha convertido en un referente en los estudios de narrativa cinematográfica, siendo motivo de diferentes análisis en universidades y escuelas de cine de diversas latitudes.

De 2005 a 2012 Christopher Nolan se enfocó en revitalizar el género de superhéroes con su trilogía de The Dark Knight, que se conoce en México como Batman: El Caballero de la Noche. La primera entrega, Batman Begins (Batman inicia, EU, 2005, 140 minutos), exploró los orígenes del personaje con una profundidad psicológica que no se había visto antes en películas de superhéroes. Al redefinir a Bruce Wayne como un hombre atormentado por sus traumas y motivaciones complejas. Con su trabajo de dirección cinematográfica atrajo a público, tanto crítico como general.

The Dark Knight (Batman: El Caballero de la Noche, EU, 2008, 152 minutos), la segunda entrega, fue un éxito rotundo, recaudó más de mil millones de dólares en taquilla y ganó elogios universales. La interpretación de Heath Ledger como el Joker se convirtió en legendaria, otorgándole un Oscar póstumo y estableció un nuevo estándar para los villanos en el cine. En esta película mezcla elementos de thriller, acción y drama; aborda temas como el caos, la corrupción y el sacrificio moral.

Cabe agregar que este filme ha merecido múltiples análisis de especialistas de cine y de conducta humana. A la fecha sigue apasionando a los amantes de este género, ya que el personaje de Batman enfrenta en el Joker a los oscuros reflejos de su propia personalidad; el Joker sigue siendo el villano, pero Batman no sale bien librado como héroe por sus actos en pro de hacer justicia.

Es una cinta cargada de temores que dejaban huella, debido a que los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 aún estaban muy presentes en la memoria del público, con actos de terrorismo que podían afectar a cualquiera por motivos aparentemente incomprensibles. El Joker de Heath Ledger, por la interpretación y por la manera en que da vida a ese anti-Batman, legó al antagonista por excelencia.

La trilogía culmina con The Dark Knight Rises (Batman: El Caballero de la Noche asciende, 2012), una película que cerró la saga con un enfoque en la redención y la herencia del superhéroe. La trilogía marcó un hito, demostrando que las cintas de superhéroes podían combinar narrativas profundas con un atractivo comercial masivo. Además, esta serie estableció un nuevo estándar para el género, influenciando a cineastas y reconfigurando las expectativas del público hacia estas producciones.

Nolan exploró los límites de la mente humana y la percepción de la realidad en Inception (El origen, EU, 2010, 148 minutos), donde Leonardo DiCaprio tiene el rol protagónico. Sigue a un grupo de “extractores” que se infiltran en los sueños de las personas para robar secretos. La trama gira en torno a un último encargo que, de tener éxito, permitirá al personaje de DiCaprio, Dom Cobb, regresar a casa con sus hijos. La causa de que Inception fuese considerada como revolucionaria, al cerrar la primera década de este siglo, fue su narrativa de sueños dentro de sueños, cada uno con sus propias reglas de tiempo y gravedad.

Christopher Nolan cautivó al público con efectos visuales calificados como espectaculares y la crítica reconoció su innovador enfoque narrativo. A nivel técnico, eligió el trabajo de diseñadores que desarrollaron efectos capaces de crear un mundo visualmente impresionante, sin depender exclusivamente de las imágenes creadas por computadora. El éxito de Inception reafirmó su capacidad como director para equilibrar narrativas complejas para las grandes masas. Ganó cuatro premios Oscar y dejó como legado una de las obras más influyentes del cine moderno.

En Interstellar (EU, 2014, 169 minutos) llevó su narrativa cinematográfica al espacio, explorando temas como; el amor, sacrificio y supervivencia de la humanidad. La historia sigue a un grupo de astronautas que viajan a través de un agujero de gusano en busca de un nuevo hogar para la humanidad, mientras la Tierra enfrenta una crisis ambiental. Colaborando con el físico teórico Kip Thorne, Christopher Nolan integró conceptos científicos reales, como la relatividad del tiempo y los agujeros negros, en una narrativa emocionalmente resonante.

La imagen del agujero negro, Gargantúa, marcó un hito en la representación científica en el cine. Con una partitura inolvidable de Hans Zimmer y efectos visuales que dejaron a la audiencia sin aliento, Interstellar es más que una película; es una experiencia cinematográfica que, en la época de su estreno provocó discusiones sobre la naturaleza del tiempo y la conexión humana. Destaca por su capacidad de equilibrar la ciencia rigurosa con una narrativa emocional, con ello Nolan consolidó su reputación como cineasta visionario.

Oppenheimer (EU, 2023, 180 minutos), su más reciente filme, se centra en la vida de J. Robert Oppenheimer, llamado el “padre de la bomba atómica”. Se trata de un drama histórico dedicado a examinar las complejidades morales, éticas y personales que rodearon la creación del arma nuclear. Basada en la biografía American Prometheus, la película combina narrativa biográfica con reflexión filosófica y explora los dilemas de la responsabilidad científica y las consecuencias de la innovación tecnológica.

Protagonizada por Cillian Murphy y con un elenco que incluye a Emily Blunt, Matt Damon y Robert Downey Jr., Oppenheimer ha sido elogiada por su profundidad emocional y enfoque técnico meticuloso. Christopher Nolan utilizó cámaras IMAX para capturar la intensidad visual y emocional de la película, destacándose especialmente en la representación de la primera prueba nuclear.

Hablar de Christopher Nolan es referirse a un realizador que ha aportado nuevo significado a ser cineasta en el siglo XXI. Al ver sus obras siempre pongamos atención en su capacidad para equilibrar la complejidad narrativa con los requerimientos comerciales de las grandes productoras, interesadas más en las ganancias que en los aspectos artísticos o en experiencias cinematográficas inmersivas.

Distingamos su enfoque en temas filosóficos y su habilidad para desafiar las percepciones del tiempo y la realidad, que han influido en una nueva generación de directores. Películas como Memento, Inception e Interstellar han elevado el nivel de lo que el cine puede lograr en términos artísticos y técnicos.

Nolan es un director que ha demostrado que las películas inteligentes pueden tener éxito comercial. Sus filmes han recaudado miles de millones de dólares en taquilla y han sido distinguido con múltiples reconocimientos, pero su mayor contribución es la capacidad para unir a audiencias de todo el mundo en una experiencia compartida que combina el entretenimiento con la reflexión.

Christopher Nolan no es solamente un director, es un contador de historias, innovador y visionario, cuyo impacto seguirá influyendo en el cine durante décadas.

  • Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la FES Acatlán. Integrante del Programa “Acatlán Contigo” (Promotoría Cultural) 2025-1.
Categoría(s): Sin categoría, TRAYECTORIAS

POR RAFAEL OROZCO FLORES *

En estricto sentido, debemos puntualizar que los cien años del título se refieren a la primera de las películas sobre este personaje que ha sabido adaptarse, de cuando en cuando, a las tecnologías cinematográficas, lo mismo que a las temporalidades de la historia, a través de diversas interpretaciones y acercamientos al niño que, incluso, ha dado origen a una condición que explora la psicología. Nacido en las tablas del teatro, pasó a la pantalla y por muchos años Disney detentó y usufructuó a Peter Pan en la que, sin duda, es la más conocida de las películas, desde 1953.

¿Un parto difícil?

Por el extraordinario ensayo introductorio que hace Silvia Herreros de Tejada 1 a una versión impresa de la obra, sabemos del fracaso editorial que su aparición representó en 1906, aunque el personaje ya era popular al haber surgido en la novela de James Matthew Barrie El pajarillo blanco. En ese año, la pieza con el niño centenario se representaba en Broadway con el título de Peter Pan o el niño que no quería crecer, con las actuaciones de Maude Adams 2 y Mildred Morris en los papeles de Peter Pan y Wendy, respectivamente.

No obstante, esa derrota inicial en el mundo de los libros no impidió que el personaje cobrara fama en las tablas durante muchos años, consolidándose en 1911. En efecto, la obra de Barrie había alcanzado fama no sólo en Londres, Reino Unido, sino en otros países. Una revista madrileña da cuenta de la puesta en escena en 1908, en los siguientes términos:

Esencialmente la sinopsis corresponde a la historia que conocemos y que en el teatro se llegó a identificar como una pieza de las navidades o del año nuevo por lo menos durante unos 20 años 4 y a la que Barrie introducía pequeños cambios que se le ocurrían por temporada, razón por la cual cada año la versión era un poco distinta. A inicios de 1924 se presentaba en Madrid la obra de J.M. Barrie Mary Luz con un éxito “decoroso”, a decir de la prensa, considerando que este autor no era para el público español, a diferencia del de Londres, en donde, en ese mismo tiempo, se representaban en el teatro cinco obras del escritor escocés, entre ellas Peter Pan. 5

Parte del interés que generó Peter Pan en el plano extracinematográfico, pero con vasos comunicantes con su obra emblemática, son los referentes autobiográficos del autor. En 1962, Concha Fernández Luna escribió:

Aunque Fernández Luna evade referirse a los detalles que sustentan su dicho, Herreros los presenta: Barrie, un tanto abandonado por su madre, con el deseo de permanecer como niño en sustitución evidente de su hermano fallecido, con un matrimonio no consumado y la sospecha de ser pedófilo (Ver Descubriendo Nunca Jamás, Marc Forster, 2004), entre otras características de su personalidad. 7

La película de Brenon

Entre los planes de producción de la Paramount Pictures, para 1923 estaba el de producir la película de Peter Pan; sin embargo, cuestiones técnicas impidieron que esto se realizara. Para 1924 le empresa consideró que ya tenía la tecnología cinematográfica para producirla y cerca de seis meses llevó la búsqueda de quien interpretaría el papel principal.

Fuentes hemerográficas de la época consignan que fueron cientos las jóvenes que acudieron al casting, entre las que se encontraba Betty Bronson quien, después de diversas pruebas de actuación, resultó electa por Herbert Brenon 8 y por el autor de la obra J. M. Barrie, quien se encargó de anunciar la decisión que favorecía a la actriz estadounidense de 17 años y que antes había participado en la película Anna Ascends (Victor Fleming, EU, 1922, 62 minutos).

Cuando Betty Bronson fue notificada de la decisión se limitó a exclamar: “soy la mujer más feliz del mundo” 9. La película se rodó entre agosto y diciembre de 1924 en algunas locaciones de California y en los estudios de la Paramount en Nueva York; se estrenó el 29 de diciembre de ese mismo año. 10

Si bien la sinopsis anterior resume la historia de Peter Pan, su composición narrativa tiene ciertos rasgos autobiográficos del autor, así como elementos que resultan extraños por su origen, y sin el contexto histórico social de la época parecen incomprensibles: ¿quiénes son los niños perdidos? ¿por qué el cocodrilo se comió la mano del pirata?, ¿qué hace una tribu netamente americana en un contexto vinculado a Londres, en dónde inicia la historia?, ¿sirenas?, ¿quiénes son los niños Darling?

Es sabido que los niños Darling de la historia son en realidad los niños de una familia con la que Barrie hizo amistad y que, tras la muerte de los padres, él adoptó legalmente. Siguiendo el ensayo de Silvia Herreros y bajo la perspectiva de que la historia de Peter Pan fue modificada muy frecuentemente por el autor (además de otros escritores, quienes escribieron sus propias versiones siguiendo la historia original) los niños perdidos se refieren, según Barrie, a los infantes que las niñeras distraídas perdían en los jardines de Kensington y que Peter recogía (a los que encontraba muertos los enterraba en el propio parque de dos en dos, para que se hicieran compañía) y los llevaba a Nunca jamás, en donde no crecían.

Una concepción bastante siniestra que otorga a Peter Pan una personalidad de maldad o delincuencial (secuestraba niños), lo que se complementa con su acción de cortar la mano del Capitán Garfio y dársela a comer al cocodrilo. Respecto a la tribu y las sirenas no hay referencias en la obra que pudieran explicar su presencia, a no ser su carácter mitológico y como contrapunto de los piratas, personajes de los que gustaba Barrie, lo mismo que de las islas solitarias.

En la primera versión cinematográfica y en la novela podemos encontrar referencias un tanto ambiguas sobre la sexualidad: ¿qué es un beso? –pregunta Peter Pan a Wendy– y ella, en su turbación adolescente, le da un dedal como muestra de lo que es un beso. A diferencia de la película de Disney, la estancia de los niños Darling en Nunca jamás dura meses y no unas horas. Durante esa estadía Wendy asume el rol de madre de los niños perdidos, de sus propios hermanos y del mismo Peter, aunque a éste le ha pedido que sea el padre (situación que acepta y rechaza alternadamente). Dice Barrie en la obra y se refleja en la película de Brenon:

Se desprenden de este pasaje rasgos de la forma de ser de Peter Pan, quien no quiere asumir los compromisos de la edad adulta, como los de un padre, pero también en el aspecto de la sexualidad, al personalizarse como un ser asexual. Otras insinuaciones se dan con las sirenas, con Tigrilla (Tigridia, en la novela)–como lo muestra el pasaje anterior– y con el hada Campanita (hay un momento en que Peter Pan sugiere que ella pueda ser su madre, a lo que ésta exclama: “So zopenco”, en franca decepción amorosa).

Hay en la película algunos elementos que sugieren ser una calca de la puesta en escena, como la mascota (un perro San Bernardo que además de niñera funge como enfermera) caracterizada por un actor, al igual que el cocodrilo; se infiere que parte de la estética visual de la película pudo ser tomada del teatro y marcó el estilo visual de los ambientes y personajes en las versiones subsecuentes.

En la obra, solamente se da la descripción de Peter Pan y del Capitán Garfio en cuanto a su atuendo y apariencia, pero no de los demás personajes y, sin embargo, la película parece que ha impuesto el atuendo del pirata Smee (de lentes, gorro y camiseta a rayas) y de los distintos escenarios (la casa de la familia Darling es prototípica londinense para casi todas las versiones).

Se sabe que, en las representaciones teatrales, cuando el personaje llamado Campanita se toma el veneno que ha puesto el Capitán Garfio para Peter Pan, ella desfallece poco a poco y el protagonista pedía al público que ayudara a salvarla manifestando creer en las hadas [según una conseja popular cuando un niño no creía en las hadas una de ellas moría] 12, levantando la mano 13 o con un aplauso, hasta salvarla. En la película, con el empleo de una toma subjetiva, Peter Pan se dirige a un público adivinado, al que pide insistentemente que aplauda (seguramente los asistentes en el cine aplaudían).

La película tuvo una recepción muy favorable por el público infantil y adulto y la crítica la ponderaba como destacada por su valor artístico, llegando a considerarla como “el mejor filme infantil del mundo” 14. Un diario español la comentó en estos términos:

Al parecer, la obra de James Matthew Barrie se había posicionado en el imaginario de la sociedad de aquel tiempo. Su influencia y efecto en ella era evidente: la moda había adoptado el cuello, en la vestimenta femenil, llamado estilo “Peter Pan” 17 y en la música había inspirado, por lo menos, una pieza en fox-trot de la autoría de R. Kuig 18 (para escuchar, en el código QR adjunto).

De la misma manera, se consideraba a la película poseedora de una serie de virtudes que la hacían propicia para llenar las expectativas de lo que en España se denominó “Cine-Escuela”, que pretendía apoyar la educación infantil en distintas áreas como la zoología, astronomía, la actividad científica e industrial y pedagógica. 19 20

Más allá de las valoraciones socioculturales de la película de Brenon, creo que esta marcó varios de los paradigmas subsecuentes en la lectura y apreciación de la historia en la pantalla, no sólo en la apariencia física de los personajes, sino en la concepción de un niño bondadoso y bueno que emprende una aventura a partir de su encuentro con los niños Darling, cuando busca su sombra.

La historia y sus hitos narrativos, muchas veces en contraposición de la obra, nos muestran a un ser complejo que no quiere asumir roles de adulto que impliquen responsabilidades (laborales, de paternidad, de pareja y sexuales –aquí tal vez venga a cuento el personaje de Oscar Matzerath de la novela El tambor de hojalata de 1959, de Günter Grass, como antítesis de Peter Pan, que también decide no crecer físicamente, pero asume sus roles en los demás ámbitos de su vida–), pero sí el ocio, diversión y aventura.

Respecto a la obra, ésta y otras versiones resultan bastante edulcoradas; se quedan en la superficialidad de un personaje complejo, como hemos dicho, lleno de amargura y resentimiento. Una expresión que de alguna manera ilustra esta afirmación y que, al parecer, se eliminó de todas las versiones, pero está presente en la novela, ya que puede resultar “peligrosa” para el público infantil, es aquella que dice, en voz de Peter Pan: “Morir ha de ser una gran aventura”, entendida como una franca invitación al suicidio.

La película se estrenó el 29 de diciembre de 1924 en Estados Unidos. En México se tiene referencia de haberse programado como estreno hasta enero de 1926 21 en las salas Cine Lux, Cine Opera y Teatro Cuauhtémoc, de Guadalajara.

Disney y otras versiones

Entre 1924 y 1953 no hay registros de alguna producción cinematográfica de Peter Pan, pero a partir de la aparición de la película de Disney el personaje, la historia y otros referentes iconográficos o narrativos se hicieron presentes en la industria del entretenimiento con mayor o menor frecuencia.

Para varias generaciones, la versión animada de la compañía Disney ha sido el paradigma del niño vestido de verde. Hemos crecido anhelando su programación en los cines (desde luego antes de la popularización de los sistemas de reproducción en casa y de las plataformas streaming). De la misma manera en que admiramos las ahora clásicas películas de animación Disney como:

Blanca Nieves y los siete enanitos (Snow White and the Seven Dwarfs, David Hand, EU, 1937, 83 minutos); Pinocho (Disney’s Pinocchio, Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, EU, 1940, 87 minutos): Dumbo (Ben Sharpsteen, EU, 1941, 64 minutos); Bambi (David Hand, EU, 1942, 70 minutos); Cenicienta (Cinderella, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson, EU, 1950, 74 minutos); Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson, EU, 1951, 75 minutos); 101 Dálmatas o La noche de las narices frías (One Hundred and One Dalmatians (101 Dalmatians), Wolfgang Reitherman, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, EU, 1961, 79 minutos), entre muchas otras.

Quizás sea la versión de Disney la más popular de esta historia que ha tenido múltiples y disímbolos acercamientos, de todas cuantas se han realizado, tanto para salas como para televisión.

Con ligeras variaciones en el título, por lo menos podemos identificar 19 películas, seis series para televisión y dos videojuegos que siguen básicamente la historia harto conocida y explotando de alguna manera el nombre.

Entre ellas encontramos Peter Pan XXX: an Axel Braun Parody, una película pornográfica dirigida por Axel Braun en 2015; The Incredibly Short Life of Peter Panties (Daniel Abril, EU, 2020, 9 minutos), que es un corto de un niño y su relación tormentosa con su madre alcohólica y sus parejas; el manga La promesa de Nunca Jamás (The Promised Neverland), creada por Kaiu Shirai, 2019-2021 que, si bien no tiene nada que ver con la creación de Barrie, utiliza la palabra Neverland en un contexto de explotación infantil, en una historia oscura y cruel.

Para 2025 se estrena Peter Pan: Pesadilla en Nunca Jamás (Peter Pan’s Neverland Nightmare, Scott Chambers, EU, 89 minutos) que es la versión terrorífica de la casi siempre edulcorada historia centenaria, muy contraria a Peter Pan Goes Wrong, divertida película para televisión producida por la BBC de Londres en 2016 y dirigida por Dewi Humphreys, sobre una fallida representación teatral de Peter Pan.

Después de la producción de Disney se han realizado varias películas para su explotación comercial, entre las que podemos señalar: Peter Pan: El regreso al país de Nunca Jamás (Peter Pan: Return to NeverLand, Robin Budd, Donovan Cook, EU, 2002, 72 minutos) donde Disney da seguimiento a la historia en la que la hija de Wendy viaja a la isla fantástica.

Destacan también: Hook, el regreso del Capitán Garfio (Hook, Steven Spielberg, EU, 1991, 137 minutos), Peter Pan, la gran aventura (Peter Pan, P.J. Hogan, EU, 2003, 113 minutos) que está dedicada a la memoria de Dodi Al-Fayed, pretendiente de la princesa Diana y muerto unos años antes, gracias a la intervención de su padre, Mohamed Al-Fayed, coproductor de la película.

Finalmente, no podemos omitir, en esta apretada relación a Peter Pan (Pan, Joe Wright, EU, 2015, 115 minutos) que es, para quien esto escribe, una visión fuera de lo común de la obra de Barrie; Peter Pan y Wendy (Peter Pan & Wendy, David Lowery, EU, 2023, 106 minutos) y la miniserie Neverland (Nick Willing, EU, 2011, 170 minutos), con una adaptación muy destacada en la que se permiten que Peter Pan muera momentáneamente. Para 2025, además de la de terror ya referida, llega otra de este género con el título Hook, bajo la dirección de Andrea M. Catinella.

  • * Maestro en Comunicación por la Universidad Vasco de Quiroga, A.C. Trabaja en la Coordinación de la Investigación Científica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán de Ocampo.
Categoría(s): APUNTES CINEMATOGRÁFICOS

POR NOVEL ALEJANDRO GONZÁLEZ OROZCO

Los destellos y reflejos que surgen de la Muestra Internacional de Cine son referentes obligados para comprender el pulso de los temas que ocupan y preocupan a los cineastas de diversas latitudes en esta época.

Los organizadores han acostumbrado al público cinéfilo a tener en la Muestra, eso que bien pudiera identificarse como la esencia de lo mejor del cine contemporáneo y el rescate de lo que, en otro momento, quedó pendiente por explorar, por rescatar, cuando se trata de los filmes remasterizados o que se incluyen con motivo de algún homenaje.

En esta edición, con base en la información proporcionada por la Cineteca Nacional, les invitamos a acercarse a la selección de los siete filmes que serán proyectados en la sala del Teatro Javier Barros Sierra, del miércoles 13 al viernes 22 de noviembre.

Como recinto universitario donde se preserva la tradición de exhibir la Muestra, es nuestro deber reiterar la importancia de vincular la academia con el cine. Falso es que venir al Centro Cultural a disfrutar del Séptimo Arte solamente deba ser por una cuestión de placer.

No hemos sido pocos(as) quienes, enviados(as) a ver una película para realizar un reporte académico o analizar en clase, luego de compartir puntos de vista sobre las historias, los personajes, las situaciones de vida, los conflictos planteados y sus soluciones, la estética, las razones por las que obtuvo tal o cual premio, hemos sido “atrapados(as)” por el cine y por las artes que congrega su realización.

Muchos(as) hemos tenido la fortuna de contar en nuestro Campus con la guía profesional de quienes han dedicado su vida a estudiar el cine y nos han explicado, desde otras ópticas, lo visto en películas de mayor o menor complejidad, pero no hace falta ser expertos(as) en esta materia para compartir puntos de vista, analizar los aspectos que, desde cada ámbito de la formación profesional, puedan contribuir a enriquecer los conocimientos de nuestros estudiantes. Sea esta una cordial invitación a trasladar el aula de clase al Centro Cultural Acatlán, al menos por unas sesiones, y redescubrir la utilidad del cine como herramienta didáctica.

En Simón de la montaña se aborda la historia de un joven solitario que, cansado de sus problemas familiares y para conseguir una pensión estatal, asiste a una escuela donde finge ser una persona discapacitada. Este filme ganó el Gran Premio de la Semana de la Crítica en Cannes 2024.

Con el título internacional de It’s Not Me (C’est pas moi) se presenta esta cinta que, en 40 minutos, desarrolla una historia autobiográfica de Léos Carax; un collage sobre una vida profesional de más de 40 años dedicados al cine, a la industria y arte al que este cineasta ha sabido aprovechar magistralmente.

Michel Franco participa con Memoria, película coproducida entre México y Estados Unidos; cuenta una historia de amor esperanzador y es contraria a lo que el realizador hizo antes, con evidente postura crítica. Aquí la protagonista es Sylvia, madre sobreprotectora que, después de asistir a una fiesta, se da cuenta que uno de los asistentes la ha seguido: se trata de Saul, hombre con demencia temprana. El destino ha deparado que ambos se vinculen profundamente.

Cerrar los ojos, dirigida por Víctor Erice, llama la atención pues el director hizo una pausa de 30 años para volver a las filmaciones, con objeto de presentar un drama nostálgico y autorreflexivo sobre la memoria, la identidad, el paso del tiempo y la amistad, ya que centra el relato en lo ocurrido con el actor español Julio Arenas, que desapareció cerca del mar durante el rodaje de una película en los años 90. Detrás de esa misteriosa desaparición hay algunas sorpresas y revelaciones.

Misericordia, de Alain Guiraudie, toma como escenario el pueblo francés Saint-Martial, donde parece que solamente vive esa decena de protagonistas que retrata Guiraudie, con un marcado humor negro, ideas anticlericales y continuas irreverencias. En esta historia la pulsión misericordiosa no está marcada por la moral, sino por el deseo.

Tierra de hermanos, de los iraníes Raha Amirfazli y Alireza Ghasemi, narra una odisea de 20 años dividida en tres actos. Se apoya en histriones no profesionales y espacios que representan la falta de perspectivas de quienes se ven obligados migrar en busca de un futuro mejor. Este filme ganó el premio de Mejor Dirección el Festival de Cine de Sundance.

Un viaje en primavera, de Peng Tzu-Hui y Wang Ping-Wenes, cuenta la historia de Khim-Hok y Siu-Tuan, quienes forman un longevo matrimonio. Al morir ella, él se encuentra perdido en su pequeña casa a las afueras de Taipéi y su situación se vuelve insostenible hasta que la inesperada visita de su hijo desencadena una serie de enfrentamientos con el pasado.

Al final de esta edición se incluye también la programación de los filmes de la GIRA FICUNAM 2024 que, a la par que se presenta la Muestra Internacional de Cine, serán exhibidos en nuestro Campus. FICUNAM llega a la FES Acatlán gracias al apoyo de la Filmoteca de la UNAM y es un ciclo totalmente sin fines de lucro.

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Martes 5 de noviembre
19:00 horas

Coraline

Director: Henry Selick (Estados Unidos, 2009, 101 minutos).

Con las voces en idioma original de: Dakota Fanning, Teri Hatcher, Jennifer Saunders, Dawn French, Keith David e Ian McShane.

Género: Animación centrada en temas familiares y fantasía.

Este filme nos advierte que se debe tener cuidado con los deseos, porque se pueden cumplir. Coraline, la protagonista, es una adolescente que descubre una puerta secreta en su nueva casa y, aunque el instinto le dicta no hacerlo, la abre y ello la lleva a descubrir una segunda versión de su vida, una existencia paralela a la que tiene, donde a primera vista, todo es muy parecido a lo que identifica como su realidad cotidiana, pero mejorada, porque ahí la consienten más.

Pero su aventura toma una ruta peligrosa, su otra “mamá” intenta retenerla a su lado por la fuerza y para siempre; Coraline debe recurrir a su determinación y coraje, a la ayuda de los vecinos y a un gato negro con el don del habla para salvar a sus auténticos padres, a unos niños fantasmas y regresar a casa.

¡No pierdas la oportunidad de volver a ver esta aclamada película, que se ha vuelto épica en el cine de stop-motion!

Jueves 7 de noviembre
19:00 horas

El viaje de Chihiro
(Sen to Chihiro no kamikakushi)

Director: Hayao Miyazaki (Japón, 2019, 124 minutos).

Con las voces en idioma original de: Rumi Hiiragi, Miyu Irino, Mari Natsuki y Takashi Naitô.
Género: Animación enmarcada en fantasía infantil.

En un misterioso mundo paralelo al que se accede mediante un túnel Chihiro, una niña de 10 años, entra accidentalmente y va al encuentro de dioses antiguos y seres mágicos, en los dominios de la bruja Yubaba. Por dejarse llevar por la gula, los padres de Chihiro son convertidos en cerdos y en su lucha por salvarlos, la pequeña debe trabajar como limpiadora en una alucinante casa de baños a la que acuden todo tipo de dioses y espíritus.

Allí se hace amiga de extraños personajes (entre ellos un calderero con seis brazos y de un joven que se transforma en dragón). Chihiro enfrenta a la dueña del balneario, una arpía, mitad humana, mitad pájaro, que esconde un misterioso bebé gigante y advierte a Chihiro sobre el trágico destino que le espera a sus padres, pero la pequeña enfrenta el proceso de abandonar su egoísmo de infancia y da paso a la madurez, por medio de buenas obras, amistad y amor.

¡Sumérgete en esta historia enlazada por tragedia, drama, comedia, romance, magia y poesía!

Viernes 8 de noviembre
19:00 horas

La tumba de las luciérnagas
(Hotaru No Haka)

Director: Isao Takahata (Japón, 1988, 93 minutos).
Voces en idioma original: Tsutomu Tatsumi, Ayano Shiraishi, Yoshiko Shinohara y Akemi Yamaguchi).
Género: Animación enmarcada en temas bélicos.

Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Seita, de 14 años, y su hermana Setsuko, de cinco, son hijos de un oficial de la Armada Imperial Japonesa y viven con su madre. Un día no logran llegar al búnker donde ella los espera, caen las bombas de los norteamericanos y sobreviven al ataque, pero no ven más a su mamá, solamente les quedaría esperar a que regrese su padre de la guerra; si es que lo logra.

Convencidos por una tía que los ha acogido, regresan a las ruinas de su hogar para sacar los vestidos de seda de su madre, con objeto de venderlos por comida. A medida que la casa de sus familiares aumenta en el número de refugiados, enfrentan el resentimiento y se ven obligados a salir de ahí; llegan a un refugio antibombas abandonado; las raciones se acaban y Setsuko enferma, obligando a Seita a encontrar la forma de sacar los ahorros de su madre del banco, en los momentos en que su país se rinde de la guerra.

¡No pierdas la oportunidad de revisar esta historia sobre la memoria colectiva japonesa!

Martes 12 de noviembre
19:00 horas

El increíble castillo vagabundo
(Hauru no Ugoku Shiro)

Director: Hayao Miyazaki (Japón, 2004, 119 minutos).
Voces en idioma original: Chieko Baishô, Takuya Kimura, Akihiro Miwa y y Ryûnosuke Kamiki.
Género: Animación con aventuras y fantasía.

Sophie trabaja en una tienda de sombreros que era de su fallecido padre. Solamente tiene 18 años y de caimo a la casa de su hermana Lettie, conoce al mago Howl, joven carismático, con poderes extraordinarios. Sophie sospecha que ese joven ocultando algo importante. De vuelta a su taller, también conoce a la Bruja Calamidad, que guarda rencores contra Howl y se hace pasar por una clienta, pero lanza un hechizo a Sophie que la transforma en una anciana y le impide revelar su verdadera identidad, por lo que abandona su casa y buscar a Howl, para que le ayude a romper su maldición. La búsqueda la lleva al castillo vagabundo, residencia del mago Howl, el cual se traslada según la voluntad de su dueño, pero la curiosa construcción es gobernada por Calcifer y la habita Markl, un aprendiz de mago. Con la ayuda de ambos, Sophie podrá orden en su vida y en la de Howl.

¡Reconoce porqué las apariencias no importan, sino lo que llevas dentro!

Todas las funciones son de libre acceso.

Recuerda que son en espacio abierto y deberás prevenir clima frío,
por lo que se recomienda llevar ropa abrigadora y una manta de apoyo.
En caso de lluvia se suspende la función, para evitar daños en los equipos de proyección y audio.

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La edición 28 del Tour: inteligente, divertida y actual

Por Novel Alejandro González Orozco

Para cinéfilos y público en general que gusta de disfrutar propuestas fílmicas de gran calidad, ha llegado el momento de acudir a la cita anual del Tour de Cine Francés. Este año, la edición 28 dejará una huella profunda en la memoria de las y los espectadores, por las temáticas que abordan los siete filmes que la integran y que son resultado de una minuciosa curaduría por parte del personal encargado de Nueva Era Films.

No está de más remarcar que el Tour de Cine Francés ha contribuido a formar espectadores que reclaman mayor calidad, que se vuelven más selectivos ante la experiencia de ver cine contemporáneo proveniente de un país donde el Séptimo Arte, además de presumir sus orígenes, su cuna de nacimiento, posee características que lo hacen único, es considerado un bien cultural de consumo nacional y recibe el apoyo institucional que justificadamente merece, con respaldo constante a productores, distribuidores y exhibidores.

En Francia se organiza el Festival Internacional de Cine de Cannes que, además de ser el más glamoroso, sigue siendo al que más seriedad le concede la industria al momento de reconocer la calidad, no el éxito en taquilla, la aceptación del público o el impacto global en la industria, sino el distintivo de formar parte de ese “selecto grupo” de filmes de excelencia y donde muchas producciones de Hollywood y de muchos otros países, por más inversiones y esfuerzos creativos que vierten, siguen quedando fuera al no comprender la “esencia” del Séptimo Arte.

Francia posee una cinematografía integrada. A lo largo de su historia presenta contradicciones y, en contraparte, en otras ha sido totalmente coherente; muchas más ha estado permeada por aspectos nacionalistas o por la necesidad de retratar su diversidad ideológica, pero podemos y debemos reconocer que siempre ha sido dinámica, creativa y contrastante.

Al hablar de cine francés cómo no recordar sus periodos innovadores o radicales con los filmes de Jean-Luc Godard o Jean Eustache. Cómo ahondar en estos temas sin traer a la memoria el impacto de André Techiné, Philippe Garrel o François Truffaut, el francés favorito de muchos cinéfilos mexicanos; de Agnès Varda, precursora de la Nouvelle Vague, que siempre hizo lo que se le vino en gana e imprimió a sus realizaciones un sello particular a lo largo de toda su vida profesional y de quien se reconoce su particular creatividad, con la que se dio a querer y a la que difícilmente se olvida.

De algo podemos estar seguros: el cine francés logra conciliar atractivo comercial con prestigio bien ganado por sus cineastas. Es común que en cada campaña de promoción entre la comunidad universitaria y público aledaño escuchemos frases como “este director es garantía de calidad”, porque conocen sus trabajos previos y los recomiendan ampliamente.

Directores con estas características son Éric Toledano y Olivier Nakache, a quienes ya se conoce por éxitos previos como: Nos jours heureux (2006), Intouchables (2011) y Le sens de la fête (2017). Siempre trabajan juntos y vuelven con Une année difficile, donde son fieles a su estilo: ritmo natural, elegante, sencillo, fácil de comprender y divertido por sus diálogos hilarantes, con temas actuales como población de mediana edad enfrentando agobiantes deudas en un entorno urbano y protestas públicas para defender el medio ambiente; ahora omiten la inclusión de figuras histriónicas consagradas.

Reivindicar a una de las figuras femeninas más importantes de la política de Francia llevó a Léa Domenach a filmar Bernadette, para dar cuenta de aspectos relevantes de la vida de quien fuera esposa del expresidente Jacques Chirac y primera dama de Francia de 1995 a 2007. En la versión del personaje interpretado por la siempre distinguida Catherine Deneuve, se tiene una jocosa sátira política, una comedia impensable en la cultura de muchos otros países, incluyendo los que se dicen desarrollados, pues los franceses tienen menos complejos al momento de entender que la política es puro teatro, pero, aquí, en tono de comedia ligera.

El cine donde ha participado Pascal Bonitzer es reconocido por su punto de vista crítico y su enfoque narrativo sutil; la mayoría como guionista y actor. Vemos su incursión como director en Le tableau volé, donde se encarga de revelar misterios del arte perdido y las consecuencias de descubrir fortuitamente el destino de piezas emblemáticas ensombrecidas por el pasado. Es, sin duda, recomendable por tratarse de una comedia dramática inteligente, donde se da pauta al análisis de la responsabilidad histórica y la búsqueda de la verdad, algo ya común en la filmografía francesa, interesada genuinamente en ir a fondo en temas como este.

La sociedad gala ha mostrado renuencia para adaptarse al reto de nuevos modelos de sociedad donde aborto, matrimonios homoparentales, divergencias y minorías tengan reconocimiento pleno de sus derechos; tan es así que en Francia todavía no se permite el vientre de alquiler contratado. De esto va La petite, filme delicado y emocionante, donde Guillaume Nicloux cuestiona las consecuencias legales de gestar a una bebé fuera del territorio de nacimiento de sus padres; todo se complica por un doble fallecimiento en un accidente. Abuelo y madre de alquiler deberán llegar al mejor acuerdo, porque las leyes francesas no ayudan. De Guillaume Nicloux hemos conocido sus trabajos en L’enlèvement de Michel Houellebecq (2014) y La religieuse (2016).

Con acusaciones públicas o mediante el “anonimato” de redes sociodigitales, profesores de diversas instituciones han enfrentado el señalamiento por actos de acoso, con devastadoras consecuencias acarreadas por rumores y versiones, en ocasiones verídicas y otras infundadas. Este tema seguramente resulta conocido pero, como ya se sabe, la realidad supera la ficción y Teddy Lussi-Modeste se da a la tarea de poner en escena una historia basada en su propia experiencia. En Pas de vagues lleva al público a conocer lo retorcidas que pueden ser las interpretaciones de los estudiantes, la complejidad de los dilemas morales y los problemas éticos que enfrenta el sistema educativo, aunado a las complejas dinámicas de poder institucional e injusticias de quienes lo administran.

John Malkovich es uno de los actores más reconocidos a nivel global, debido a su trayectoria ecléctica. Vienen a la memoria sus interpretaciones en O Convento (Manoel de Oliveira, Portugal, 1995, 94 minutos); Being John Malkovich (Spike Jonze, Estados Unidos, 1999, 112 minutos); The Portrait of a Lady (Jane Campion, Reino Unido, 1996, 142 minutos); Casanova Variationsaka (Michael Sturminger, Austria, 2014, 118 minutos) entre muchas más. Ahora, bajo la dirección de Gilles Legardinier, encabeza el reparto de Complètement Cramé! comedia dramática donde comparte créditos con otro ícono francés: Fanny Ardant. Con un reparto de primera, destaca por la meticulosa dirección y por combinar muy bien comedia con drama; tiene momentos enternecedores y personajes sencillos, pero memorables. Simplemente es una película imprescindible.

Toni, en famille, de Nathan Ambrosioni, presenta a una madre que cría sola a cinco hijos. Sigue los pasos de muchas historias de familias numerosas, aunque aquí la propuesta es totalmente coherente con los retos que implica la época actual, el contraste generacional y las perspectivas de la cotidianeidad occidental. Toni vive su cuarta década, se siente desorientada y todo se vuelve confuso ante la necesidad de descifrar el lenguaje o las fallidas conductas de sus hijos; duda en la manera de orientarles con sus conductas en redes sociales, sus respuestas ante la moda juvenil. Saltando entre absurdos, amores y tragedias, Toni debe pensar en sí misma, en su vida más allá de la maternidad.

Como se puede apreciar, la selección de los siete filmes de este año invita a pasar momentos agradables, al mismo tiempo que prometen ser motivo de reflexión sobre otras latitudes, pero con temas que seguramente nos cautivarán.

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La Coordinación de Difusión Cultural de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, en colaboración con la  Filmoteca de la UNAM  presenta el ciclo:

“A propósito de las Olimpiadas Francia 2024”.

Los Juegos Olímpicos París 2024 invitan a analizar las diferentes vertientes sociales, políticas, económicas, además de los aspectos deportivos, con las estadísticas, la numeralia, el recuento de las hazañas de las figuras consagradas y de las emergentes, de los nuevos récords e infinidad de datos que aportan las y los que compiten, triunfan y logran con ello su pase a la historia, a ese selecto grupo de atletas de los que se habla una y otra vez al recordar días, minutos y segundos que les permitieron pisar el anhelado pódium de triunfadores.

De estas y otras historias relacionadas con las Olimpiadas el cine ha dado cuenta, debido a su impacto social e incluso porque representan estímulos positivos para que nuevas generaciones se sumen a las Olimpiadas. El vínculo entre cine y deporte conlleva  una historia de mutuo beneficio.

Con este motivo, todos los miércoles de agosto y el primer miércoles de septiembre, en la Sala de Videoconferencias de Posgrado se podrán conocer o revisar los siguientes títulos:

Miércoles 7 de agosto. 17:30 horas.
Unbroken
(Invencible. Angelina Jolie, Estados Unidos, 2014. 132 minutos).

Luego de participar en los Juegos Olímpicos de 1936, Louis Zamperini se unió a la Fuerza Aérea de Estados Unidos y estuvo en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El bombardero en el que combatía se estrelló en el Pacífico y navegó a la deriva, luego fue capturado por soldados japoneses. Angelina Jolie, en su faceta como directora, abordó esta historia, con los claroscuros de un atleta que vivió la gloria olímpica y luego debió sobrevivir en manos del bando enemigo.


Miércoles 14 de agosto. 12:00 horas.
Munich
(Steven Spielberg, Estados Unidos, 2005. 164 minutos).

En el marco de los Juegos Olímpicos de Munich 1972 ocurre el asesinato de varios atletas israelíes a manos del grupo terrorista palestino “Septiembre Negro”. Un agente especial del Mossad es encargado de acabar con los responsables. El aclamado director Steven Spielberg explora esta historia donde prevalece la venganza y despierta la polémica para entender si se trató realmente de algo justo.

Miércoles 21 de agosto, 17:30 horas.
Chariots of Fire
(Carros de fuego, Hugh Hudson, Reino Unido, 1981. 123 minutos).

Olimpiadas de París 1924. Desde 1920, Gran Bretaña contaba con dos atletas considerados excepcionales: Harold Abrahams y Eric Lidell, uno cristiano y el otro judío. Cada uno era devoto sus creencias y tenía sus propios motivos para triunfar. A las diferencias ideológicas se sumaba el hecho de provenir de diferentes clases sociales, pero la amistad se impone frente a circunstancias adversas para lograr su objetivo: la gloria en París 1924. Ganadora del Oscar por Mejor Película, tiene uno de los soundtracks más recordados en la industria cinematográfica. 

Miércoles 28 de agosto. 13:00 horas.
Raging Bull
(Toro Salvaje, Martin Scorsese, Estados Unidos, 1980. 124 minutos).

Cuenta la historia de Jake la Motta, autodestructivo luchador de boxeo que llegó a ser campeón mundial de peso medio, en gran medida por la ayuda y entrenamiento que recibió de su hermano Joey, pero el triunfo y el éxito convierten su vida en una pesadilla; su matrimonio se ve afectado por las infidelidades de él y a sus problemas se suma la mafia que le presiona para que participe en peleas arregladas. En poco tiempo gasta todo el capital que ganó y enfrenta todo tipo de penurias. Es considerada la mejor película de la dupla del director Martin Scorsese y el actor Robert De Niro.

Miércoles 4 de septiembre. 17:30 horas
Million Dollar Baby
(Golpes del destino, Clint Eastwood, Estados Unidos, 2004, 132 minutos).

Frankie es un experimentado entrenador de boxeo y Maggie una mesera dispuesta a sacrificar todo lo que ha logrado para desarrollar su vocación de boxeadora. Él rechaza ayudarla porque considera que el boxeo es un deporte masculino y no quiere enfrentar un nuevo fracaso si la apoya y todo sale mal. Sin embargo, la tenacidad de Maggie se sobrepone a las circunstancias y consigue una carrera pugilística breve, pero exitosa. Ambos personajes encarnan las heridas causadas por la soledad y el desapego familiar, su amistad evoluciona desde la desconfianza inicial y la jerarquización maestro-alumno a los buenos momentos del éxito compartido y el sentimiento paternofilial. Destaca por la maestría de Clint Easwood como director.

 

Sala de Videoconferencias de Posgrado
Edificio de Posgrado, Planta Baja

Estas funciones se llevan a cabo en colaboración con la Filmoteca de la UNAM.
ENTRADA LIBRE CON FINES ESTRICTAMENTE ACADÉMICOS

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POR BETSABÉ TORRES VEGA *

Entre las preguntas que surgen en alguien que quiere dedicarse a la abogacía seguramente están: ¿Por qué es importante la libertad? ¿De dónde viene el sentido de querer hacer justicia? ¿Qué tan importante es la defensa de una persona? Algunas o muchas respuestas sobre este tema, así como sus interpretaciones, pueden encontrarse en una película que inspira a profundizar en los temas de la defensoría: Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, Robert Mulligan, 1964, Estados Unidos, 2 horas 9 minutos), drama marcado por un presunto crimen, que protagonizan Gregory Peck (Atticus Finch), Mary Badham (Scout) y Phillip Alford (Jem).

El estreno de Matar a un ruiseñor ocurrió en 1962, época en que ya era posible filmar a color, pero se utilizó la técnica del blanco y negro. Este aspecto ayuda a remarcar el contexto retratado en la historia, cuando la sociedad estadounidense daba mucha importancia a los tonos de la piel: los blancos por encima de los negros, los prejuicios que se anteponen al sentido de justicia.

El filme retrata la vida de Atticus Finch, abogado y viudo que pasa sus días trabajando y al cuidado de sus dos pequeños hijos, a quienes se reconoce por las abreviaturas de sus nombres: el mayor es Jem y la menor es Scout. Transcurre en los años 30 en un pequeño poblado de Alabama.

Como abogado, Atticus enfrenta el caso más emblemático de su trayectoria profesional: la defensa de un negro llamado Tom Robinson acusado de violar a una joven blanca; para ello debe manejar hábilmente la ley, pero también enfrentar los prejuicios de una sociedad acostumbrada a ver con normalidad el racismo, que asumía por costumbre que lo correcto es que cada grupo ocupe el lugar que le corresponde sin mezclarse, ni en lo público ni en lo privado.

Más allá de estar consciente que tiene ante sí el reto de mostrar el fondo de la verdad detrás de la acusación de violación, Atticus sabe que debe actuar con cautela. Al aceptar la defensa del acusado, además de poner en riesgo aspectos de su trayectoria profesional también se ha vulnerado su integridad, e incluso la de sus hijos.

Debe llevar a cabo una buena defensa de un hombre negro, en una época en que lo más común era llevar este tipo de juicios de forma superficial, sin ir al fondo de la inocencia o de la culpabilidad, pues la tendencia era dictar sentencias condenatorias o penas de muerte simplemente porque se trataba de afrodescendientes.

El desafío no es convencer al jurado de que Tom Robinson no pudo someter a golpes ni violar a la joven que lo ha señalado, ese grupo de ciudadanos al que se ha encargado analizar los hechos seguramente discutirá la manera de votar por unanimidad la culpabilidad del hombre negro; su objetivo como abogado será evidenciar las mentiras argumentadas, el odio y la discriminación presentes en esta historia. No está de más destacar que es un mundo de “justicia” con una visión masculina: todo está a cargo del juez varón y de un tribunal integrado únicamente por hombres.

La autora de la novela homónima, Harper Lee, aborda la defensa de los derechos civiles, los alegatos más avanzados de su época para cuestionar el racismo, los caminos de la ética, de la igualdad, el valor de la amistad y sobre todo la forma de encarar la vida sabiendo que se tiene la razón y se procede justamente, aunque en el fondo tampoco se haya actuado con total honestidad.

Debe destacarse que una característica relevante del quehacer de los litigantes es tal cual proceder a abogar [aunque no todos se dedican a esto], y me refiero a la defensa de alguna causa, persona, postura, entre otros asuntos. Como defensor se debe tomar lo que le sea útil y válido ante la ley; demostrar con alegatos bien sustentados que se tiene la razón, pues el objetivo es obtener un resultado beneficioso para el defendido. Esto es lo que hace Atticus, demuestra que Tom Robinson no es culpable, aunque el jurado decida lo contrario.

Matar a un ruiseñor obtuvo diversos premios, entre los que destacan los Oscar por Mejor Actuación para Gregory Peck, el Mejor Guion para Horton Foote y el Globo de Oro para la Mejor Banda Sonora; personalmente encuentro en ella valores inspiracionales para aquellos que decidimos estudiar Derecho con objeto de poner a disposición habilidades al servicio de la defensa de aquellos que no pueden hacerlo, pues al momento de estar ante un juez resulta necesario el dominio de los intrincados caminos de esta disciplina.

Atticus demuestra poseer carácter firme, determinación y ética profesional. A pesar de enfrentar un pronóstico difícil, (todo parece estar contra las posibilidades de un veredicto de inocencia para Tom), como abogado acepta tomar su causa y lo defiende con total profesionalismo. Vemos así uno de los aspectos más nobles del derecho, la parte humanista: Atticus decide ser intermediario entre el acusado y lo que se identifica en ese momento, país y época, como justicia.

Es importante mencionar que la historia vista en la pantalla contrasta con el concepto de justicia contemporánea, donde se debe ser legal antes que justo. Una revisión a la historia del Derecho nos hace comprender que también se implican temas filosóficos que forman parte esencial de esta especialidad y siempre existen las buenas causas, tal como la que presenta el filme.

Inicié este texto con una serie de cuestionamientos, de los cuales retomo: ¿Por qué es importante la libertad? Sobre este asunto quiero volver: la libertad de Tom, un hombre negro al que se menosprecia como persona, se le acusa y se le cree culpable, casi en automático.

La libertad es un derecho del que solamente se priva a una persona por haber cometido un delito, es decir, por haber hecho algo que la ley prohíbe, que altera el orden, las buenas costumbres, por hacer algo incorrecto. De comprobarse que Tom si había cometido el delito de violación, lo correcto y legal debió ser quitarle su libertad, pero al no ser así se comete un atropello a su derecho.

En el contexto de Tom y en sus condiciones de vida, la discriminación es un factor relevante. En el desarrollo de los hechos se evidencia que, por ser un hombre negro, su palabra es demeritada, no se da lugar a su valía como persona, solamente se aceptan los argumentos de la joven blanca para acusarlo. En un juicio actual este caso se desecharía por errores básicos de procedimiento; el relato de Matar a un ruiseñor contrasta enormemente con lo que hoy en día se reconoce como derechos de todas las personas por el simple hecho de serlo.

Ahora bien, ¿por qué es importante una defensa? Pues porque también es un derecho de toda persona acusada. Sólo los abogados titulados están autorizados a realizar este trabajo. Es importante revisar y examinar todo: tiempo, lugar y modo, situaciones que Atticus realiza a la perfección, no hay detalles que se le escapen, incluso el pronóstico del veredicto.

Entre el blanco y el negro hay matices, los mismos que identifican a los seres humanos, como las buenas intenciones y la lucha por el bien, hasta los más oscuros, como las mentiras, el afán por perjudicar a otros y el sentido de venganza por propia mano; todo puede pasar por una amplia gama de tonalidades y para su interpretación están los diálogos y discursos, de los cuales Matar a un ruiseñor es muestra de maestría. Resulta ampliamente aleccionadora, por lo que es muy recomendable verla.

Para una muestra baste la siguiente frase: “Mantén tu cabeza en alto y baja tus puños. No importa lo que te digan los demás, no permitas que te provoque. Intenta pelear, con tu cabeza, por un cambio”.

De esta película pueden extraerse las siguientes reflexiones: el buen argumento predomina al prejuicio; los derechos son iguales para todos, sin importar la apariencia; lo legal no siempre es justo y las buenas causas no están perdidas.

Sin duda es una gran obra que podría hacerte reflexionar, inspirarte a realizar o provocar un cambio positivo donde te encuentres; una película para compartir o consultar cuando requieras de inspiración.

Link para consultar esta película:
https://www.pbs.org/video/to-kill-a-mockingbird-1962-lnfoaz/

* Estudiante de la Licenciatura en Derecho por la FES Acatlán. Integrante del programa Acatlán Contigo (Promotoría Cultural) 2024-1.

 

RESPONSABLE DE PUBLICACIÓN:
PROFESOR NOVEL ALEJANDRO GONZÁLEZ OROZCO.
EDITOR DEL BOLETÍN INFORMATIVO CINEADICTOS,
DE LA COORDINACIÓN DE DIFUSIÓN CULTURAL DE LA FES ACATLÁN.
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POR RAFAEL OROZCO FLORES *

La relación entre literatura y cine existe desde el nacimiento del llamado Séptimo Arte. A nivel internacional baste citar dos ejemplos: Frankenstein (J. Searle Dawley, 1910, Estados Unidos, 13 minutos) y La cabaña del tío Tom (Uncle Tom’s Cabin, Edwin S. Porter, 1903, Estados Unidos, 18:48 minutos), sobre las obras homónimas de Mary Shelley y Harriet Beecher Stowe. A nivel nacional podemos tomar como ejemplo La Parcela (José Manuel Ramos, 1921, México) y Santa (1) (Luis Peredo, 1918, México, 47 minutos), escritas por José López Portillo y Rojas y Federico Gamboa, respectivamente.

Más allá de los géneros, tanto literarios como cinematográficos, es posible señalar el punto evidente que los vincula: contar historias. Hacia 1903 el cine afrontó su primera crisis; en esa ocasión no se trató, como sucedería más tarde, de crisis financiera sino temática: los públicos pronto se cansaron de las películas que retrataban situaciones comunes como la llegada de los trenes, los juegos de cartas, las salidas de los obreros de las fábricas, entre otras.

Esto a pesar de que Georges Méliès seguía produciendo películas con historias fantásticas, muchas de ellas, como El viaje a la luna (Le Voyage dans la Lune, 1902, Francia, 14 minutos), basadas justamente en obras literarias. La referida crisis temática dio como resultado la búsqueda de nuevas historias que contar y es indudable que se revolucionó la concepción del cine como narrador.

Un ejemplo fue El gran asalto y robo al tren (The Great Train Robbery, Edwin S. Porter, 1903, Estados Unidos, 10 minutos) y La vida y pasión de Jesucristo (La Vie et la passion de Jésus Christ, Ferdinand Zecca y Lucien Nonguet, 1903, Francia, 45 minutos). No solamente puede destacarse los trabajos individuales, que fueron cuantiosos, sino la adaptación de textos a manera de fuente de recreación cinematográfica, como diversos pasajes de la Biblia.

Evidentemente la relación fue copiosa y es importante puntualizar que aún en estos días la literatura sigue siendo una fuente argumental para el cine, o, dicho de otro modo: el cine se nutre constantemente de la literatura, clásica y contemporánea.

Los textos rulfianos

Como es sabido, Juan Rulfo, nombre con el que lo conocemos, nació en Sayula, Jalisco, en mayo de 1917. Realizó algunos trabajos “alimenticios” que complementó con su gusto por la fotografía y la escritura. En 1938 entra al Centro Mexicano de Escritores (2) y comienza a escribir cuentos que se publican en diversas revistas. El trabajo literario de Rulfo empezó a dejar marca en 1953 cuando aparece El llano en llamas, que es una colección de cuentos, y dos años más tarde, en 1955, aparece su novela Pedro Páramo.

Juan Rulfo es uno de los herederos más importantes de la literatura de la Revolución mexicana (3) y su obra ha influido también en escritores latinoamericanos, podemos mencionar a Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, (4 y 5) en el caso referido a las influencias que pudo haber recibido, mientras que su obra se caracteriza en lo que el boom literario latinoamericano ha llamado “realismo mágico”. En este sentido, a decir del escritor Gustavo Tatis, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, tiene influencias muy marcadas de la obra de Rulfo, especialmente de Pedro Páramo. (6)

Con relación a los textos rulfianos, es conveniente deslindar dos aspectos: el Rulfo guionista cinematográfico y el autor de obras literarias sobre las que se construye el argumento de una película. En efecto, escribió para cine, además de autorizar la adaptación para películas y programas de televisión de obras que nacieron para ser leídas.

Rulfo y el cine

Muchos escritores, en algún momento de su vida, han incursionado en el cine. Evidentemente no lo digo como un acto indigno o que ser guionista sea vergonzante. Lo manifiesto por el hecho de que la literatura y el arte, al contar historias a través de las imágenes en movimiento, tienen vasos comunicantes de interés. Incursionaron en el guionismo cinematográfico Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Benedetti y muchos otros, y Juan Rulfo no fue la excepción.

El caso de Rulfo tiene particularidades. Debe recordarse que además de su oficio como escritor practicaba la fotografía y sus trabajos hablan de un sentido estético extraordinario que remiten al espectador a piezas clave de la cinematografía nacional.

Sostiene Víctor Jiménez (7) que en 1955 Rulfo realizó un trabajo de fotografía para la película El despojo (Antonio Reynoso, 1960, México, 12 minutos) y más tarde, en 1961, viajó por diversos pueblos de Jalisco con Carlos Velo con el objetivo, al parecer no manifiesto, de buscar locaciones para la primera versión de Pedro Páramo; Jiménez asegura que puede encontrarse en las fotos de Rulfo una estética visual similar a la que se aprecia en Pedro Páramo.

Fotografías de Juan Rulfo

Después de la publicación de sus dos obras emblemáticas, Rulfo resuelve aprovechar su conocimiento en la fotografía y su oficio de escritor para ponerlo al servicio de la cinematografía. Realizó algunos guiones y adaptaciones comerciales, además de fungir como “supervisor de verosimilitud histórica”, trabajo asignado por la Secretaría de Gobernación para evitar que, por ejemplo, los indígenas salieran sin huaraches en las películas, con la idea de proteger, así se puede entender, la imagen nacional. (8)

La filmografía de Juan Rulfo abarca más de 30 películas y trabajos televisivos. No abundaremos demasiado en detalles, pero vale la pena asentar tres modalidades de la participación del jalisciense en el cine: como guionista; autor literario y guionista aunado al de autor literario, que significa su participación en la adaptación al medio cinematográfico de sus cuentos o novela. Hay también un trabajo en el que su intervención adquiere un perfil especial: La fórmula secreta (Rubén Gómez, 1964, México, 42 minutos).

No es el propósito desarrollar una relación pormenorizada de todas y cada una de las obras cinematográficas en la que participó Rulfo; sin embargo, es importante hacer una categorización muy elemental, de tal suerte que podemos partir, de manera arbitraria, si se quiere, de tres categorías que se vinculan con la fuente de las historias.

Las obras que tomaron como base los cuentos de El llano en llamas son 12 películas, entre cortos y largometrajes, siendo la mayoría filmes que conservaron el nombre del cuento de origen. “Talpa”, por ejemplo, sirvió de base para dos cintas y las otras son “Diles que no me maten” (también hay dos versiones), “¿No oyes ladrar los perros?”, “El hombre”, “Luvina”, “La cuesta de las comadres”, “Paso del Norte” y “Macario”.

Hay tres películas que, con un nombre ajeno a las obras literarias, forman parte de esta filmografía: El rincón de las vírgenes (Alberto Isaac, 1972, México, 1 hora 33 minutos) que es la adaptación conjunta de los cuentos “Anacleto Morones” y “El día del derrumbe”; también podemos citar, con este carácter, la película Rulfo aeternum (Rafael Corkidi, 1992, México, 1 hora) que es una adaptación de “La herencia de Matilde Arcángel” y, finalmente, debe consignarse Purgatorio (Roberto Rochín, 2008, México, 86 minutos), que refiere los cuentos “Paso del Norte” (de El llano en llamas), “Pedazo de noche” y “Cleotilde”.

En una entrevista concedida para una cadena de televisión española, Juan Rulfo aceptó que rompió una segunda novela que escribió por considerarla de poca calidad, por lo que Pedro Páramo viene a ser, en los hechos, la única novela del originario de Sayula. Varias cosas hay que decir al respecto:

Son, hasta el momento, tres versiones cinematográficas de Pedro Páramo. La de Carlos Velo (1967), la de José Bolaños (1976) y la de Salvador Sánchez (1981). En 2007 varios medios informaron que el director español Mateo Gil (9) realizaría una cuarta versión con Gael García Bernal en el papel estelar, pero no hay información en las principales bases de datos que confirmen que la película se hizo.

Con respecto a esta obra no quiero dejar de consignar un dato curioso y que tiene que ver, por lo menos tangencialmente, con Rulfo. En los años 60, época que se reconoce como del boom de las historietas en México, Guillermo Zuvieta Vigil daba vida a Juan José Panadero “El Payo”, que en portada tenía como el subtítulo de “Un hombre contra el mundo”. Aunque no fue una historieta con ventas como otras de la época (“Lágrimas, risas y amor”, “Memín Pinguín”, “Kalimán”) si duró en el mercado varios años. Su popularidad alcanzó para que se hicieran tres películas de “El Payo”, teniendo como intérprete a Jorge Rivero.

En su libro “El Payo, o cómo escribo mi historieta”, Guillermo Z. Vigil acepta que Pedro Páramo inspiró la idea y su personaje, cuenta: “cómo es que el mágico, místico y a veces sepulcral ambiente de los relatos rulfianos inspiró la creación del pueblo de Vilmayo, con sus hacendados los Pesqueira, y sus héroes Juan José Panadero y Lupita, su mujer. Juan José, también conocido como El Payo, quien tiene el don de hablar con los muertos…” (10). Visto de esta manera, tomando en consideración la estética de la publicación y el sentido de su contenido, no sin cierto prurito puritano, podemos aceptar que El Payo se acerca, si tomamos en cuenta las declaraciones de Vigil, a la obra de Rulfo. Fueron tres las cintas en las que Juan José Panadero habla con fantasmas y con la muerte.

El resto de la producción fílmica basada en la obra de Rulfo tiene que ver con historias escritas para el medio como El despojo, Paloma herida, El gallo de oro y/o El imperio de la fortuna, Un pedazo de noche y Agonía, entre otras. El gallo de oro tuvo una segunda versión cinematográfica que con el título de El imperio de la fortuna (Arturo Ripstein, 1986, México, 135 minutos) y otra para la televisión colombiana titulada La caponera, con tres episodios.

Finalmente he de referirme a una de las películas que muchos han calificado como una de las más extrañas en la cinematografía nacional La fórmula secreta o Coca-Cola en la sangre (Rubén Gómez, 1964, México, 45 minutos). Aunque el argumento es de Santos Núñez (algunas fuentes le dan el crédito al propio Rubén Gómez) tiene un peso trascendente el texto de Juan Rulfo que lee el poeta Jaime Sabines. La película consta de una serie de imágenes aparentemente inconexas que exploran diversas situaciones sociales y culturales de México. Tiene ciertos toques de surrealismo y algunos guiños a El perro Andaluz (Luis Buñuel, 1929, Francia, 21 minutos).

Las imágenes están en contrapunto con el poema de Rulfo, que tiene una fuerza avasalladora. Mientras vemos parajes desérticos y personas de esos lugares, escuchamos la voz de Jaime Sabines que expresa:

Es un cliché cuando, al comparar los productos literarios con los audiovisuales, se afirma que el texto es superior a la película o la serie televisiva. Aunque puede haber honrosas excepciones y cineastas capaces de recrear cinematográficamente un texto, resulta ocioso la mayoría de las veces hacer una comparación.

Son dos medios y recursos distintos: el texto que apela a la experiencia o marco conceptual de los lectores, y las imágenes en movimiento, en las cuales la mayoría de las veces pesa más la función explicativa o vicarial de la imagen. Ciertamente los recursos con los que cuenta el cine pueden ser auxiliares, complementarios y enriquecedores, pero generalmente no alcanzan a competir con el poder imaginativo del proceso de la lectura. Tomo como ejemplo el cuento de Juan Rulfo “Macario”, que llevó a la pantalla Joel Navarro, en 2014.

El cuento está narrado en primera persona y el personaje relata parte de su vida, pasado y presente, narra la relación con su tía y su ayudante (Felipa). Poco a poco, conforme avanza el relato, se va construyendo a Macario en sus rasgos físicos y psicológicos, así como sus aspiraciones vitales. La película está narrada en primera persona a través de la voz en off y con algunos diálogos incidentales.

Lo visual queda supeditado al texto leído, es decir, lo que dice la obra literaria resulta, en la forma, igual que el cine, pero en el fondo la obra literaria pierde en esencia, pues ver las imágenes mengua el proceso creativo interior de acuerdo con nuestras experiencias, vivencias y lecturas.

Este proceso de confrontación entre lo que dice la obra y lo trasladado al medio audiovisual es complejo, tanto en la adaptación de los textos al medio, como la experiencia de los espectadores al ver la traslación a imágenes en movimiento. No solamente es con respecto a las obras de Rulfo, sino en general, sucede igual en El tambor de hojalata, La guerra y la paz y Como agua para chocolate.

¿Cuál es el problema de llevar a un medio audiovisual los textos de Rulfo? Para mí es la perfección de la narrativa textual, que no deja mucho lugar para la recreación, so pena de más bien conformarse con obras que sólo aspiran a acercarse a la grandeza literaria.

Dice Emilio García Riera respecto a Pedro Páramo “la película (de José Bolaños, 1976) acaba por dejar la impresión de que no es posible llevar al cine la gran obra de Rulfo: en realidad, la novela no cuenta tanto una historia como los ecos de una historia, y los ecos no son fotografiables”. (12) Ya antes, al referirse a la película del mismo nombre realizada por Carlos Velo en 1967, había expresado “Los fantasmas de la novela están vivos; los de la película, del todo muertos”. (13)

En todo este proceso de la combinación o adaptación de un medio a otro; de llevar un conjunto de palabras estratégicamente ordenadas a otro, en donde toman forma en acciones, imágenes, voces, sonidos y su manipulación por la técnica, no queda más que la confirmación de que cuando el hombre, como productor de satisfactores culturales intenta eso, es por un auténtico reconocimiento del valor de la literatura como manifestación superior del cine y en el caso que nos ocupa, la perfección manifiesta e imperecedera de la obra del escritor más importante de nuestro país.

  • Referencias:
    1. Esta versión de Luis Peredo es silente. Después se realizarían otras versiones: 1931, por Antonio Moreno, considerada como la primera película sonora mexicana –sin serlo-; 1943, por Norman Foster; y 1968, por Emilio Gómez Muriel.
    2. Anónimo. Juan Rulfo. Academia Mexicana de la Lengua. http://www.academia.org.mx/juan-rulfo.
    3. Ibidem.
    4. Ibidem.
    5. Los de abajo, de Mariano Azuela, guarda muchas similitudes con la narrativa rulfiana.
    6. La influencia de Juan Rulfo en “Gabo”. En: Pulso. Diario de San Luis Potosí. http://pulsoslp.com.mx/2017/03/19/la-influencia-de-juan-rulfo-en-gabo/.
    7. Jiménez, Víctor. Rulfo. Andanzas por el cine. En Luna córnea. México, CONACULTA, núm. 24, septiembre de 2002, pp.203-214.
    8. García Bonilla, Roberto. Juan Rulfo en el cine. En: Laberinto (on line). http://www.milenio.com/cultura/laberinto/juan_rulfo-cine-el_gallo_de_oro-pedro_paramo-llano_en_llamas-el_despojo-paloma_herida_0_921507967.html. Fecha de consulta: 12 de octubre de 2017.
    9. Anónimo. Llevarán al cine nueva versión de la novela Pedro Páramo. En: Crónica. http://www.cronica.com.mx/notas/2007/293222.html.
    10. Anónimo. Juan Rulfo centenario, caricatura homenaje. En: El metiche. http://elmeticherevista.blogspot.mx/2017/05/juan-rulfo-centenario-caricatura.html
    11. Arriaga, Emily. Juan Rulfo, guionista y promotor: La fórmula secreta. https://turkishtwilightsandrecklessnights.blogspot.mx/2017/05/juan-rulfo-guionista-y-promotor-la.htm.
    12. García Riera, Emilio. Pedro Páramo. En: Historia documental del cine mexicano, UdeG-CONACULTA-Gobierno de Jalisco-IMCINE, México, 1995, tomo 17, p. 313.
    13. García Riera, Emilio. Pedro Páramo. En: Historia documental del cine mexicano, UdeG-CONACULTA-Gobierno de Jalisco-IMCINE, México, 1995, tomo 13, p. 23.
* Maestro en Comunicación por la Universidad Vasco de Quiroga, A.C. Trabaja en la UMSNH, en la Coordinación de Investigación Científica.
 
RESPONSABLE DE PUBLICACIÓN:
PROFESOR NOVEL ALEJANDRO GONZÁLEZ OROZCO.
EDITOR DEL BOLETÍN INFORMATIVO CINEADICTOS,
DE LA COORDINACIÓN DE DIFUSIÓN CULTURAL DE LA FES ACATLÁN.

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