“¿Recuerdas que invitaron a México de Colores a Televisión Azteca para un programa por los festejos de los 20 años de ‘La Academia’? y cuando ya estábamos list@s nos cancelaron porque la producción se indignó al saber que trabajamos de bailarin@s, de niñ@s pues… y exigían que saliéramos vestidos de varones.
¡Sí, sí te conté!… ¡Acuérdate! Aquella tarde nos quedamos tod@s decepcionad@s porque nos hicieron ir a bailar a unos estudios de Televisión Azteca, allá por Calzada Miramontes. Ese día fue muy pesado para nosotr@s, porque temprano dimos función y luego nos trasladamos hasta aquellos rumbos para acompañar a Lety López como cuerpo de baile. Andábamos bien emocionad@s, de los camerinos al estudio y creíamos que íbamos a ver a gente “famosa”, pero no, nos dimos cuenta de que en esas instalaciones solamente grababan los programas especiales.
También te dije que veíamos pruebas de luces, marcábamos los lugares y ya faltando muy poco nos avisaron que no podíamos salir con faldas y maquillados si somos hombres, así no podríamos salir en televisión nacional. Que saliéramos de ‘hombres’ o ‘nada’… y pues ¡nada! Antúnez aguantó la grosería y rápido se puso a trabajar para darle una salida a la presentación de Lety López, mientras nosotr@s guardábamos nuestras cosas y salíamos de los mentados estudios de Azteca”.
Este relato sirve de contexto para contar las consecuencias de lo ocurrido aquella tarde de octubre de 2022, cuando “alguien” con el poder necesario para bloquear la visibilidad de la primera compañía de danza Queer de nuestro país en televisión nacional, hizo gala de intransigencia, ignorancia y abuso de poder.
Al interior de Televisión Azteca no hubo consecuencias, evidenciando el respaldo a la ideología machista de uno de sus productores, pero fuera de esos estudios ubicados en el sur de la Ciudad de México, las cosas no pasaron desapercibidas.
La decisión de excluirlos sí ameritaba una denuncia ante la CONAPRED, no se tomaron las medidas e irónicamente terminó beneficiando a México de Colores. Aunque nada le quita lo “desagradable” a la experiencia, ya que sus integrantes debieron enfrentar el rechazo de la empresa, fue el detonante para que la compañía recibiera el respaldo incondicional de diversos profesionales, artistas e instituciones comprometidas con el respeto a la comunidad LGBTQI+. Le abrió nuevas puertas, incrementó su fama en redes sociales donde se comentaban las “fregaderas” en Televisión Azteca, hecho que contribuyó a su reconocimiento nacional e internacional.
En aquel momento, lo lógico era que si la cantante Lety López los había invitado como cuerpo de baile a Azteca Estudios y ya que eran sus únicos acompañantes, en todo momento mantuviera su postura de anfitriona, que exigiese absoluto respeto a México de Colores.
Como forma de presión y visibilidad ante un mal proceder, se hubiese esperado de Lety López ir en avanzada para cancelar su participación; sin embargo, con el argumento de cumplir el contrato de presentación, aún con lágrimas y disculpas, fue coparticipe de un acto de homofobia. No está de más atender los argumentos de la cantante ante las consecuencias negativas de un desdén a la televisora que impulsó su “fama” en el proyecto La Academia, pero cualquier explicación y disculpa pesan menos que contravenir la ley y ser consecuente con actos de discriminación.
Para resolver la urgencia de la cantante, aquella tarde de inmediato se utilizó el vestuario de l@s integrantes de algún otro grupo y se lo pusieron a unas bailarinas improvisadas. La “bonita coreografía” fue motivo de burlas por parte de figuras públicas como Lola Cortés, emblemática jueza de varias generaciones del Reality show, que arremetió contra la decisión de usar trajes chiapanecos en una canción de José Alfredo Jiménez, con faldeados de Jalisco. Lola Cortés no se guardó las críticas a las bailarinas, que salieron desaliñadas y despeinadas, pero reconoció que en aquella grabación no era el momento para andar ventilando los errores de la producción.
Carlos Antúez, director de México de Colores, probablemente acostumbrado a un pasado no tan lejano, cuando comentarios y ataques homofóbicos eran situaciones que se repetían en infinidad de ocasiones y eran vistos como actos “normalizados”, que se evadían o se pasaban por alto para no enfrentar conflictos mayores, optó por dar una solución inmediata a Lety López.
Pero al paso de los días, al interior de su compañía de danza, se debieron evaluar las consecuencias de aquel rechazo en televisión nacional y todo porque en sus coreografías representa a figuras femeninas en cuerpos de varones; como si esto no estuviera ya fundamentado en largos periodos del arte, diversas épocas y culturas.
Casi de inmediato se capitalizó el respaldo a la compañía en redes sociales y uno de los actos más sólidos fue propuesto por el director de cine Rodolfo Graziano, italovenezolano radicado en México, que planteó la filmación de un documental sobre México de Colores, registrar el trabajo de Carlos Antúnez en su compañía de danza independiente, las coreografías que ha creado, los aspectos que la caracterizan, las historias que cuenta, las formas de ser de sus integrantes, lo que hay detrás del proceso de ensayos y presentaciones.
El documental arrancó la mañana de un sábado de audiciones para aspirantes al Taller de México de Colores, en la Casa de Cultura de la colonia Del Valle. Las dos autonombradas “conductrices” (Jorge Estada e Iván Sol) de “Colores TV”, el canal de Youtube de México de Colores, fueron las primeras en ser filmad@s y entrevistad@s por el equipo de Rodolfo Graziano y éste, al concluir la jornada, solamente atinó a decirles: “mmmm interesante, creo tendemos que hacer más entrevistas”. La complicidad nació entre es@s bailarin@s en sus papeles de “conductrices” y el cineasta, tiempo después se afianzó y derivó en un proyecto de cine indepen-diente que en otro momento se podría abordar.
Los días parecían avanzar a pasos lentos para filmar el documental, hasta que, por fin, llegaron las presentaciones en la sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, donde se llevaron a cabo largas jornadas de filmación, con objeto de captar los detalles de las coreografías, con bailarin@s perfectamente maquillad@s y vestid@s, primero sin público, luego con la gente que asistió al recinto de la UNAM. Fue el momento de captar las primeras reacciones de los espectadores ante cada una de las coreografías, de los audios previos a cada número de baile, de la forma en que recibían los mensajes.
Al paso de los meses, Rodolfo Graziano se convirtió en una presencia permanente en México de Colores. Lo mismo en funciones especiales, como la del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde la compañía celebra sus aniversarios durante junio y ahí filmó “10 años 10 estrenos” o en otros escenarios, como en octubre de 2023, cuando él y su equipo estuvieron en Guanajuato para la edición 50 del Festival Internacional Cervantino.
En la Plaza San Fernando, la cámara registró para el documental la primera vez que la compañía fue invitada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México a un escenario fuera de la capital del país.
Aquella noche, por increíble que pudiera parecer, había temor entre algunos funcionarios locales a reacciones negativas del público “tradicional” de la que alguna vez fuera una importante ciudad minera. A los habitantes de Guanajuato, a pesar de todo el historial de visitas de emblemáticos artistas que han visto con el paso de los años en el Festival Internacional Cervantino, aún los consideran “mochos”, “cerrados” y hasta “moralistas”. Fue la primera vez que una compañía abiertamente LGBTQI+ pisó un escenario de esa ciudad y estuvo acompañada por el Coro Gay de la Ciudad de México.
Pero aquella función superó las expectativas, los asistentes disfrutaron y se divirtieron por completo; no faltó quien incluso agradeció abiertamente que aquella noche se hubiera salvado viendo “un espectáculo de excelencia”, pues minutos antes, en la Alhóndiga de Granaditas, a solamente unas cuadras de distancia de la Plaza San Fernando, acudieron al concierto de una afamada cantante española, muy “acartonada y aburrida”.
El proceso que, probablemente, representó la labor de mayor complejidad para el documental, consistió en las entrevistas a l@s bailarin@s. Citad@s un@ a un@ en los estudios de Rodolfo Graziano en la colonia San José Insurgentes, acudieron vestid@s con prendas blancas y un elevado fondo negro sirvió para registrar, con diversas duraciones, sus historias de vida. Las preguntas del director fueron guías para allanar el camino, pero que cada un@ contó, como si estuvieran superando sus propios psicoanálisis, lo que deseaban que el público supiera de sus vidas y de sus decisiones para bailar e interpretar roles femeninos.
Con estos testimonios y la visión cinematográfica de Rodolfo Graziano, se registraba una etapa en la vida de México de Colores. Él mismo, como realizador, no resistió la tentación y buscó compenetrase en la historia de estas figuras femeninas que bailan, dramatizan, tienen buena condición física, usan infinidad de vestuarios y salen a escena maquilladas de una forma muy particular.
En su visión de cineasta, es evidente que necesitaba plasmar otras argumentaciones sólidas, explicaciones de figuras vinculadas con la compañía de danza de Carlos Antúnez y por ello entrevistó a activistas, académicos, coreógrafos, políticos, artistas, personal de soporte técnico, padres de familia, a quienes planteó diversas preguntas. Con las respuestas y conceptos expresados buscaba mostrar un panorama más completo de México de Colores y lo que representa en la escena LGBTQI+ en el país.
En octubre de 2023, Rodolfo Graziano convenció a Carlos Antúnez de algo que parecía inimaginable en México de Colores: que ambos fueran maquillados como una de esas “muñecas de Huehuetoca” que se ven en l@s bailarin@s de México de Colores.
Impensable porque Antúnez vive alejado de toda norma Queer, siempre está presente con actitudes y aspectos varoniles, ni por asomo pasa a las líneas de la “jotería”, jamás “aguanta” alguna referencia femenina hacia su persona.
La cita ocurrió alrededor de las ocho de la noche, en los estudios de San José Insurgentes; dos de l@s bailarin@s más expert@s de México de Colores procedieron a colocar bases, rubor, líneas, sombras, colores, todos los aspectos que identifican a la compañía de Antúnez. Cada detalle hacía que los ojos lucieran con mayor profundidad, como punto final, colocaron enormes cejas negras.
Quienes esperaban alrededor de la escena solamente podían armarse de paciencia y degustar café y donas de temporada con figuras de Halloween. Poco a poco las cajas se fueron vaciando y ya no quedaban “Scooby Do”, “Mistery Machine” y menos “Momia”, estas últimas fueron las primeras en ser devoradas.
Cuando terminó el proceso de maquillaje, tanto Rodolfo Graziano como Carlos Antúnez se vieron al espejo, todo parecía ser gozo y disfrute, pero las reacciones de ambos hicieron suponer que algo dentro se removió, tal vez aspectos femeninos que no esperaban ver realzados, vínculos, recuerdos, lazos familiares. Solamente ellos saben, con certeza, lo que este ejercicio les dejó. Ninguno, a lo largo de sus respectivas vidas (que se acercan a las seis décadas) experimentó antes la transformación, a tal grado, de sus rostros.
Espacios como el Foro Azcapotzalco, la Casa de Cultura Del Valle, recintos artísticos y culturales, sirvieron para completar los efectos especiales. Pasó el tiempo, se realizaron los ajustes técnicos, como la corrección de color, niveles de sonido, edición final, un proceso que, no es difícil entender, resulta en una labor altamente compleja, pues se dispone de cientos de horas de filmación y solamente se debe mostrar lo más interesante o profundo, para captar la atención del público espectador.
Más tiempo y por fin, la Compañía México de Colores, bailarin@s, familiares, colaboradores y gente cercana al proyecto recibió la invitación para el estreno del documental que recibió el título A giro de faldas. La cita para la premier se anunció a un “Petit comité” (que en realidad acabó siendo una “Troupe”), en el complejo de cines de Parque Delta. Aquella mañana llegaron amistades, aliados, excolaboradores, gente que de una u otra manera ha contribuido a que exista la compañía de Carlos Antúnez.
Para ninguno(a) de los asistentes lo que se observó era nuevo, precisamente por tratarse, en la mayoría de los casos, de los acompañantes de México de Colores a lo largo de muchos años. Durante la proyección, llamaba la atención que se incluyeran los testimonios de gente que “nada que ver”, omitirlos bien pudiera haber ayudado a reducir la proyección varios minutos y no desgastar la atención ni la paciencia de otro público.
Tampoco se entendió la razón de presentar gran parte de las coreografías, acortarlas hubiera ayudado a reducir los 147 minutos totales. El género documental dictaría la necesidad de haber incluido otros detalles de seguimiento de los estilos de vida cotidiana de l@s integrantes de la compañía, saber se lo que hacen en sus proyectos personales antes o después de dedicarle tiempo a México de Colores.
¿Qué utilidad tiene saber la opinión del político de mexiquense que esporádicamente colaboró?, ¿de qué sirven las frases de solamente un par de los padres de familia, cuando son muchos más los progenitores que también apoyan a l@s bailarin@s?, ¿para qué mostrar a los integrantes del taller, que aún no se ganaban un lugar en la compañía y ya hasta desertaron?, ¿por qué incluir a personas que, con todo el respeto, están de más en el filme y terminan por aportar muy poco para realzar la importancia del grupo?
Pero al salir de la sala de cine llegó el momento de entender que esa es la visión de Rodolfo Graziano como realizador y la tarea de los otros, como espectadores de “A giro de faldas”, recae en el análisis objetivo. La sincera felicitación por todo el trabajo realizado a lo largo de casi dos años. En A giro de faldas se distinguen la excelente fotografía, los impecables aspectos técnicos y la determinación de llevar a cabo un acto de justicia, para visibilizar los logros de la primera compañía de danza Queer de México.
Sirva este relato del proceso de realización, no como el “chismorreo” detrás de escena, sino para que ustedes, apreciados lectores, tengan claro qué lo motivó y cuando tengan posibilidad de ver “A giro de faldas”, reconozcan lo que desde otro punto de vista sucedió, en aras de llevar a México de Colores ante el público cinéfilo.
COMO PARTE DE QUEBECINE 2026. EL JUEVES 5 DE MARZO, A LAS 13:00 HORAS, SE PROYECTARÁ EN LA SALA EMMA RIZO, DEL CENTRO CULTURAL ACATLÁN, EL DOCUMENTAL “SOLES NEGROS”, DEL DIRECTOR JULIENE ELIE.
Responsable de publicación Profesor Novel Alejandro González Orozco
En cada edición del Tour de Cine Francés nos esforzamos para que nuevas generaciones de estudiantes de la FES Acatlán y público en general aprecien la importancia de este encuentro anual con el cine galo, resultado de una rigurosa selección de aquello que los organizadores visualizan como lo mejor entre los estrenos del cine de arte de la segunda mitad del año anterior y el primer semestre del actual.
Los títulos que ahora nos ocupan provienen de la segunda industria cinematográfica del planeta, solamente superada por las producciones de Estados Unidos. Para los franceses el cine es “cosa seria”; en ningún momento escatiman para que siga adelante, ni lo ven como elemento de entretenimiento sujeto a los vaivenes de las modas y de los gobiernos en turno.
Francia cerró 2024 con 181 millones de entradas vendidas en sus salas de cine y reportó 38 millones de boletos en otros países; estas relevantes cifras las reporta el Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada, institución encargada, entre otras tareas, de hacer los balances anuales y de garantizar que el cine francés abarque todos los géneros y presupuestos.
En 2024 el cine francés generó éxitos comerciales a nivel internacional, con títulos como: Un p’tit truc en plus (Artus, Francia, 2024, 99 minutos); Le Comte de Monte-Cristo (Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière, Francia, 2024, 178 minutos) y L’amour ouf (Gilles Lellouche, Francia, 2024, 166 minutos).
El cine francés es ejemplo de una industria de entretenimiento que mantiene finanzas sanas y sustenta sus éxitos en la calidad y la diversidad de la oferta. Es, de manera global, un modelo cultural y artístico sostenible. Situación que en México y muchos otros países simplemente no se comprende, por lo que se le desdeña en diversos ámbitos, incluyendo el académico, con profesores que no distinguen su potencial como herramienta didáctica.
Nos corresponde insistir en la necesidad de acudir al cine, de ser generosos(as) con este ejercicio y en particular visitar la sala del Teatro Javier Barros Sierra para ver todas las historias que presentan los filmes de la edición 29 del Tour de Cine Francés, garantizando así que más público tenga esta posibilidad en futuras ediciones.
En 2025 los temas se centran en: relaciones entre madres e hijos, donde el pasado se usa como arma para recriminar frustraciones o para continuar con un apego enfermizo. La sanación de un duelo, la necesidad de cuidar y de ser cuidados sin importar la edad o el momento de vida en que un ser humano se encuentre. El viaje introspectivo a la genealogía como motivo e inspiración para desenterrar pasajes históricos y reconocer el legado familiar.
Examinar cómo se implementó la educación obligatoria, que no fue una tarea fácil; otorgar los mismos derechos a todos los ciudadanos no siempre fue un concepto claro ni bien recibido. Las dificultades profesionales que enfrentan los abogados en la búsqueda de la verdad, las convicciones personales y los retos del mundo actual.
Enredos y pequeñas mentiras a los que siguen recurriendo los jóvenes para triunfar en el amor. La visibilidad que reclaman las personas con discapacidad, que no obstante los avances en diversos temas de inclusión, todavía enfrentan limitaciones para tener vidas emocionales y sexualmente plenas.
La edición 29 del Tour de Cine Francés presenta los filmes más recientes de cuatro cineastas experimentados: François Ozon, Daniel Auteuil, Cèdric Klapisch y Eric Besnard; son, sin duda, garantía de calidad cinematográfica. También están los trabajos de Maël Pirou, Carine Tardieu y Johann Dionnet, con trayectorias en crecimiento y de gran calidad.
En el cine de François Ozon es frecuente que las apariencias engañen, los huecos argumentales sean intencionales y los personajes sean burgueses aburridos y escondan secretos. Cuando llega el otoño no es la excepción: presenta una protagonista que al principio parece asumir una vida monótona y rutinaria, casi aburrida, pero es sólo una distracción, porque de pronto un accidente en la preparación de alimentos silvestres hace que todo gire, que el público sospeche que hay información oculta, se van descubriendo algunas pistas.
De las aparentes obviedades se da paso a la intriga: una mala situación arrastra a otra y entre más suceden cosas, menos se sabe, pero ya es tarde, ahora nada puede impedir que se llegue a lo que hay detrás de ese misterioso accidente culinario y el desenlace de una historia plena de humor negro.
Daniel Auteuil estrena su quinto largometraje como director y no renuncia al protagonismo. Se coloca al frente de El acusado, donde narra una historia policial inspirada en hechos reales ocurridos en 2011. Gira en torno al convencimiento que tiene un abogado de la inocencia de un hombre acusado de asesinar a su esposa; entre ellos abundan las palabras, los argumentos, los diálogos ayudan a vislumbrar la posible verdad, pero también retratan sus respectivas soledades: la del acusado, que no volverá a ver completa a su familia, y la del abogado trabajando obsesivamente para redimir los “pecados” de su pasado profesional. El título original refiere al hilo incriminatorio encontrado en el cadáver, pero también al hilo legal, al que queda suelto y si se jala correctamente, al que revela secretos.
Éric Besnard se ha especializado en explorar aspectos la historia de Francia. En la edición 25 del Tour de Cine Francés se incluyó Dèlicieux, donde traslada a los espectadores al siglo XVIII, previo al inicio de la Revolución Francesa y pone a la cocina como eje central. Ahora llega con La maestra Violet y retrata las inconformidades que se dieron en entornos rurales cuando la Iglesia católica aun dominaba en esas poblaciones, ante los valores modernos que impusieron la educación obligatoria. Los radicales frente a conservadores, las creencias arraigadas que chocan con las aspiraciones contemporáneas, el cambio siempre marcado por tensiones internas y luchas colectivas.
De Maël Pirou se conoce en México su primer largometraje, donde aborda amistad, enfermedad y deseo. En Un toque de amor visibiliza las dificultades para jóvenes con discapacidades motrices que planean viajar por carretera hasta España, donde visitarán un burdel inclusivo y cada uno tendrá su primera experiencia sexual. Para ello involucran a Lucas, que enfrenta un caso por tráfico de drogas: lo convencen para que maneje y sea su cómplice. Conforman un atípico trío de personas frustradas que solamente desean vivir plenamente.
Cédric Klapisch ha dirigido 14 exitosos filmes y centra su más reciente trabajo, Los colores del tiempo, en un viaje muy particular: conecta la época actual con los años de finales del siglo XIX. Rinde un homenaje a los artistas de la imagen, en particular los pintores y sus cuadros impresionistas; a los fotógrafos en formación y a la imagen en movimiento, que avanzaban con pasos inseguros en el cine. Los jóvenes herederos de una propiedad abandonada son el pretexto del hilo conductor que rinde homenaje a esos avances científicos, que siguen acompañando a la humanidad hasta nuestros días.
Carine Tardieu analiza en Los lazos que nos unen, su quinto filme, las formas en que circunstancias inesperadas pueden cambiar las actitudes y la filosofía de vida de una persona. Busca respuestas a preguntas como: ¿qué define a una familia?, ¿cuáles son los vínculos que la unen? ¿Cómo es una familia no convencional? Tardieu explora los caminos que pueden tomar los lazos fraternales a partir de una gran tragedia, de la superación de duelo y de la solidaridad, ese pequeño y gran acto que ha permitido sobrevivir a la humanidad.
Johann Dionnet tituló su segundo largometraje como Avignon, porque está ambientada en la ciudad donde se realiza el festival de teatro más famoso de Francia, pero en México se llama Rodrigo enamorado. La trama y los protagonistas se desenvuelven en escenarios teatrales, en los retos que representa la experiencia de actuar frente al público y con ello invita a reflexionar sobre la precariedad de la vida artística, la permanente necesidad de reconocimiento y la sensación de invisibilidad que afecta a muchos histriones.
El abanico de opciones es muy amplio y también muy recomendable. Solamente resta recordar que tenemos una cita en la sala del Teatro Javier Barros Sierra.
¿Desde cuándo existe el racismo? ¿Cómo se ha perpetuado y legitimado en la sociedad estadounidense y en otros países? ¿Es igual al sistema de castas?
Estas y otras interrogantes se van desentrañando a lo largo de película Origen(Origin, Ava DuVernay, EU, 2023, 130 minutos), basada en el libro Casta: el origen que nos divide, de la periodista Isabel Wilkerson, publicado en 2020 por la editorial Random House.
De la autora del libro debe señalarse que fue la primera mujer afroamericana en ganar el premio Pulitzer de periodismo en 1994, mientras era jefa de la oficina en Chicago de The New York Times y fue reconocida por su cobertura de las inundaciones en Medio Oriente.
Respecto a la versión cinematográfica, se trata de un drama dirigido por la reconocida Ava DuVernay quien, en la primera escena, muestra la secuencia de un chico de color caminando por la noche en un barrio de gente blanca y minutos después es asesinado de manera brutal, aparentemente sin motivo.
La protagonista es Isabel Wilkerson (interpretada por Aunianue Ellis-Taylor), quien atiende la petición de su antiguo jefe para llevar a cabo una investigación que permita comprender la muerte de Trevor Martin. La respuesta se encamina a un asesinato por motivos raciales, aunque Isabel, como experta periodista, se cuestiona: ¿por qué todo redunda en un tema racista?
Las investigaciones de Isabel Wilkerson sirven de eje para llevar al público por un viaje en el tiempo, a ciudades de Alemania, India y Estados Unidos. En la Alemania de 1935 se muestra la decadencia y corrupción moral, el partidoNazi crea un odio hacia a los judíos y les quita parte de su humanidad. ¿Y cómo lo logra? Creando la endogamia (donde judíos y alemanes no se relacionen como parejas; prohíben el sentido de la empatía).
Durante ese pasaje queda claro que al proyecto Nazi no le interesaba la jerarquización, sino la aniquilación de los judíos, creyendo de esa manera que ellos serían la raza “suprema”.
En el viaje a la India Wilkerson encuentra a dos profesores que le muestran el caos de la ciudad y van describiendo el sistema de castas que ha perdurado hasta nuestros días y del cual no hay manera de escapar. En esta jerarquización los Dalits, que son los limpiadores de cloacas o los “intocables”, es el grupo más vulnerable, los invisibles de la sociedad hindú.
Estados Unidos sirve para regresar al tiempo donde una pareja de afroamericanos con profesión de antropólogos se sumerge en una comunidad de gente de color, mientras sus compañeros “blancos” (otra pareja de la misma profesión) recaban información de cómo se segregaba a los negros.
Como público, durante el desarrollo de esta historia somos testigos de cómo la comunidad negra estuvo subyugada, humillada por 246 años de esclavitud y aún después de ser abolida fueron menospreciados y tratados como si fueran lo peor.
Un ejemplo es la escena de un niño de color a quien no le permitieron entrar a una piscina junto con sus compañeros de equipo de beisbol por considerar que podía infectar la alberca.
Todo este rompecabezas visual contribuye a reconstruir el argumento que ha perdurado hasta hoy. Países que se construyeron con el esfuerzo de inmigrantes, llamados “multiculturales”, son los que presentan el índice más alto de racismo. El sentido de propiedad, el temor a que te arrebaten el trabajo o te mezcles con “su gente” propicia un ambiente de odio y, con ello, de continuo racismo.
El tema principal de esta película es una historia negra que permanece guardada en el sótano y que nadie quiere asomarse a arreglar.
* Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva. Profesora de asignatura en el Colegio de Bachilleres.
En el vasto mundo de la animación japonesa algunos títulos trascienden épocas y generaciones, no importando si su estreno ocurrió antes del nacimiento de muchos de sus espectadores o si la estética corresponde a la era analógica, cuando las posibilidades de edición y de efectos especiales eran, por decirlo de algún modo, limitados, lo cual obligaba a inventar procedimientos que permitieran los resultados deseados. No obstante que la historias retraten mundos cultural o artísticamente distantes, son capaces de seguir atrapando nuevos admiradores que se enamoran de ellas.
Sin duda, una de ellas es La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, Japón, 1997, 133 minutos): obra maestra capaz de transportarnos a un universo mágico, pleno de encanto y complejidad. Se centra en ambientar la época del periodo Muromachi, de 1392 a 1573, cuando el príncipe Ashitaka enfrenta una maldición que lo obliga a abandonar su pueblo y buscar en un bosque lejano la solución a su maleficio.
Al llegar al sitio donde el joven noble busca la cura para la maldición que contrajo al enfrentar al Dios Jabalí, descubre que en aquel lugar prevalecen las hostilidades: los habitantes espirituales del bosque y los animales, con ayuda de San, luchan por conservar la naturaleza intacta, se ven amenazados por Lady Eboshi, quien pretende destruir grandes bosques para extraer hierro y construir armas de fuego.
San es la princesa Mononoke y es la figura central; ha vivido entre lobos desde que sus padres la abandonaron. Su personalidad es práctica, lógica e independiente; enlaza lo que sucede entre los espíritus del bosque, los kodamas y los habitantes de la ciudad de hierro, población inmersa en la industrialización y conducida, principalmente, por mujeres rescatadas de historias de abuso y abandono.
Los personajes de La princesa Mononoke son complejos y multifacéticos; San y Ashitaka ofrecen varias capas de profundidad, con sus viajes de autodescubrimiento y conflictos emocionales enriquecen la narrativa. La película no sólo presenta una lucha física, sino también una exploración emocional y espiritual; cada una de las partes hace cosas buenas y malas; no hay buenos o malos, héroes o villanos, es la vida abriéndose paso con sus propias reglas de equilibrio ante problemas complejos; posiblemente las soluciones no nos complazcan, debido a nuestros prejuicios.
De este filme es obligado recapacitar sobre el cuidado en los detalles de la animación, en los movimientos de los personajes. Por ejemplo, cuando Ashitaka se agacha para tomar un poco de agua del río, antes de hacerlo se arremanga, un aspecto que se pudo omitir, pero para el director fue importante humanizar este momento. Si observamos con detenimiento seguramente obtendremos abundantes referencias de la labor de un animé dibujado a mano, artesanal, podría decirse.
Para este relato épico ambientado en el Japón feudal, donde dioses y naturaleza entran en conflicto por la incorporación de la industrialización, fue fundamental una memorable banda sonora y para ello Joe Hisaishi creo temas orquestales intensos y emotivos, los cuales se quedan en la mente del público espectador.
A diferencia de lo que muchas veces se puede esperar del cine de animación, sobre todo en occidente, esta no es una película para niños, jóvenes y adultos la reciben mejor porque se identifican con los temas expuestos, especialmente con el aspecto ambientalista, pues muestra que la destrucción de los humanos no ha sido por maldad; es algo más complejo, pues sin esta intervención no se habría dado el desarrollo del que hoy nos beneficiamos.
En esta cinta Miyazaki aborda la dualidad entre la naturaleza y la industrialización, explorando las formas en que los humanos afectan su entorno; invita a la reflexión sobre la coexistencia entre el progreso y la preservación de los entornos naturales, así como el respeto a la vida animal.
El castillo en el cielo
En la misma línea está El castillo en el cielo (Hayao Miyazaki, Japón, 1986, 124 minutos), considerado el primer filme creado por Miyazaki en Studio Ghibli, empresa que contribuyó a fundar en 1985. Relata la historia de Sheeta, una niña que, luego de ser retenida por agentes del gobierno, misteriosamente cae del cielo y es rescatada por Pazu, un pequeño que vive en el campo y le ayuda a escapar de sus captores. Entre los dos prevalecen amabilidad y ternura, lo que da paso a la confianza, al cariño y la nobleza; con estos valores logran imponerse a la adversidad.
Los dos pequeños se ven envueltos en una serie de aventuras para llegar al reino perdido, La Fortaleza Celeste, isla flotante en el cielo creada por una raza que tiempo atrás despareció de la Tierra; para ir ahí es necesario elevarse en aeronaves que, además de útiles, son espectaculares: resultan en un derroche de creatividad surgida de la mente del director y las de los dibujantes que le asistieron.
Esta es una historia para público de todas las edades, con el relato de aspectos negativos de la conducta humana en su afán por hacerse del poder, de dar con el dominio que permita gobernar el mundo y corromper a otros al punto de llevarlos a su destrucción. Al verla resulta fácil comprender la dualidad de la humanidad, capaz de crear armonía con la naturaleza y, en contraparte, fabricar armas de destrucción masiva, máquinas que son capaces de generar caos y dolor. Es un mensaje antibélico y ecológico recurrente en las películas de Miyazaki.
Se trata de un filme que mantiene un ritmo y un pulso justificados por las aventuras de los protagonistas. Tiene semejanza con el estilo de los dibujos animados o de las historietas del Manga, con personajes que tienen ojos muy grandes y bocas pequeñas que pueden acrecentarse al tamaño de su cara si gritan o se ríen a carcajadas.
Evita tanto la ubicación temporal como geográfica; se inspira en aspectos de la cultura minera y estuvo influida por hechos históricos ocurridos en la gran huelga en Reino Unido de 1984 a 1985. No es casualidad que Sheeta lleve en el cuello un cristal, de origen mineral, que le permite flotar y por ello la persigue un grupo de hombres malvados interesados en quitárselo, para desbloquear sus poderes ocultos.
Piratas del cielo, un villano irredimible, escenas que parecen salidas de cuentos de hadas, ruinas de antiguas civilizaciones, tecnología futurista, narrativa que mezcla magia y tecnología, han dejado una impresión duradera. Sus personajes son entrañables y los lugares que muestra siguen evocando asombro y admiración, debido a su poder para despertar la imaginación.
El castillo en el cielo ha sido catalogada como una joya de la animación japonesa por su diseño visual. Una experiencia que nos transporta a un mundo lleno de maravillas y emociones. La combinación de una narrativa cautivadora, personajes inolvidables y un trabajo asombroso hace que esta obra sea un testimonio del genio creativo de Hayao Miyazaki y el impacto duradero del Studio Ghibli en el corazón de la animación. Sigue siendo una joya preciada que resuena con la imaginación de aquellos que se aventuran a explorar sus cielos etéreos y su encanto inolvidable.
Del director Hayao Miyazaki (Tokio, Japón, 1941), recordemos que es un cineasta muy conocido a nivel global debido a su capacidad para tejer historias reflexivas, crear escenarios donde los espectadores se sumergen en luchas que implican a la conexión de lo natural con lo sobrenatural. Como realizador ofrece una estética única que ha logrado cautivar a audiencias de todo el mundo.
A lo largo de su carrera, Miyazaki ha sido aclamado por fusionar la fantasía con temas relevantes; de centrarse en el ambientalismo y en la ética con la que se ha conducido la humanidad, eso sí, con una estética y sensibilidad únicas.
La imaginación de Hayao Miyazaki supera a la de muchos directores contemporáneos; con argumentos que pueden parecer básicos o muy sencillos ha creado obras de arte. Tema aparte es el hecho de que durante años ha tenido gran impacto en occidente debido al apoyo de Disney para distribuir sus películas. Su riqueza narrativa, la inclusión de personajes memorables y animación visualmente deslumbrante le permiten estar vigente con estos y muchos otros títulos.
Sea esta una invitación a consultar, revisar y, si es el caso, ver por primera vez las películas de Miyasaki.
* Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la FES Acatlán. Integrante del Programa “Acatlán Contigo” (Promotoría Cultural) 2024-1.
Creo que el público se siente demasiado cómodo y familiarizado con las películas actuales. Creen todo lo que oyen y ven. Me gusta sacudir eso. Christopher Nolan
POR MARÍA ANDREA CARDOSO MORALES *
Entre los directores de cine reconocidos a nivel internacional por su enfoque innovador, atención meticulosa al detalle y habilidad para combinar la narrativa compleja con el atractivo comercial, destaca Christopher Nolan quien, sin duda, a partir de volverse famoso con Memento, en el año 2000, ha dejado su propia marca en el mundo del cine, y es reconocido como uno de los directores más influyentes y aclamados.
Nació en Londres el 30 de julio de 1970; hijo de un publicista británico y de una sobrecargo y profesora estadounidense, por cuyas actividades profesionales le llevaron a crecer en un ambiente que fomentó la creatividad desde temprana edad. Es el segundo de tres hermanos y juntos pasaron parte de su infancia entre Londres y Chicago, lo que dio a Christopher Nolan una perspectiva multicultural que ha influido en su obra e incluso en la vida profesional de su hermano menor, Jonathan, que también es cineasta y con quien ha compartido varios proyectos.
Desde joven demostró interés por el cine. A la edad de siete años comenzó a experimentar con una cámara Super 8, filmando historias cortas protagonizadas por sus juguetes. Su fascinación por la narración visual continuó durante los años que pasó en la University College of London, donde estudió Literatura Inglesa, aunque pasaba gran parte de su tiempo en el Departamento de Cine, donde llegó a ser presidente del cineclub. En ese campus desarrolló su estilo cinematográfico tan característico y conoció a Emma Thomas, su esposa y productora habitual. Ambos se graduaron en 1993.
Los primeros trabajos profesionales de Christopher Nolan en la industria cinematográfica estuvieron enfocados en la creación de anuncios publicitarios y como operador de cámara, al tiempo que desarrolló ejercicios personales en diversos cortometrajes.
Debutó como director con Following (Reino Unido, 1998, 69 minutos), película independiente de bajo presupuesto que capturó la atención de la crítica por su estructura narrativa no lineal y estilo minimalista. La filmó en 16 milímetros, en blanco y negro, con recursos limitados, durante los fines de semana e incluyó a actores no profesionales; con esta obra inicial estableció muchas de las técnicas y temas que desarrollaría en trabajos posteriores, como la obsesiva exploración de la percepción y el tiempo. Este fue solamente el comienzo de una carrera que redefinió los estándares de la narrativa cinematográfica.
Memento lo catapultó a la fama en el año 2000. Este filme se basa en un relato corto escrito por su hermano Jonathan y cuenta la historia de Leonard Shelby, investigador de una agencia de seguros que padece amnesia anterógrada, causada por un golpe que recibió en la cabeza al intentar salvar a su mujer de un ataque que la mató; el eje central de la historia es la venganza de Leonard por la muerte de su esposa, pero a partir de los recuerdos que construye con imágenes de una cámara instantánea y una serie de notas tatuadas en su cuerpo.
Lo que distingue a Memento es su estructura narrativa, que se presenta en dos líneas temporales, una en orden cronológico inverso y la otra de forma cronológica. Este enfoque innovador obliga a los espectadores a cuestionar la naturaleza de la memoria y la percepción. Se trata de una realización que desafía las convenciones tradicionales de la narrativa.
Memento es ejemplo de una producción con bajo presupuesto que, en contraparte, logró el éxito comercial y obtuvo la aprobación de la crítica especializada. Por su calidad fue nominada a los Oscar en 2002 por Mejor Guion Original y Mejor Montaje, consolidando a Christopher Nolan como una voz distintiva en el cine moderno. Esta película se ha convertido en un referente en los estudios de narrativa cinematográfica, siendo motivo de diferentes análisis en universidades y escuelas de cine de diversas latitudes.
De 2005 a 2012 Christopher Nolan se enfocó en revitalizar el género de superhéroes con su trilogía de The Dark Knight, que se conoce en México como Batman: El Caballero de la Noche. La primera entrega, Batman Begins (Batman inicia, EU, 2005, 140 minutos), exploró los orígenes del personaje con una profundidad psicológica que no se había visto antes en películas de superhéroes. Al redefinir a Bruce Wayne como un hombre atormentado por sus traumas y motivaciones complejas. Con su trabajo de dirección cinematográfica atrajo a público, tanto crítico como general.
The Dark Knight (Batman: El Caballero de la Noche, EU, 2008, 152 minutos), la segunda entrega, fue un éxito rotundo, recaudó más de mil millones de dólares en taquilla y ganó elogios universales. La interpretación de Heath Ledger como el Joker se convirtió en legendaria, otorgándole un Oscar póstumo y estableció un nuevo estándar para los villanos en el cine. En esta película mezcla elementos de thriller, acción y drama; aborda temas como el caos, la corrupción y el sacrificio moral.
Cabe agregar que este filme ha merecido múltiples análisis de especialistas de cine y de conducta humana. A la fecha sigue apasionando a los amantes de este género, ya que el personaje de Batman enfrenta en el Joker a los oscuros reflejos de su propia personalidad; el Joker sigue siendo el villano, pero Batman no sale bien librado como héroe por sus actos en pro de hacer justicia.
Es una cinta cargada de temores que dejaban huella, debido a que los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 aún estaban muy presentes en la memoria del público, con actos de terrorismo que podían afectar a cualquiera por motivos aparentemente incomprensibles. El Joker de Heath Ledger, por la interpretación y por la manera en que da vida a ese anti-Batman, legó al antagonista por excelencia.
La trilogía culmina con The Dark Knight Rises (Batman: El Caballero de la Noche asciende, 2012), una película que cerró la saga con un enfoque en la redención y la herencia del superhéroe. La trilogía marcó un hito, demostrando que las cintas de superhéroes podían combinar narrativas profundas con un atractivo comercial masivo. Además, esta serie estableció un nuevo estándar para el género, influenciando a cineastas y reconfigurando las expectativas del público hacia estas producciones.
Nolan exploró los límites de la mente humana y la percepción de la realidad en Inception (El origen, EU, 2010, 148 minutos), donde Leonardo DiCaprio tiene el rol protagónico. Sigue a un grupo de “extractores” que se infiltran en los sueños de las personas para robar secretos. La trama gira en torno a un último encargo que, de tener éxito, permitirá al personaje de DiCaprio, Dom Cobb, regresar a casa con sus hijos. La causa de que Inception fuese considerada como revolucionaria, al cerrar la primera década de este siglo, fue su narrativa de sueños dentro de sueños, cada uno con sus propias reglas de tiempo y gravedad.
Christopher Nolan cautivó al público con efectos visuales calificados como espectaculares y la crítica reconoció su innovador enfoque narrativo. A nivel técnico, eligió el trabajo de diseñadores que desarrollaron efectos capaces de crear un mundo visualmente impresionante, sin depender exclusivamente de las imágenes creadas por computadora. El éxito de Inception reafirmó su capacidad como director para equilibrar narrativas complejas para las grandes masas. Ganó cuatro premios Oscar y dejó como legado una de las obras más influyentes del cine moderno.
En Interstellar (EU, 2014, 169 minutos) llevó su narrativa cinematográfica al espacio, explorando temas como; el amor, sacrificio y supervivencia de la humanidad. La historia sigue a un grupo de astronautas que viajan a través de un agujero de gusano en busca de un nuevo hogar para la humanidad, mientras la Tierra enfrenta una crisis ambiental. Colaborando con el físico teórico Kip Thorne, Christopher Nolan integró conceptos científicos reales, como la relatividad del tiempo y los agujeros negros, en una narrativa emocionalmente resonante.
La imagen del agujero negro, Gargantúa, marcó un hito en la representación científica en el cine. Con una partitura inolvidable de Hans Zimmer y efectos visuales que dejaron a la audiencia sin aliento, Interstellar es más que una película; es una experiencia cinematográfica que, en la época de su estreno provocó discusiones sobre la naturaleza del tiempo y la conexión humana. Destaca por su capacidad de equilibrar la ciencia rigurosa con una narrativa emocional, con ello Nolan consolidó su reputación como cineasta visionario.
Oppenheimer (EU, 2023, 180 minutos), su más reciente filme, se centra en la vida de J. Robert Oppenheimer, llamado el “padre de la bomba atómica”. Se trata de un drama histórico dedicado a examinar las complejidades morales, éticas y personales que rodearon la creación del arma nuclear. Basada en la biografía American Prometheus, la película combina narrativa biográfica con reflexión filosófica y explora los dilemas de la responsabilidad científica y las consecuencias de la innovación tecnológica.
Protagonizada por Cillian Murphy y con un elenco que incluye a Emily Blunt, Matt Damon y Robert Downey Jr., Oppenheimer ha sido elogiada por su profundidad emocional y enfoque técnico meticuloso. Christopher Nolan utilizó cámaras IMAX para capturar la intensidad visual y emocional de la película, destacándose especialmente en la representación de la primera prueba nuclear.
Hablar de Christopher Nolan es referirse a un realizador que ha aportado nuevo significado a ser cineasta en el siglo XXI. Al ver sus obras siempre pongamos atención en su capacidad para equilibrar la complejidad narrativa con los requerimientos comerciales de las grandes productoras, interesadas más en las ganancias que en los aspectos artísticos o en experiencias cinematográficas inmersivas.
Distingamos su enfoque en temas filosóficos y su habilidad para desafiar las percepciones del tiempo y la realidad, que han influido en una nueva generación de directores. Películas como Memento, Inception e Interstellar han elevado el nivel de lo que el cine puede lograr en términos artísticos y técnicos.
Nolan es un director que ha demostrado que las películas inteligentes pueden tener éxito comercial. Sus filmes han recaudado miles de millones de dólares en taquilla y han sido distinguido con múltiples reconocimientos, pero su mayor contribución es la capacidad para unir a audiencias de todo el mundo en una experiencia compartida que combina el entretenimiento con la reflexión.
Christopher Nolan no es solamente un director, es un contador de historias, innovador y visionario, cuyo impacto seguirá influyendo en el cine durante décadas.
Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la FES Acatlán. Integrante del Programa “Acatlán Contigo” (Promotoría Cultural) 2025-1.
En estricto sentido, debemos puntualizar que los cien años del título se refieren a la primera de las películas sobre este personaje que ha sabido adaptarse, de cuando en cuando, a las tecnologías cinematográficas, lo mismo que a las temporalidades de la historia, a través de diversas interpretaciones y acercamientos al niño que, incluso, ha dado origen a una condición que explora la psicología. Nacido en las tablas del teatro, pasó a la pantalla y por muchos años Disney detentó y usufructuó a Peter Pan en la que, sin duda, es la más conocida de las películas, desde 1953.
¿Un parto difícil?
Por el extraordinario ensayo introductorio que hace Silvia Herreros de Tejada 1 a una versión impresa de la obra, sabemos del fracaso editorial que su aparición representó en 1906, aunque el personaje ya era popular al haber surgido en la novela de James Matthew Barrie El pajarillo blanco. En ese año, la pieza con el niño centenario se representaba en Broadway con el título de Peter Pan o el niño que no quería crecer, con las actuaciones de Maude Adams 2 y Mildred Morris en los papeles de Peter Pan y Wendy, respectivamente.
No obstante, esa derrota inicial en el mundo de los libros no impidió que el personaje cobrara fama en las tablas durante muchos años, consolidándose en 1911. En efecto, la obra de Barrie había alcanzado fama no sólo en Londres, Reino Unido, sino en otros países. Una revista madrileña da cuenta de la puesta en escena en 1908, en los siguientes términos:
Esencialmente la sinopsis corresponde a la historia que conocemos y que en el teatro se llegó a identificar como una pieza de las navidades o del año nuevo por lo menos durante unos 20 años 4 y a la que Barrie introducía pequeños cambios que se le ocurrían por temporada, razón por la cual cada año la versión era un poco distinta. A inicios de 1924 se presentaba en Madrid la obra de J.M. Barrie Mary Luz con un éxito “decoroso”, a decir de la prensa, considerando que este autor no era para el público español, a diferencia del de Londres, en donde, en ese mismo tiempo, se representaban en el teatro cinco obras del escritor escocés, entre ellas Peter Pan. 5
Parte del interés que generó Peter Pan en el plano extracinematográfico, pero con vasos comunicantes con su obra emblemática, son los referentes autobiográficos del autor. En 1962, Concha Fernández Luna escribió:
Aunque Fernández Luna evade referirse a los detalles que sustentan su dicho, Herreros los presenta: Barrie, un tanto abandonado por su madre, con el deseo de permanecer como niño en sustitución evidente de su hermano fallecido, con un matrimonio no consumado y la sospecha de ser pedófilo (Ver Descubriendo Nunca Jamás, Marc Forster, 2004), entre otras características de su personalidad. 7
La película de Brenon
Entre los planes de producción de la Paramount Pictures, para 1923 estaba el de producir la película de Peter Pan; sin embargo, cuestiones técnicas impidieron que esto se realizara. Para 1924 le empresa consideró que ya tenía la tecnología cinematográfica para producirla y cerca de seis meses llevó la búsqueda de quien interpretaría el papel principal.
Fuentes hemerográficas de la época consignan que fueron cientos las jóvenes que acudieron al casting, entre las que se encontraba Betty Bronson quien, después de diversas pruebas de actuación, resultó electa por Herbert Brenon 8 y por el autor de la obra J. M. Barrie, quien se encargó de anunciar la decisión que favorecía a la actriz estadounidense de 17 años y que antes había participado en la película Anna Ascends (Victor Fleming, EU, 1922, 62 minutos).
Cuando Betty Bronson fue notificada de la decisión se limitó a exclamar: “soy la mujer más feliz del mundo” 9. La película se rodó entre agosto y diciembre de 1924 en algunas locaciones de California y en los estudios de la Paramount en Nueva York; se estrenó el 29 de diciembre de ese mismo año. 10
Si bien la sinopsis anterior resume la historia de Peter Pan, su composición narrativa tiene ciertos rasgos autobiográficos del autor, así como elementos que resultan extraños por su origen, y sin el contexto histórico social de la época parecen incomprensibles: ¿quiénes son los niños perdidos? ¿por qué el cocodrilo se comió la mano del pirata?, ¿qué hace una tribu netamente americana en un contexto vinculado a Londres, en dónde inicia la historia?, ¿sirenas?, ¿quiénes son los niños Darling?
Es sabido que los niños Darling de la historia son en realidad los niños de una familia con la que Barrie hizo amistad y que, tras la muerte de los padres, él adoptó legalmente. Siguiendo el ensayo de Silvia Herreros y bajo la perspectiva de que la historia de Peter Pan fue modificada muy frecuentemente por el autor (además de otros escritores, quienes escribieron sus propias versiones siguiendo la historia original) los niños perdidos se refieren, según Barrie, a los infantes que las niñeras distraídas perdían en los jardines de Kensington y que Peter recogía (a los que encontraba muertos los enterraba en el propio parque de dos en dos, para que se hicieran compañía) y los llevaba a Nunca jamás, en donde no crecían.
Una concepción bastante siniestra que otorga a Peter Pan una personalidad de maldad o delincuencial (secuestraba niños), lo que se complementa con su acción de cortar la mano del Capitán Garfio y dársela a comer al cocodrilo. Respecto a la tribu y las sirenas no hay referencias en la obra que pudieran explicar su presencia, a no ser su carácter mitológico y como contrapunto de los piratas, personajes de los que gustaba Barrie, lo mismo que de las islas solitarias.
En la primera versión cinematográfica y en la novela podemos encontrar referencias un tanto ambiguas sobre la sexualidad: ¿qué es un beso? –pregunta Peter Pan a Wendy– y ella, en su turbación adolescente, le da un dedal como muestra de lo que es un beso. A diferencia de la película de Disney, la estancia de los niños Darling en Nunca jamás dura meses y no unas horas. Durante esa estadía Wendy asume el rol de madre de los niños perdidos, de sus propios hermanos y del mismo Peter, aunque a éste le ha pedido que sea el padre (situación que acepta y rechaza alternadamente). Dice Barrie en la obra y se refleja en la película de Brenon:
Se desprenden de este pasaje rasgos de la forma de ser de Peter Pan, quien no quiere asumir los compromisos de la edad adulta, como los de un padre, pero también en el aspecto de la sexualidad, al personalizarse como un ser asexual. Otras insinuaciones se dan con las sirenas, con Tigrilla (Tigridia, en la novela)–como lo muestra el pasaje anterior– y con el hada Campanita (hay un momento en que Peter Pan sugiere que ella pueda ser su madre, a lo que ésta exclama: “So zopenco”, en franca decepción amorosa).
Hay en la película algunos elementos que sugieren ser una calca de la puesta en escena, como la mascota (un perro San Bernardo que además de niñera funge como enfermera) caracterizada por un actor, al igual que el cocodrilo; se infiere que parte de la estética visual de la película pudo ser tomada del teatro y marcó el estilo visual de los ambientes y personajes en las versiones subsecuentes.
En la obra, solamente se da la descripción de Peter Pan y del Capitán Garfio en cuanto a su atuendo y apariencia, pero no de los demás personajes y, sin embargo, la película parece que ha impuesto el atuendo del pirata Smee (de lentes, gorro y camiseta a rayas) y de los distintos escenarios (la casa de la familia Darling es prototípica londinense para casi todas las versiones).
Se sabe que, en las representaciones teatrales, cuando el personaje llamado Campanita se toma el veneno que ha puesto el Capitán Garfio para Peter Pan, ella desfallece poco a poco y el protagonista pedía al público que ayudara a salvarla manifestando creer en las hadas [según una conseja popular cuando un niño no creía en las hadas una de ellas moría] 12, levantando la mano 13 o con un aplauso, hasta salvarla. En la película, con el empleo de una toma subjetiva, Peter Pan se dirige a un público adivinado, al que pide insistentemente que aplauda (seguramente los asistentes en el cine aplaudían).
La película tuvo una recepción muy favorable por el público infantil y adulto y la crítica la ponderaba como destacada por su valor artístico, llegando a considerarla como “el mejor filme infantil del mundo” 14. Un diario español la comentó en estos términos:
Al parecer, la obra de James Matthew Barrie se había posicionado en el imaginario de la sociedad de aquel tiempo. Su influencia y efecto en ella era evidente: la moda había adoptado el cuello, en la vestimenta femenil, llamado estilo “Peter Pan” 17 y en la música había inspirado, por lo menos, una pieza en fox-trot de la autoría de R. Kuig 18 (para escuchar, en el código QR adjunto).
De la misma manera, se consideraba a la película poseedora de una serie de virtudes que la hacían propicia para llenar las expectativas de lo que en España se denominó “Cine-Escuela”, que pretendía apoyar la educación infantil en distintas áreas como la zoología, astronomía, la actividad científica e industrial y pedagógica. 19 20
Más allá de las valoraciones socioculturales de la película de Brenon, creo que esta marcó varios de los paradigmas subsecuentes en la lectura y apreciación de la historia en la pantalla, no sólo en la apariencia física de los personajes, sino en la concepción de un niño bondadoso y bueno que emprende una aventura a partir de su encuentro con los niños Darling, cuando busca su sombra.
La historia y sus hitos narrativos, muchas veces en contraposición de la obra, nos muestran a un ser complejo que no quiere asumir roles de adulto que impliquen responsabilidades (laborales, de paternidad, de pareja y sexuales –aquí tal vez venga a cuento el personaje de Oscar Matzerath de la novela El tambor de hojalata de 1959, de Günter Grass, como antítesis de Peter Pan, que también decide no crecer físicamente, pero asume sus roles en los demás ámbitos de su vida–), pero sí el ocio, diversión y aventura.
Respecto a la obra, ésta y otras versiones resultan bastante edulcoradas; se quedan en la superficialidad de un personaje complejo, como hemos dicho, lleno de amargura y resentimiento. Una expresión que de alguna manera ilustra esta afirmación y que, al parecer, se eliminó de todas las versiones, pero está presente en la novela, ya que puede resultar “peligrosa” para el público infantil, es aquella que dice, en voz de Peter Pan: “Morir ha de ser una gran aventura”, entendida como una franca invitación al suicidio.
La película se estrenó el 29 de diciembre de 1924 en Estados Unidos. En México se tiene referencia de haberse programado como estreno hasta enero de 1926 21 en las salas Cine Lux, Cine Opera y Teatro Cuauhtémoc, de Guadalajara.
Disney y otras versiones
Entre 1924 y 1953 no hay registros de alguna producción cinematográfica de Peter Pan, pero a partir de la aparición de la película de Disney el personaje, la historia y otros referentes iconográficos o narrativos se hicieron presentes en la industria del entretenimiento con mayor o menor frecuencia.
Para varias generaciones, la versión animada de la compañía Disney ha sido el paradigma del niño vestido de verde. Hemos crecido anhelando su programación en los cines (desde luego antes de la popularización de los sistemas de reproducción en casa y de las plataformas streaming). De la misma manera en que admiramos las ahora clásicas películas de animación Disney como:
Blanca Nieves y los siete enanitos (Snow White and the Seven Dwarfs, David Hand, EU, 1937, 83 minutos); Pinocho (Disney’s Pinocchio, Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, EU, 1940, 87 minutos): Dumbo (Ben Sharpsteen, EU, 1941, 64 minutos); Bambi (David Hand, EU, 1942, 70 minutos); Cenicienta (Cinderella, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson, EU, 1950, 74 minutos); Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson, EU, 1951, 75 minutos); 101 Dálmatas o La noche de las narices frías (One Hundred and One Dalmatians (101 Dalmatians), Wolfgang Reitherman, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, EU, 1961, 79 minutos), entre muchas otras.
Quizás sea la versión de Disney la más popular de esta historia que ha tenido múltiples y disímbolos acercamientos, de todas cuantas se han realizado, tanto para salas como para televisión.
Con ligeras variaciones en el título, por lo menos podemos identificar 19 películas, seis series para televisión y dos videojuegos que siguen básicamente la historia harto conocida y explotando de alguna manera el nombre.
Entre ellas encontramos Peter Pan XXX: an Axel Braun Parody, una película pornográfica dirigida por Axel Braun en 2015; The Incredibly Short Life of Peter Panties (Daniel Abril, EU, 2020, 9 minutos), que es un corto de un niño y su relación tormentosa con su madre alcohólica y sus parejas; el mangaLa promesa de Nunca Jamás (The Promised Neverland), creada por Kaiu Shirai, 2019-2021 que, si bien no tiene nada que ver con la creación de Barrie, utiliza la palabra Neverland en un contexto de explotación infantil, en una historia oscura y cruel.
Para 2025 se estrena Peter Pan: Pesadilla en Nunca Jamás (Peter Pan’s Neverland Nightmare, Scott Chambers, EU, 89 minutos) que es la versión terrorífica de la casi siempre edulcorada historia centenaria, muy contraria a Peter Pan Goes Wrong, divertida película para televisión producida por la BBC de Londres en 2016 y dirigida por Dewi Humphreys, sobre una fallida representación teatral de Peter Pan.
Después de la producción de Disney se han realizado varias películas para su explotación comercial, entre las que podemos señalar: Peter Pan: El regreso al país de Nunca Jamás (Peter Pan: Return to NeverLand, Robin Budd, Donovan Cook, EU, 2002, 72 minutos) donde Disney da seguimiento a la historia en la que la hija de Wendy viaja a la isla fantástica.
Destacan también: Hook, el regreso del Capitán Garfio (Hook, Steven Spielberg, EU, 1991, 137 minutos), PeterPan, la gran aventura (Peter Pan, P.J. Hogan, EU, 2003, 113 minutos) que está dedicada a la memoria de Dodi Al-Fayed, pretendiente de la princesa Diana y muerto unos años antes, gracias a la intervención de su padre, Mohamed Al-Fayed, coproductor de la película.
Finalmente, no podemos omitir, en esta apretada relación aPeter Pan (Pan, Joe Wright, EU, 2015, 115 minutos) que es, para quien esto escribe, una visión fuera de lo común de la obra de Barrie; Peter Pan y Wendy (Peter Pan & Wendy, David Lowery, EU, 2023, 106 minutos) y la miniserie Neverland (Nick Willing, EU, 2011, 170 minutos), con una adaptación muy destacada en la que se permiten que Peter Pan muera momentáneamente. Para 2025, además de la de terror ya referida, llega otra de este género con el título Hook, bajo la dirección de Andrea M. Catinella.
* Maestro en Comunicación por la Universidad Vasco de Quiroga, A.C. Trabaja en la Coordinación de la Investigación Científica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán de Ocampo.
CineAdictos, publicación periódica de la Coordinación de Difusión Cultural, nació en noviembre de 2000. Incluye reseñas de películas, trayectorias de actores, directores, críticas, comentarios sobre los principales festivales, entrevistas, avances técnicos y aspectos de los distintos géneros cinematográficos.
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