Cine Adictos

Archivo para julio 1st, 2026:

POR NOVEL ALEJANDRO GONZÁLEZ OROZCO

“¿Recuerdas que invitaron a México de Colores a Televisión Azteca para un programa por los festejos de los 20 años de ‘La Academia’? y cuando ya estábamos list@s nos cancelaron porque la producción se indignó al saber que trabajamos de bailarin@s, de niñ@s pues… y exigían que saliéramos vestidos de varones.

¡Sí, sí te conté!… ¡Acuérdate! Aquella tarde nos quedamos tod@s decepcionad@s porque nos hicieron ir a bailar a unos estudios de Televisión Azteca, allá por Calzada Miramontes. Ese día fue muy pesado para nosotr@s, porque temprano dimos función y luego nos trasladamos hasta aquellos rumbos para acompañar a Lety López como cuerpo de baile. Andábamos bien emocionad@s, de los camerinos al estudio y creíamos que íbamos a ver a gente “famosa”, pero no, nos dimos cuenta de que en esas instalaciones solamente grababan los programas especiales.

También te dije que veíamos pruebas de luces, marcábamos los lugares y ya faltando muy poco nos avisaron que no podíamos salir con faldas y maquillados si somos hombres, así no podríamos salir en televisión nacional. Que saliéramos de ‘hombres’ o ‘nada’… y pues ¡nada! Antúnez aguantó la grosería y rápido se puso a trabajar para darle una salida a la presentación de Lety López, mientras nosotr@s guardábamos nuestras cosas y salíamos de los mentados estudios de Azteca”.

Este relato sirve de contexto para contar las consecuencias de lo ocurrido aquella tarde de octubre de 2022, cuando “alguien” con el poder necesario para bloquear la visibilidad de la primera compañía de danza Queer de nuestro país en televisión nacional, hizo gala de intransigencia, ignorancia y abuso de poder.

Al interior de Televisión Azteca no hubo consecuencias, evidenciando el respaldo a la ideología machista de uno de sus productores, pero fuera de esos estudios ubicados en el sur de la Ciudad de México, las cosas no pasaron desapercibidas.

La decisión de excluirlos sí ameritaba una denuncia ante la CONAPRED, no se tomaron las medidas e irónicamente terminó beneficiando a México de Colores. Aunque nada le quita lo “desagradable” a la experiencia, ya que sus integrantes debieron enfrentar el rechazo de la empresa, fue el detonante para que la compañía recibiera el respaldo incondicional de diversos profesionales, artistas e instituciones comprometidas con el respeto a la comunidad LGBTQI+. Le abrió nuevas puertas, incrementó su fama en redes sociales donde se comentaban las “fregaderas” en Televisión Azteca, hecho que contribuyó a su reconocimiento nacional e internacional.

En aquel momento, lo lógico era que si la cantante Lety López los había invitado como cuerpo de baile a Azteca Estudios y ya que eran sus únicos acompañantes, en todo momento mantuviera su postura de anfitriona, que exigiese absoluto respeto a México de Colores.


Como forma de presión y visibilidad ante un mal proceder, se hubiese esperado de Lety López ir en avanzada para cancelar su participación; sin embargo, con el argumento de cumplir el contrato de presentación, aún con lágrimas y disculpas, fue coparticipe de un acto de homofobia. No está de más atender los argumentos de la cantante ante las consecuencias negativas de un desdén a la televisora que impulsó su “fama” en el proyecto La Academia, pero cualquier explicación y disculpa pesan menos que contravenir la ley y ser consecuente con actos de discriminación.

Para resolver la urgencia de la cantante, aquella tarde de inmediato se utilizó el vestuario de l@s integrantes de algún otro grupo y se lo pusieron a unas bailarinas improvisadas. La “bonita coreografía” fue motivo de burlas por parte de figuras públicas como Lola Cortés, emblemática jueza de varias generaciones del Reality show, que arremetió contra la decisión de usar trajes chiapanecos en una canción de José Alfredo Jiménez, con faldeados de Jalisco. Lola Cortés no se guardó las críticas a las bailarinas, que salieron desaliñadas y despeinadas, pero reconoció que en aquella grabación no era el momento para andar ventilando los errores de la producción.

Carlos Antúez, director de México de Colores, probablemente acostumbrado a un pasado no tan lejano, cuando comentarios y ataques homofóbicos eran situaciones que se repetían en infinidad de ocasiones y eran vistos como actos “normalizados”, que se evadían o se pasaban por alto para no enfrentar conflictos mayores, optó por dar una solución inmediata a Lety López.

Pero al paso de los días, al interior de su compañía de danza, se debieron evaluar las consecuencias de aquel rechazo en televisión nacional y todo porque en sus coreografías representa a figuras femeninas en cuerpos de varones; como si esto no estuviera ya fundamentado en largos periodos del arte, diversas épocas y culturas.

Casi de inmediato se capitalizó el respaldo a la compañía en redes sociales y uno de los actos más sólidos fue propuesto por el director de cine Rodolfo Graziano, italovenezolano radicado en México, que planteó la filmación de un documental sobre México de Colores, registrar el trabajo de Carlos Antúnez en su compañía de danza independiente, las coreografías que ha creado, los aspectos que la caracterizan, las historias que cuenta, las formas de ser de sus integrantes, lo que hay detrás del proceso de ensayos y presentaciones.

El documental arrancó la mañana de un sábado de audiciones para aspirantes al Taller de México de Colores, en la Casa de Cultura de la colonia Del Valle. Las dos autonombradas “conductrices” (Jorge Estada e Iván Sol) de “Colores TV”, el canal de Youtube de México de Colores, fueron las primeras en ser filmad@s y entrevistad@s por el equipo de Rodolfo Graziano y éste, al concluir la jornada, solamente atinó a decirles: “mmmm interesante, creo tendemos que hacer más entrevistas”. La complicidad nació entre es@s bailarin@s en sus papeles de “conductrices” y el cineasta, tiempo después se afianzó y derivó en un proyecto de cine indepen-diente que en otro momento se podría abordar.

Los días parecían avanzar a pasos lentos para filmar el documental, hasta que, por fin, llegaron las presentaciones en la sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, donde se llevaron a cabo largas jornadas de filmación, con objeto de captar los detalles de las coreografías, con bailarin@s perfectamente maquillad@s y vestid@s, primero sin público, luego con la gente que asistió al recinto de la UNAM. Fue el momento de captar las primeras reacciones de los espectadores ante cada una de las coreografías, de los audios previos a cada número de baile, de la forma en que recibían los mensajes.

Al paso de los meses, Rodolfo Graziano se convirtió en una presencia permanente en México de Colores. Lo mismo en funciones especiales, como la del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde la compañía celebra sus aniversarios durante junio y ahí filmó “10 años 10 estrenos” o en otros escenarios, como en octubre de 2023, cuando él y su equipo estuvieron en Guanajuato para la edición 50 del Festival Internacional Cervantino.

En la Plaza San Fernando, la cámara registró para el documental la primera vez que la compañía fue invitada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México a un escenario fuera de la capital del país.

Aquella noche, por increíble que pudiera parecer, había temor entre algunos funcionarios locales a reacciones negativas del público “tradicional” de la que alguna vez fuera una importante ciudad minera. A los habitantes de Guanajuato, a pesar de todo el historial de visitas de emblemáticos artistas que han visto con el paso de los años en el Festival Internacional Cervantino, aún los consideran “mochos”, “cerrados” y hasta “moralistas”. Fue la primera vez que una compañía abiertamente LGBTQI+ pisó un escenario de esa ciudad y estuvo acompañada por el Coro Gay de la Ciudad de México.

Pero aquella función superó las expectativas, los asistentes disfrutaron y se divirtieron por completo; no faltó quien incluso agradeció abiertamente que aquella noche se hubiera salvado viendo “un espectáculo de excelencia”, pues minutos antes, en la Alhóndiga de Granaditas, a solamente unas cuadras de distancia de la Plaza San Fernando, acudieron al concierto de una afamada cantante española, muy “acartonada y aburrida”.

El proceso que, probablemente, representó la labor de mayor complejidad para el documental, consistió en las entrevistas a l@s bailarin@s. Citad@s un@ a un@ en los estudios de Rodolfo Graziano en la colonia San José Insurgentes, acudieron vestid@s con prendas blancas y un elevado fondo negro sirvió para registrar, con diversas duraciones, sus historias de vida. Las preguntas del director fueron guías para allanar el camino, pero que cada un@ contó, como si estuvieran superando sus propios psicoanálisis, lo que deseaban que el público supiera de sus vidas y de sus decisiones para bailar e interpretar roles femeninos.

Con estos testimonios y la visión cinematográfica de Rodolfo Graziano, se registraba una etapa en la vida de México de Colores. Él mismo, como realizador, no resistió la tentación y buscó compenetrase en la historia de estas figuras femeninas que bailan, dramatizan, tienen buena condición física, usan infinidad de vestuarios y salen a escena maquilladas de una forma muy particular.

En su visión de cineasta, es evidente que necesitaba plasmar otras argumentaciones sólidas, explicaciones de figuras vinculadas con la compañía de danza de Carlos Antúnez y por ello entrevistó a activistas, académicos, coreógrafos, políticos, artistas, personal de soporte técnico, padres de familia, a quienes planteó diversas preguntas. Con las respuestas y conceptos expresados buscaba mostrar un panorama más completo de México de Colores y lo que representa en la escena LGBTQI+ en el país.

En octubre de 2023, Rodolfo Graziano convenció a Carlos Antúnez de algo que parecía inimaginable en México de Colores: que ambos fueran maquillados como una de esas “muñecas de Huehuetoca” que se ven en l@s bailarin@s de México de Colores.

Impensable porque Antúnez vive alejado de toda norma Queer, siempre está presente con actitudes y aspectos varoniles, ni por asomo pasa a las líneas de la “jotería”, jamás “aguanta” alguna referencia femenina hacia su persona.

La cita ocurrió alrededor de las ocho de la noche, en los estudios de San José Insurgentes; dos de l@s bailarin@s más expert@s de México de Colores procedieron a colocar bases, rubor, líneas, sombras, colores, todos los aspectos que identifican a la compañía de Antúnez. Cada detalle hacía que los ojos lucieran con mayor profundidad, como punto final, colocaron enormes cejas negras.

Quienes esperaban alrededor de la escena solamente podían armarse de paciencia y degustar café y donas de temporada con figuras de Halloween. Poco a poco las cajas se fueron vaciando y ya no quedaban “Scooby Do”, “Mistery Machine” y menos “Momia”, estas últimas fueron las primeras en ser devoradas.

Cuando terminó el proceso de maquillaje, tanto Rodolfo Graziano como Carlos Antúnez se vieron al espejo, todo parecía ser gozo y disfrute, pero las reacciones de ambos hicieron suponer que algo dentro se removió, tal vez aspectos femeninos que no esperaban ver realzados, vínculos, recuerdos, lazos familiares. Solamente ellos saben, con certeza, lo que este ejercicio les dejó. Ninguno, a lo largo de sus respectivas vidas (que se acercan a las seis décadas) experimentó antes la transformación, a tal grado, de sus rostros.

Espacios como el Foro Azcapotzalco, la Casa de Cultura Del Valle, recintos artísticos y culturales, sirvieron para completar los efectos especiales. Pasó el tiempo, se realizaron los ajustes técnicos, como la corrección de color, niveles de sonido, edición final, un proceso que, no es difícil entender, resulta en una labor altamente compleja, pues se dispone de cientos de horas de filmación y solamente se debe mostrar lo más interesante o profundo, para captar la atención del público espectador.

Más tiempo y por fin, la Compañía México de Colores, bailarin@s, familiares, colaboradores y gente cercana al proyecto recibió la invitación para el estreno del documental que recibió el título A giro de faldas. La cita para la premier se anunció a un “Petit comité” (que en realidad acabó siendo una “Troupe”), en el complejo de cines de Parque Delta. Aquella mañana llegaron amistades, aliados, excolaboradores, gente que de una u otra manera ha contribuido a que exista la compañía de Carlos Antúnez.

Para ninguno(a) de los asistentes lo que se observó era nuevo, precisamente por tratarse, en la mayoría de los casos, de los acompañantes de México de Colores a lo largo de muchos años. Durante la proyección, llamaba la atención que se incluyeran los testimonios de gente que “nada que ver”, omitirlos bien pudiera haber ayudado a reducir la proyección varios minutos y no desgastar la atención ni la paciencia de otro público.

Tampoco se entendió la razón de presentar gran parte de las coreografías, acortarlas hubiera ayudado a reducir los 147 minutos totales. El género documental dictaría la necesidad de haber incluido otros detalles de seguimiento de los estilos de vida cotidiana de l@s integrantes de la compañía, saber se lo que hacen en sus proyectos personales antes o después de dedicarle tiempo a México de Colores.

¿Qué utilidad tiene saber la opinión del político de mexiquense que esporádicamente colaboró?, ¿de qué sirven las frases de solamente un par de los padres de familia, cuando son muchos más los progenitores que también apoyan a l@s bailarin@s?, ¿para qué mostrar a los integrantes del taller, que aún no se ganaban un lugar en la compañía y ya hasta desertaron?, ¿por qué incluir a personas que, con todo el respeto, están de más en el filme y terminan por aportar muy poco para realzar la importancia del grupo?

Pero al salir de la sala de cine llegó el momento de entender que esa es la visión de Rodolfo Graziano como realizador y la tarea de los otros, como espectadores de “A giro de faldas”, recae en el análisis objetivo. La sincera felicitación por todo el trabajo realizado a lo largo de casi dos años. En A giro de faldas se distinguen la excelente fotografía, los impecables aspectos técnicos y la determinación de llevar a cabo un acto de justicia, para visibilizar los logros de la primera compañía de danza Queer de México.

Sirva este relato del proceso de realización, no como el “chismorreo” detrás de escena, sino para que ustedes, apreciados lectores, tengan claro qué lo motivó y cuando tengan posibilidad de ver “A giro de faldas”, reconozcan lo que desde otro punto de vista sucedió, en aras de llevar a México de Colores ante el público cinéfilo.

Categoría(s): Sin categoría

Bienvenida

CineAdictos, publicación periódica de la Coordinación de Difusión Cultural, nació en noviembre de 2000. Incluye reseñas de películas, trayectorias de actores, directores, críticas, comentarios sobre los principales festivales, entrevistas, avances técnicos y aspectos de los distintos géneros cinematográficos. El material impreso se distribuye entre la comunidad de la FES Acatlán; a partir del semestre 2015-II extiende sus alcances con el blog de CineAdictos. Espacio abierto a los interesados en la divulgación del séptimo arte.

Calendario de Publicaciones

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Categorías

Hecho en México, todos los derechos reservados 2026. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica. De otra forma, requiere permiso previo por escrito de la institución.

El contenido aquí expuesto no necesariamente refleja la opinión de la institución, y es responsabilidad exclusiva del administrador del blog.