Cine Adictos

Archivo para junio 18th, 2025:

POR DANIEL MAURICIO RAMÍREZ MALDONADO *

En el vasto mundo de la animación japonesa algunos títulos trascienden épocas y generaciones, no importando si su estreno ocurrió antes del nacimiento de muchos de sus espectadores o si la estética corresponde a la era analógica, cuando las posibilidades de edición y de efectos especiales eran, por decirlo de algún modo, limitados, lo cual obligaba a inventar procedimientos que permitieran los resultados deseados. No obstante que la historias retraten mundos cultural o artísticamente distantes, son capaces de seguir atrapando nuevos admiradores que se enamoran de ellas.

Sin duda, una de ellas es La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, Japón, 1997, 133 minutos): obra maestra capaz de transportarnos a un universo mágico, pleno de encanto y complejidad. Se centra en ambientar la época del periodo Muromachi, de 1392 a 1573, cuando el príncipe Ashitaka enfrenta una maldición que lo obliga a abandonar su pueblo y buscar en un bosque lejano la solución a su maleficio.

Al llegar al sitio donde el joven noble busca la cura para la maldición que contrajo al enfrentar al Dios Jabalí, descubre que en aquel lugar prevalecen las hostilidades: los habitantes espirituales del bosque y los animales, con ayuda de San, luchan por conservar la naturaleza intacta, se ven amenazados por Lady Eboshi, quien pretende destruir grandes bosques para extraer hierro y construir armas de fuego.

San es la princesa Mononoke y es la figura central; ha vivido entre lobos desde que sus padres la abandonaron. Su personalidad es práctica, lógica e independiente; enlaza lo que sucede entre los espíritus del bosque, los kodamas y los habitantes de la ciudad de hierro, población inmersa en la industrialización y conducida, principalmente, por mujeres rescatadas de historias de abuso y abandono.

Los personajes de La princesa Mononoke son complejos y multifacéticos; San y Ashitaka ofrecen varias capas de profundidad, con sus viajes de autodescubrimiento y conflictos emocionales enriquecen la narrativa. La película no sólo presenta una lucha física, sino también una exploración emocional y espiritual; cada una de las partes hace cosas buenas y malas; no hay buenos o malos, héroes o villanos, es la vida abriéndose paso con sus propias reglas de equilibrio ante problemas complejos; posiblemente las soluciones no nos complazcan, debido a nuestros prejuicios.

De este filme es obligado recapacitar sobre el cuidado en los detalles de la animación, en los movimientos de los personajes. Por ejemplo, cuando Ashitaka se agacha para tomar un poco de agua del río, antes de hacerlo se arremanga, un aspecto que se pudo omitir, pero para el director fue importante humanizar este momento. Si observamos con detenimiento seguramente obtendremos abundantes referencias de la labor de un animé dibujado a mano, artesanal, podría decirse.

Para este relato épico ambientado en el Japón feudal, donde dioses y naturaleza entran en conflicto por la incorporación de la industrialización, fue fundamental una memorable banda sonora y para ello Joe Hisaishi creo temas orquestales intensos y emotivos, los cuales se quedan en la mente del público espectador.

A diferencia de lo que muchas veces se puede esperar del cine de animación, sobre todo en occidente, esta no es una película para niños, jóvenes y adultos la reciben mejor porque se identifican con los temas expuestos, especialmente con el aspecto ambientalista, pues muestra que la destrucción de los humanos no ha sido por maldad; es algo más complejo, pues sin esta intervención no se habría dado el desarrollo del que hoy nos beneficiamos.

En esta cinta Miyazaki aborda la dualidad entre la naturaleza y la industrialización, explorando las formas en que los humanos afectan su entorno; invita a la reflexión sobre la coexistencia entre el progreso y la preservación de los entornos naturales, así como el respeto a la vida animal.

El castillo en el cielo

En la misma línea está El castillo en el cielo (Hayao Miyazaki, Japón, 1986, 124 minutos), considerado el primer filme creado por Miyazaki en Studio Ghibli, empresa que contribuyó a fundar en 1985. Relata la historia de Sheeta, una niña que, luego de ser retenida por agentes del gobierno, misteriosamente cae del cielo y es rescatada por Pazu, un pequeño que vive en el campo y le ayuda a escapar de sus captores. Entre los dos prevalecen amabilidad y ternura, lo que da paso a la confianza, al cariño y la nobleza; con estos valores logran imponerse a la adversidad.

Los dos pequeños se ven envueltos en una serie de aventuras para llegar al reino perdido, La Fortaleza Celeste, isla flotante en el cielo creada por una raza que tiempo atrás despareció de la Tierra; para ir ahí es necesario elevarse en aeronaves que, además de útiles, son espectaculares: resultan en un derroche de creatividad surgida de la mente del director y las de los dibujantes que le asistieron.

Esta es una historia para público de todas las edades, con el relato de aspectos negativos de la conducta humana en su afán por hacerse del poder, de dar con el dominio que permita gobernar el mundo y corromper a otros al punto de llevarlos a su destrucción. Al verla resulta fácil comprender la dualidad de la humanidad, capaz de crear armonía con la naturaleza y, en contraparte, fabricar armas de destrucción masiva, máquinas que son capaces de generar caos y dolor. Es un mensaje antibélico y ecológico recurrente en las películas de Miyazaki.

Se trata de un filme que mantiene un ritmo y un pulso justificados por las aventuras de los protagonistas. Tiene semejanza con el estilo de los dibujos animados o de las historietas del Manga, con personajes que tienen ojos muy grandes y bocas pequeñas que pueden acrecentarse al tamaño de su cara si gritan o se ríen a carcajadas.

Evita tanto la ubicación temporal como geográfica; se inspira en aspectos de la cultura minera y estuvo influida por hechos históricos ocurridos en la gran huelga en Reino Unido de 1984 a 1985. No es casualidad que Sheeta lleve en el cuello un cristal, de origen mineral, que le permite flotar y por ello la persigue un grupo de hombres malvados interesados en quitárselo, para desbloquear sus poderes ocultos.

Piratas del cielo, un villano irredimible, escenas que parecen salidas de cuentos de hadas, ruinas de antiguas civilizaciones, tecnología futurista, narrativa que mezcla magia y tecnología, han dejado una impresión duradera. Sus personajes son entrañables y los lugares que muestra siguen evocando asombro y admiración, debido a su poder para despertar la imaginación.

El castillo en el cielo ha sido catalogada como una joya de la animación japonesa por su diseño visual. Una experiencia que nos transporta a un mundo lleno de maravillas y emociones. La combinación de una narrativa cautivadora, personajes inolvidables y un trabajo asombroso hace que esta obra sea un testimonio del genio creativo de Hayao Miyazaki y el impacto duradero del Studio Ghibli en el corazón de la animación. Sigue siendo una joya preciada que resuena con la imaginación de aquellos que se aventuran a explorar sus cielos etéreos y su encanto inolvidable.

Del director Hayao Miyazaki (Tokio, Japón, 1941), recordemos que es un cineasta muy conocido a nivel global debido a su capacidad para tejer historias reflexivas, crear escenarios donde los espectadores se sumergen en luchas que implican a la conexión de lo natural con lo sobrenatural. Como realizador ofrece una estética única que ha logrado cautivar a audiencias de todo el mundo.

A lo largo de su carrera, Miyazaki ha sido aclamado por fusionar la fantasía con temas relevantes; de centrarse en el ambientalismo y en la ética con la que se ha conducido la humanidad, eso sí, con una estética y sensibilidad únicas.

La imaginación de Hayao Miyazaki supera a la de muchos directores contemporáneos; con argumentos que pueden parecer básicos o muy sencillos ha creado obras de arte. Tema aparte es el hecho de que durante años ha tenido gran impacto en occidente debido al apoyo de Disney para distribuir sus películas. Su riqueza narrativa, la inclusión de personajes memorables y animación visualmente deslumbrante le permiten estar vigente con estos y muchos otros títulos.

Sea esta una invitación a consultar, revisar y, si es el caso, ver por primera vez las películas de Miyasaki.

* Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la FES Acatlán.
Integrante del Programa “Acatlán Contigo” (Promotoría Cultural) 2024-1.

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CineAdictos, publicación periódica de la Coordinación de Difusión Cultural, nació en noviembre de 2000. Incluye reseñas de películas, trayectorias de actores, directores, críticas, comentarios sobre los principales festivales, entrevistas, avances técnicos y aspectos de los distintos géneros cinematográficos. El material impreso se distribuye entre la comunidad de la FES Acatlán; a partir del semestre 2015-II extiende sus alcances con el blog de CineAdictos. Espacio abierto a los interesados en la divulgación del séptimo arte.

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