• Comunidad del plantel de dicha lengua realiza Ceremonia de floramiento
Con una festiva, colorida, musical y muy jubilosa ceremonia de Xochimanaliztli, los estudiantes de náhuatl celebraron la llegada, a la FES Acatlán, de los nuevos estudiantes de esta lengua originaria.
El Centro de Enseñanza de Idiomas (CEI) del campus se vistió de alborozo al realizar la tradicional ceremonia de entrega de flores para dar la bienvenida a las y los alumnos de nuevo ingreso al estudio del náhuatl. En la apertura, la jefa del departamento de español para extranjeros y lenguas no indoeuropeas, Eva Ocaña Islas, destacó el propósito central del encuentro como una manifestación de afecto y fraternidad comunitaria.
“Con el fin de visualizar la enseñanza de la lengua náhuatl, la ceremonia de entrega de flores que es símbolo de respeto, de amor y de agradecimiento en cada una de las comunidades originarias”, detalló.
En la explanada del CEI y a al costado de la escultura de Federico Silva, David Rey Ávila, coordinador de la entidad, enfatizó que el idioma sobrepasa su valor histórico para mantenerse como vehículo cotidiano de expresión e identidad: “El náhuatl es una lengua ancestral, sin embargo no es una reliquia, es una lengua viva. Son comunidades que existen todavía, que hablan y transmiten su vida a través de este hermoso lenguaje”.
El profesor Felipe Brígido Concepción agradeció a su madre quien le legó su idioma, su cultura, su cosmovisión y por tanto, su identidad; tesoros que ahora puede compartir con sus alumnos. Y justamente eso le ocurrió con los poemas, los sones, el baile y la algarabía desplegadas alrededor de la emotiva entrega de flores. Sucedió, especialmente cuando el profesor Brígido, oriundo de Huejutla, en la Huasteca de Hidalgo dijo, mientras zapateaba contento: “¡a bailar, los huastecos somos alegres, siempre estamos alegres!”.
La jornada estuvo enriquecida por la participación de los estudiantes, quienes declamaron versos en náhuatl y español sobre la memoria afectiva, el duelo y la sanación. Entre las participaciones más emotivas resaltó la lectura que hizo el alumno Jesús Chavarría del poema dedicado a la figura materna: “Madrecita mía, cuando yo muera entiérrame en tu fogón y cuando ya estés haciendo tus tortillas ahí llora por mí. Y si alguien te pregunta ¿por qué lloras? Contéstale: es tan verde la leña que su humo me hace llorar”.
El evento concluyó entre sones huastecos, la danza del canario y la invitación abierta al coro de la Facultad. Para el cierre del encuentro festivo, el profesor Brígido explicó “los huastecos decimos que para comer hemos hecho algo, o sea merecemos; así que como ya cantamos y bailamos, ya merecemos”, e invitó a la comunidad a compartir los alimentos mediante el tradicional ritual de la ofrenda: “lo que sigue es la ofrenda de la comida. Agradecimiento a la Madre Tierra por todo el sustento que recibimos de ella. Así también demandamos paz y armonía entre nosotros, quienes la habitamos”.