•Conocimiento en torno a la célula social
Al celebrar la culminación del Diplomado en Orientación Familiar, programa que alcanzó la décima generación además de consolidarse como eje clave para la formación continua y alternativa de titulación profesional, los egresados recibieron sus diplomas.
Luego de completar 240 horas de trabajo teórico-práctico Adriana Roque del Ángel, jefa del Centro de Educación Continua, destacó la rigurosidad académica requerida para que este tipo de oferta funcione como modalidad de titulación. “Es un trabajo en equipo institucional con las divisiones que nos ayudan a revisar y sugerir contenidos; sabemos que este documento los acerca a tener muy pronto en sus manos su título y cédula profesional”, señaló.
La coordinadora del programa, María Teresa Silva Ortiz, enfatizó el valor multidisciplinario del grupo —integrado por pedagogos y abogados— y la necesidad de atender las problemáticas de las familias contemporáneas desde un enfoque ético y humano. “La familia sigue siendo la base; si la base se rompe, la sociedad no está sólida. Cada caso es único y cada necesidad debe ser atendida con profesionalismo, firmeza y bondad”, afirmó.
En tanto, Nancy Picazo Villaseñor, jefa de la División de Humanidades, subrayó la trascendencia social del diplomado como agente de cambio y espacio de reflexión profunda para los profesionistas. “La familia, en todas sus manifestaciones contemporáneas, sigue siendo el núcleo primordial. Formarse en estas áreas no solo demuestra capacidad técnica, sino una sensibilidad humana fundamental para intervenir en la comunidad”, puntualizó la académica.
Egresados Orientación Familiar
Edmundo Aguilar Rosales
Luisa María Aviles Hernández
Aimée Ciprés Huerta
Berenice Esquivel Martínez
Dafne Ivonne González Sánvhez
Ana Karen Gutiérrez Echeverría
Adriana Luna Hernández
María Leticia Martínez Velázquez
María Fernanda Rojas Ángeles
Alma Erika Soto Aguilar