•Con menos materias y mejor contenido: más ágil, sostenible e inclusiva
La licenciatura de Arquitectura de la Facultad evoluciona con la actualización integral de su plan de estudios. Responde a las demandas contemporáneas del entorno urbano y social, logra optimizar las cargas académicas al reducir materias y créditos, e integrar de forma transversal ejes articuladores como la perspectiva de género y la sostenibilidad socioambiental.
Con esta renovación, la licenciatura redujo el mapa curricular de 73 a 66 asignaturas (60 obligatorias, dos de preespecialidad y cuatro optativas), mientras que los créditos disminuyeron de 442 a 408; con ello ofrece un trayecto escolar más ágil, equilibrado y accesible para la comunidad estudiantil.
Elizabeth Margarita Cordero Gutiérrez, jefa de la División de Diseño y Edificación, destacó que este cambio representa una evolución profunda y adecuada en la manera de formar a los futuros arquitectos del país.
“Estamos respondiendo a un compromiso ético de nuestro tiempo al incorporar transversalmente equidad e inclusión, sustentabilidad, desarrollo creativo y pensamiento crítico, afirmó la maestra Cordero Gutiérrez.
La académica explicó que si bien la revisión de los planes de estudio se realizan cada quinquenio, en este caso el anterior inició su instrumentación en 2012 y para 2016 inició la etapa de revisión, como indica la legislación universitaria. Para 2019 ya había un diagnóstico pero la pandemia sanitaria por la COVID-19 planteó otras prioridades. “Finalmente nosotros retomamos en 2024 todo el proceso y ya tenemos el Plan 2027”, indicó la arquitecta.
El proceso de modificación curricular se llevó a cabo de acuerdo con la normativa universitaria, los planes de estudio deben ser evaluados periódicamente para garantizar su pertinencia pedagógica y laboral.
Al respecto, las asesoras curriculares de la Secretaría General encargadas del acompañamiento técnico desempeñaron roles decisivos. Jessica Hernández Murguía, explicó la temporalidad institucional:
“De acuerdo al Reglamento General de Planes de Estudio (RGP), la norma establece que cada cinco años, o tras el egreso de dos generaciones, se debe presentar la evaluación del plan de estudio. Con ello sistematizamos la trayectoria del alumnado, observamos las variables académicas y administrativas, y determinamos el diagnóstico para las modificaciones correspondientes”.
En tanto, Itzbeth Ricaño Hernández, detalló los indicadores clave evaluados en las aulas: “En el diagnóstico observamos cómo las asignaturas responden al perfil de egreso que buscamos. Analizamos los rasgos de ingreso de las nuevas generaciones, las seriaciones de materias que a veces complican la trayectoria escolar y los índices de reprobación, para determinar qué debe mejorarse o transformarse”.
Ambas especialistas indican que el menor número de materias no significa menor exigencia, sino mayor profundidad. La visión de género se consolida como el pilar estructural en la enseñanza de la arquitectura, además de promover el diseño de espacios públicos y habitables más seguros, inclusivos y equitativos, libres de sesgos y violencia.
De igual forma, el eje de sostenibilidad ambiental atraviesa todo el programa académico. Frente a la crisis climática global, el nuevo plan capacita al estudiantado en el uso de materiales de bajo impacto, eficiencia energética, gestión hídrica y desarrollo urbano resiliente, alineándose a los retos territoriales del siglo XXI.
Con este renovado plan de estudios, fruto del riguroso trabajo multidisciplinario entre especialistas pedagogos, académicos y autoridades, la Facultad revalida su liderazgo educativo dentro de la UNAM.