•Estrategia de apoyo más allá de los libros
En ocasión del conversatorio “Acompañar la diversidad: Tutorías universitarias y experiencias con el estudiantado”, especialistas y enlaces de la Facultad coincidieron en que la salud mental, el entorno social y el respeto a las diversas identidades de una comunidad que ronda los 25 mil alumnos son los ejes prioritarios de este Programa Institucional de Tutorías.
Encabezado por Cynthia Azucena Acosta Ugalde, este conversatorio partió de que la idea tradicional de que la tutoría solo es acompañamiento para regularizar materias ha quedado atrás; por el contrario, se ha robustecido de tal modo que entre los objetivos está ayudar a los estudiantes con herramientas suficientes para la estabilidad emocional.
Noemí Mondragón Carrasco, Enlace del Programa Institucional de Tutorías en la División de Ciencias Jurídicas, explicó: “Somos seres humanos con una formación integral que viene como unos engranes; si un engrane no está bien, el otro no va a funcionar”. Por eso, el área no solo atiende dudas escolares, sino que guía al alumno en sus decisiones profesionales pero también personales.
Teresa Carrillo Ramírez considerada como referente en las tutorías destacó la empatía y la escucha activa como elementos indispensables de los docentes. “Nosotros acompañamos en lo individual, en la diversidad, en las diferencias. Lo único que verdaderamente cuenta es que escuches a tu estudiante, que valides sus sentires, sus pensares, para que puedas acompañarlo”, explicó la docente, quien además sugirió erradicar las comparaciones generacionales entre juventudes.
La visibilidad y el respeto hacia la comunidad LGBTIQ+ también ocuparon el lugar central en la reflexión compartida en el conversatorio, especialmente en el Mes del Orgullo.
Juana Mercado Alcantara llamó al profesorado a integrar el lenguaje incluyente y libre de prejuicios. “Es muy importante que consideremos estos elementos hasta la parte de nuestro lenguaje, cómo nos dirigimos a los estudiantes. Siempre debe ser con mucho respeto, que reconozcamos los pronombres”.
No obstante, los especialistas aseguraron que la tarea se hace mucho más interesante al comprender que los tutores deben mantener una guía institucional para realmente ayudar a los jóvenes.
“Nuestra tarea es ser tutoras, tutores que acompañen, pero no vamos a suplantar el papel de un amigo, de un psicólogo porque rebasar esa línea puede ser complicado. Es mejor que siempre respetemos los canales de comunicación institucionales”, indicó Mercado Alcantara.
Del mismo modo, coincidieron que el reto de la diversidad en Acatlán no solo se limita a las identidades de género, sino también a las distintas modalidades educativas. David Russlan expuso las complejidades vividas desde el Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED), donde el rango de edad y las situaciones de vida de los alumnos resultan radicalmente distintos a los del sistema presencial, lo que a veces genera barreras para que los adultos puedan atreverse a solicitar apoyo.
Mondragón Carrasco destacó que la riqueza de la Facultad radica precisamente en la visible pluralidad, en la vestimenta, las ideas y las trayectorias de cada universitario.