• Galardonadas periodistas García Ávila y Cuéllar Hernández compartieron experiencias periodísticas
Dos ganadoras del Premio Nacional e Internacional de Periodismo 2026, otorgado por el Club de Periodistas de México, compartieron experiencias y conocimientos con estudiantes de licenciatura al cierre de la XX Semana de Comunicación Entre pantallas y principios. Desafíos de la Comunicación.
Dulce Verónica García Ávila, periodista, productora, guionista y locutora de Radio UNAM especializada en divulgación científica y cultural, habló sobre el trabajo que ha realizado para ser tres veces merecedora del galardón: en 2013, 2016, y ahora en 2026 en la categoría de Reportaje Sonoro por su trabajo Un mundo discapacitante.
En la conferencia Voces que hacen historia: Premio Nacional de Periodismo 2026, comentó que la idea del proyecto nació de una conversación con una amiga cuyo hermano padece de discapacidad motriz. Esto le hizo darse cuenta que convivía a diario con alguien discapacitada: su madre.
Explicó que creció bajo la educación que dictaba “si ves a una persona diferente, te volteas”, porque era la manera de respetarla, pero “después de mucho tiempo me di cuenta que eso era dejar de lado una realidad”. Al realizar el reportaje, decidió darle cierto giro personal y “mencionar todo lo que quería decir sobre mi mamá”.
El segundo episodio del reportaje, que reprodujeron en el Auditorio II Miguel de la Torre de la Facultad, terminó con la línea “la vida es más fácil cuando te das cuenta de que la discapacidad es parte de la vida misma” en voz de la licenciada García Ávila.
La directora del periódico La Jornada en Baja California Mireya Cuéllar Hernández, conectada por videoconferencia desde Tijuana, habló sobre Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT): Mil 500 millones de pesos invertidos en un “elefante blanco, que le valió el triunfo en la categoría Reportaje de largo aliento.
“Los reportajes se construyen de distintas maneras”, afirmó la ponente. En el caso del texto ganador, “vi cómo se presentó un proyecto y después nunca se pudo concretar, independientemente de que el municipio se endeudó por él”.
Puntualizó que en ocasiones “una nota muy aislada que parece algo muy pequeño, de repente se puede convertir en un gran reportaje”, y dio como ejemplo al caso Watergate, donde una nota policial menor escaló hasta descubrir una conspiración política en Estados Unidos.
Diferente a la crónica, el reportaje es más que la suma de las declaraciones, precisó la periodista, y necesita de distintas fuentes, así como el apoyo de estadísticas. “Hay que ir atando muchos cabos”, por lo que llamó a los estudiantes de Comunicación a “tener el ojo muy abierto” y remarcó que el olfato periodístico es una habilidad que desarrollarán con el paso del tiempo.