• “Debemos mirar más allá de los indicadores superficiales”: Nicola Pontarollo
La Doctora Ericka Judith Arias Guzmán, Secretaria General de la Facultad, invitó a los estudiantes del Posgrado en Economía y demás asistentes a atreverse a preguntar y cuestionar en temas de economía urbana y regional para “generar esas líneas de investigación que tanto hacen falta” al inaugurar las Jornadas de análisis estructural de América Latina en el marco del Call For Papers: Trampas y oportunidades estructurales en el desarrollo de América Latina y el Caribe.
Nicola Pontarollo, doctor de la Universidad de Brescia, afirmó que “un país no puede crecer de manera desbalanceada porque eso significa problemas estructurales” en el presídium anterior a su conferencia magistral, el cual compartió con la doctora Arias Guzmán, el doctor Armando Sánchez Vargas, Director del Instituto de Investigaciones Económicas, y el Doctor Miguel Ángel Hilario Mendoza González, coordinador del Programa de Posgrado en Economía de la UNAM.
“Es verdad que la Economía habla de dinero, pero también del bienestar, es una ciencia social y nuestro fin último es vivir bien” pronunció el italiano antes de iniciar la ponencia Calidad institucional y satisfacción de vida en América Latina: perspectivas desde un enfoque within-between.
Latinoamérica “es muy interesante porque es como un laboratorio donde las cosas pasan muy rápidamente” en comparación con Europa, donde cambiar las cosas resulta más complicado, aseveró el conferencista.
En los primeros años del siglo XXI, la región latina experimentó una “época dorada” caracterizada por la reducción de la pobreza, el aumento de los salarios reales y la expansión del acceso a la educación. Sin embargo, estalló en 2019 (al que llamó el annus horribilis) con protestas sociales, lo que llevó al académico a preguntarse el motivo de estas.
Para entender la crisis, “debemos mirar más allá de los indicadores superficiales y examinar las estructuras ocultas que la sustentan” presentó el ponente, y señaló a la desigualdad y la calidad institucional como lentes de desconfianza en la democracia.
“En América Latina el 80 por ciento de los ciudadanos considera que la distribución de la riqueza es profundamente injusta”, lo que construye la idea de la falta de oportunidad, el detonante de las protestas. “Si la desigualdad aparentemente baja, pero la perspectiva es mala, yo claramente tengo una reacción. En este caso de desconfianza con respecto a la democracia”, puntualizó, “es la trampa de las expectativas”.
El descontento es personal, no contextual. “Pasa a través de las sensaciones, de las percepciones, y las variables macroeconómicas no son los factores más importantes que explican esta dinámica” sostuvo Pontarollo.
La solución radica en un nuevo contrato social basado en la transparencia para combatir la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones. “La democracia sí puede mejorar. El annus horribilis no es un rechazo al concepto, es una señal de que la democracia se puede mejorar”.