• “La integración norteamericana ha dividido al país en dos”: Exembajadora Lajous Vargas
El contexto global actual se caracteriza por su “incertidumbre”, estableció la diplomática Roberta Lajous Vargas al participar en la XXII Semana Académica de Relaciones Internacionales (RRII), debido a que “sabemos que hay un cambio de época, pero no sabemos en dónde va a terminar”, lo que influye directa e indirectamente en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El momento que marcó el inicio de esta etapa de “absoluta inestabilidad”: la invasión de Rusia a Ucrania. Este ataque por parte de un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas “es una ruptura total del orden internacional”, precisó en la conferencia Negociar en un entorno de incertidumbre: el T-MEC que viene.
“A veces me preocupa que en México no hemos definido claramente que hubo una agresión”, manifestó la ponente, “si le damos permiso a cada gran potencia de irse sobre sus vecinos más débiles, los más afectados somos nosotros”.
La reciente hostilidad militar estadounidense en Irán es el resultado del envalentonamiento del presidente norteamericano Donald Trump tras secuestrar exitosamente a Nicolás Maduro, entonces dirigente de Venezuela. “El chasco que se está llevando en estos momentos Trump es de alguna manera comparable” con la invasión del mandatario ruso Vladimir Putin a Ucrania, manifestó.
Sin embargo, Estados Unidos no será el único en sentir las repercusiones de estas acciones. El cierre del Estrecho de Ormuz también afecta el tema de los fertilizantes, y, por lo tanto, la siembra: “también va a subir el precio de la tortilla al rato”.
Otros factores que provocan esta incertidumbre son el deterioro democrático en México, la Unión Americana y en todos los países de Europa, así como la fisura de la alianza atlántica entre estadounidenses y europeos, quienes “se han dado cuenta que ya no pueden depender de la protección nuclear y militar” de Estados Unidos. “Nunca había sido más importante e interesante estudiar Relaciones Internacionales”, comentó la conferencista.
Además de las injerencias de este clima político, detalló que Trump quiso acabar con el antecesor del T-MEC “porque parte importante de su electorado se sentían perdedores de la globalización” al ver partir sus empleos a otros países en la transición norteamericana de ser una potencia industrial a una de servicios. “Ha sabido decirles lo que quieren oír”.
Sin embargo, el tratado solamente “perdió el apellido”, y el cambio más importante fue el aumento en el contenido regional que debían tener los productos industriales. No obstante, México depende del maíz y trigo del vecino al norte, mientras que el 90 por ciento de las frutas y verduras en cualquier supermercado de EEUU tiene origen mexicano, por lo que la exembajadora puso a la mesa los retos a futuro en la negociación del T-MEC.
“La integración norteamericana ha dividido al país en dos”, precisó. De la Ciudad de México para arriba, está la parte que se ha industrializado, donde han subido los salarios y llegó “una modernización impresionante”. Sin embargo, se “ha dejado para atrás el sur del país”.
Para integrar a estas mitades se requiere de la explotación adecuada de sus recursos naturales, pero “nos frenan las modificaciones constitucionales que nosotros mismos hicimos para favorecer a Pemex dentro de la explotación del petróleo”, las cuales resultan violatorias “del espíritu del T-MEC”, apuntó.
El problema de la seguridad igualmente representa uno de los grandes retos del país. “Lo tenemos que enfrentar porque nos lo está pidiendo a gritos Estados Unidos”, advirtió Lajous Vargas, “nos está amenazando con que si no ponemos la casa en orden va a venir Trump”.