• Urge que la universidad problematice las masculinidades de su comunidad
Óscar Iván Godínez Guzmán trabaja las masculinidades y por eso entiende que el problema no está en los mandatos causados por el machismo; el punto es que estos estereotipos de género, en un orden social patriarcal como el actual, propicia ejercicios de poder, control, sometimiento, violencia.
Por lo indicado, la propuesta del sociólogo, capacitado en la perspectiva de género y las masculinidades, se posiciona varios pasos adelante. “La universidad ha apostado por una política de igualdad de género y no violencia. Si ha funcionado o no, eso ya lo tendrán que evaluar. El gran problema de esa política es que centra la mirada solamente en las mujeres. ¿Y los hombres dónde están?, ¿dónde se están trabajando?, ¿qué están haciendo? Díganme una acción que se hace en favor de los hombres en la universidad”, pregunta a los pedagogos asistentes a su taller.
En el taller: “Problematizar las masculinidades en contextos universitarios” que impartió en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán aseveró: “tenemos un problema en el diseño de esa política universitaria, porque nuevamente centra a las mujeres y no en los varones como parte del problema y la solución. Se están haciendo cambios, pero siguen siendo insuficientes porque los hombres no están llegando a estos espacios”.
Desde la perspectiva del especialista la universidad es un referente de transformación, de ahí su gran responsabilidad. “Ustedes como pedagogas y pedagogos nos tienen que dar la materia prima para poder generar la sensibilización necesaria y, sobre todo, hacer digerible los conocimientos, porque tenemos que llegar al transporte público, al taller, a la colonia a compartir este conocimiento”.
Además dice que todos los integrantes de la comunidad deben tomar algún curso de sensibilización porque es importante problematizar la masculinidad, hacer agenda en la universidad sobre estos temas.
Actualmente, el protocolo de atención que tiene la UNAM incorpora llevar a los hombres a sensibilizarse en caso de haber sido denunciados o en caso de que se compruebe que ejerció violencia por razones de género y propiciar una acción restaurativa. “Está bien, pero es insuficiente, la universidad es un mundo, necesitamos más hombres que trabajen estos temas, pedagogos que trabajen con otros hombres. Creo que es la única manera de ir replicando, de ir generando estos procesos”.
Ofrece otro ejemplo: la UNAM brinda ocho días de licencia por paternidad; además que es un beneficio que no alcanza a todos sus empleados, tiempo muy breve que no sirve de mucho. Además “¿qué sucede con los hombres que deben cuidar a un padre o una madre enferma? Si es estudiante tendrá que esperar al siguiente semestre para continuar sus estudios. No hay opciones”.
El especialista detalla “si lo ven bien, no es solamente un tema de hombres. Hay que incorporar a la universidad el diálogo de las masculinidades, no como un capricho, sino más bien como una necesidad de transformar las relaciones de género y las funciones sustantivas en la vida universitaria”.