• Cómo prevenir los riesgos y daños de la droga que acaba con 122 personas a diario en México
“Tenemos que hablar de drogas, de sustancias psicoactivas, de una manera científica y abierta para poder reducir riesgos y daños. Solo con el conocimiento y la información vamos a salvar vidas”, afirmó Lugo Potamio, autodefinido como “un peluche que habla de drogas”, en el par de presentaciones que realizó en la FES Acatlán para concientizar a la comunidad universitaria sobre el alcohol y cómo prevenir los riesgos derivados de su consumo.
“Es la droga más popular del mundo. Se ha consumido en toda la historia de la humanidad y no se va a dejar de tomar”, declaró la personalidad de internet. “Es tan aceptada que ocupa la sexta causa de muerte en el mundo” y en México cobra la vida de 122 personas al día, por lo que aconsejó a los asistentes al Teatro Javier Barros Sierra a aprender a ser responsables con ella.
Sin importar si la bebida es fermentada o destilada, “el alcohol es el mismo, lo que varía es la concentración”, por lo que la mejor forma de llevar cuenta de lo que se ha bebido es medirlo con el trago estándar: aproximadamente 13 gramos de alcohol puro que equivalen a una lata de cerveza, una copa de vino o un caballito de tequila.
Se recomienda no tomar más de tres o cuatro tragos por ocasión según el peso de la persona, comentó la marioneta. “Una persona de 60 a 65 kilogramos se va más rápido, por lo tanto, hay que pensar en tres tragos; alguien de 80, de 100 kilos, tiene más cuerpo dónde repartir y podría tomar hasta cuatro”, explicó.
Debido a su composición química, el alcohol tiene un efecto anestésico y depresor que “primero genera un subidón eufórico”, similar a otras sustancias depresoras como el cannabis o los opioides, remarcó el ponente. Posteriormente baja el ritmo cardíaco, lo que provoca “que nos dé flojerita y sueño”, al tiempo que aumenta la desinhibición y la sociabilidad, además de alterar el equilibrio.
La intoxicación alcohólica sucede al cruzar los nueve tragos estándar. “El cuerpo inmediatamente lo que busca es desintoxicarse y empieza a intentar vomitar, pero de esta forma no sacamos más del 10 por ciento del alcohol que tomamos”. El resto deberá ser procesado por el hígado.
En esta fase, que presenta un riesgo de muerte, desciende la temperatura, se entorpece el movimiento y el habla, en tanto las pupilas están dilatadas. Frente a esta situación, se debe evitar inducir al vómito por riesgo de broncoaspiración. Tampoco hay que usar remedios caseros como el café: “ningún estimulante ayuda, lo único que puede provocar es que haya arritmia cardíaca”, indicó Lugo, “el único modo de salir de una peda es atravesándola”.
Para auxiliar a una persona en este estado, recomendó colocarla de lado o boca abajo, mantenerla despierta con palmaditas o pellizcos y proporcionarle cobijas para combatir el enfriamiento, así como agua y alimento en pequeñas cantidades. “Si pierde la consciencia por completo llamen a una ambulancia”, sugirió al público.
“Debemos ser muy conscientes de que el consumo de alcohol conlleva una responsabilidad. No vengo a decir que no tomes, pero hay que hacerlo intentando evitar los riesgos y los daños”, sostuvo el conferencista anaranjado.
“Tenemos que aproximarnos a esto sin tabú, sin miedo ni prejuicios, sabiendo que está en todas partes en nuestra sociedad y todos podemos vivir una situación en la cual haya un riesgo relacionado al alcohol”, exclamó, “si vas a tomar que sea para divertirte”.