• Carol Yuridia Sánchez Ocaña presentó las necesidades de una vida plena
La felicidad no se trata de un destino o un punto final, sino de una dirección, un viaje, un proceso continuo, apuntó Carol Yuridia Sánchez Ocaña, pedagoga en formación y docente con más de cinco años de experiencia, en la plática La fórmula para el bienestar y la felicidad, herramientas para la formación integral, donde habló del concepto como competencia pedagógica.
De acuerdo con la ponente, para llegar a la felicidad plena, se requieren de tres macronutrientes en equilibrio y abundancia: el gozo, la satisfacción y el propósito.
“El gozo va más allá del placer”, detalló a los asistentes a la Unidad de Investigación Multidisciplinaria Aplicada, a quienes pidió buscar en sus dispositivos móviles la foto de un momento feliz.
“Normalmente habrá otras personas en las imágenes. Si aparecemos solos, va a haber alguien atrás que tomó la foto que me está acompañando en ese momento”, comentó la conferencista, y explicó que este macronutriente se construye a partir de las experiencias compartidas.
La satisfacción “va a venir de querer más lo que tenemos” en vez de buscar hacerse de más cosas, subrayó la estudiante de sexto semestre de Pedagogía en la Facultad.
En tanto, el propósito se divide en la coherencia y la significancia. Este primer elemento versa sobre el sentido y la orientación hacia las metas, “no en sí los objetivos futuros, sino la dirección que estoy tomando para alcanzarlos”, mientras que el segundo componente es “el sentimiento de que la vida propia vale la pena” y tiene un valor intrínseco.
“En la aplicación pedagógica tenemos el hecho de que enseñamos lo que somos”, anotó Sánchez Ocaña, “la fórmula de nosotros como educadores, pero más que eso como pedagogos, personas o humanos, sería equilibrar nuestro gozo, la satisfacción que tenemos y el propósito que tiene nuestra vida desde el amor”.