• Derecho derrocha talento en el Barros Sierra
En el Teatro Javier Barros Sierra tuvo lugar la cuarta edición de Entre el arte y lo jurídico. Descubriendo talentos, evento que dejó en claro que “el Derecho no está peleado con el arte, al contrario, se complementan”, según apuntó el maestro José Manuel Álvarez González, jefe de la División de Ciencias Jurídicas.
Para iniciar la muestra de talentos, la categoría de Pintura y fotografía contó con la participación de Alejandro Aniceto Ventura con la instantánea Andrea, Juan Pablo Pérez Corona con La naturaleza de tu reflejo, y el maestro Rafael Gerardo García, expuso la pintura Marina.
A la hora de cantar, la voz de Amiel Mejorada López resonó en el recinto con El crucifijo de piedra, y Víctor Aldair Pérez García maravilló a los asistentes con la apasionada interpretación de Getsemaní en medio de las luces y la niebla.
Diego Portugués trajo de vuelta a la vida al rey del pop con coreografía inspirada en Michael Jackson y el dúo de Valeria Sofía y Eliú sacaron brillo a la pista con deslumbrantes atuendos regionales y danzaron al ritmo de El son de la negra y La Chata.
Además de las radiantes participaciones de los estudiantes de Derecho, la profesora Eva Natalia Altamirano Pérez cantó Nunca nos faltó el amor y el Grupo Representativo de la Compañía de Flamenco de la Escuela de Artes de la Universidad Anáhuac México hizo lo propio con dos números bailables.
El estrepitoso ritmo de la banda Reptiles MX deleitó al público con la inconfundible energía del género ska, que puso a bailar a todos los presentes con clásicos como La Carencia, Arréglame el Alma y Pobre de ti.
El maestro Víctor Turcott, vocalista de la banda y docente de la FES Acatlán, afirmó a los estudiantes que “durante la carrera, muchas personas les van a decir que elijan, que sean serios, que el Derecho es la razón y el arte es la emoción; que la corbata no va con la guitarra, ni el pincel con sus sueños. Como abogado y como músico, les digo que es mentira”.
Declaró que “el Derecho sin alma, sin creatividad, sin conciencia, es solo un conjunto de reglas”, mientras que “la música sin estructura es solo ruido. No dejen que la vida los apague, no dejen que la pasión los consuma por dentro. No guarden sus pasiones para cuando se reciban. Hoy es el momento perfecto”.