• Ha dedicado 25 años a la enseñanza del hñähñu en la FES Acatlán
En 1975 empezó la carrera como profesor de primaria, con medio siglo en las aulas; 33 años los ha dedicado a la Facultad de Estudios Profesionales (FES) Acatlán, y 25 de ellos dedicado a enseñar su lengua raíz, aquella con la que lo crió su madre, “como si fuera un canto permanente”, dice el homenajeado.
Larga trayectoria que llega a la jubilación, comenta con 70 años de edad y el desenfado tan espontáneo como la pasión que lo impulsa a compartir conocimientos: “lo que necesiten ¿eh?, creo que voy a seguir dando clases, aunque sea afuera de aquí; aún hay mucho por hacer”.
Raymundo Isidro Alavez, profesor de la lengua hñähñu, el otomí del Valle del Mezquital, quien recibe el reconocimiento por parte de los alumnos (incluidos nativo hablantes que están aprendiendo a escribir su lengua), profesores de la Facultad, familiares y amigos cercanos.
“Los registros históricos hablan de una cultura que salió de una zona costera hace más de cinco mil años y encontró un lugar fértil en un valle y, ahí se asentó. Cultura milenaria que floreció y generó mucha riqueza cultural, lingüística, con cosmovisión del gran respeto hacia la naturaleza, hacia el mundo, hacia las personas; entre las cosas más interesantes de esta cultura es el amor por la palabra, de hecho, se llaman a sí mismos la gente de la palabra, los que hablan con buen sentido”, comenta el profesor David Rey Ávila, coordinador del Centro de Enseñanza de Idiomas (CEI).
Profesor, ensayista, escritor y traductor; gracias a esa última faceta tradujo al hñähñu obras como El Principito, El Llano en llamas, y la versión infantil de El Quijote.
Entre los momentos más emotivos de la ceremonia, cuando la hija del profesor, Adriana Isidro González habló de la pasión de su padre:
“Él ha llevado siempre consigo la palabra viva de nuestros antepasados. Crecí viendo tu pasión por enseñar, tu paciencia infinita y tu fe en cada palabra pronunciada por un niño y una niña, porque es una semilla de identidad que no debe de perderse.
“Tu compromiso ha sido inalcanzable, tu ejemplo inspirador y tu legado invaluable. Como hija me llena de orgullo saber que su labor ha trascendido generaciones, que tu voz ha despertado el interés por nuestra lengua y que tu esfuerzo ha contribuido a que la lengua siga sonando fuerte, digna y llena de vida. Papá, gracias a todos por enseñarnos que amar nuestras raíces es también una forma de construir el futuro”, manifestó Isidro González.