• El doctor Carlos Reyes, especialista en Derecho alertó no caer en dogmas
¿Que un hombre de conocimiento haya sido nazi, facista, racista, corrupto, antisemita, violador o que haya pugnado por la pedofilia, no invalida su obra? No, en opinión de doctor Carlos Humberto Reyes Díaz, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en la conferencia magistral La descalificación biográfica como forma de censura epistémica.
En el Segundo Congreso Iberoamericano de Estudiantes de Derecho en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán el académico presentó el análisis de este fenómeno tan común entre los jóvenes, práctica instigada por las redes que consiste en descalificar opiniones, ideas, propuestas o conocimiento en función de la biografía de los autores. O lo que es lo mismo “funar, como dicen ustedes”, apuntó el investigador.
Los polémicos casos presentados pertenecen a figuras de la ciencia o la literatura como Francis Bacon, Ezra Pund, Heidegger, Carl Schmitt, Michel Foucault, James Watson y Pablo Neruda, “estas grandes figuras de la historia, tremendamente polémicos en su vida personal nos demuestra, en primer lugar, que todos tenemos alguna parte blanca y otra oscura que nos integra”, explicó Reyes Díaz.
Con experiencia como docente, ha observado que cada vez más, por ejemplo, en el área de posgrado, los estudiantes “me dicen no cites a ese profesor porque es una cosa horrible, no cites a aquel otro porque es un comunista, ese otro es un conservador extremo. Para ellos si el autor fue políticamente incorrecto, si sostuvo una conducta censurable o si su vida personal resulta inaceptable desde ciertos parámetros éticos contemporáneos, entonces su obra queda automáticamente anulada. Es una forma de cancelación intelectual encubierta que no se justifica ni filosófica ni metodológicamente”, indicó.
Insiste en que la Universidad, al menos en la aspiración ilustrada, no valida ideas por la virtud moral de los autores sino por la fuerza de argumentos, coherencia del método y la potencia explicativa de su teoría. “cuando nosotros, como profesores, firmamos algún contrato con una institución académica como la UNAM y publicamos algo, se establece que el conocimiento generado por el académico pertenece a la universidad, se reconoce implícitamente que una idea publicada ya no es propiedad del autor, entra al mundo como objeto autónomo de discusión”.
Reyes Díaz aseguró que el conocimiento pertenece a la humanidad, no a los autores. Estudiar a Heidegger no es justificar el nazismo, citar a Ezra Pound no es compartir el fascismo, utilizar las categorías de Schmitt no implica simpatizar con el autoritarismo, leer a Neruda tampoco nos familiariza con el acoso y con la violación. “La madurez intelectual consiste en saber separar la potencia de una idea de las sombras de quien la concibió. Cuando confundimos esa frontera, caemos en la lógica opuesta a la del saber, la lógica del dogma”.
En la inauguración del Segundo Congreso Iberoamericano de Estudiantes de Derecho asistieron el doctor David Morales González, coordinador de Estudios de Posgrado de la FES Acatlán; la doctora Marisol Avilés Hernández, coordinadora del Programa de Posgrado en Derecho; el doctor Mauricio Padrón Innamorato, Secretario Académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas; el doctor Julio César Ponce Sámano, representante de la FES Aragón y, el maestro Eduardo Gómez Trejo, del comité organizador.