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Foto cortesía Elsa Alexandra Magaña Lucero

•Leopoldo Francisco Orozco Morán, egresado de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas participó en un certamen internacional de relatos efectuado en Madrid, España.

Leopoldo Francisco Orozco Morán siempre pensó que sus textos podían trascender, por ello, siempre que se dio la oportunidad de registrarlos en eventos literarios y así lo hizo, aunque muchas ocasiones con resultados desfavorables, eso cambió al enterarse que resultó seleccionado como uno de los cinco finalistas de la XI edición del Premio de Relatos para jóvenes, certamen organizado por la Cátedra Camilo José Cela de Estudios Hispánicos de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, España.

Desconcertado, sonrió y no pudo evitar brincar de gusto. Sin embargo, el correo electrónico donde le notificaron lo vio días después que la Universidad Camilo José Cela diera a conocer la noticia; en el mensaje le informaban que su relato: La Ciudad Deshabitada, había sido seleccionado como uno de los cinco mejores en la categoría de Estudiantes de Universidad de Hispanoamérica, dedicado para alumnos de países en América Latina.

En entrevista, el egresado de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, señaló que “resulta que el mail donde se anunciaban los ganadores llegó en spam, así fue que me di cuenta, pero tres días después. Aunque no gané, estar entre los mejores cinco trabajos de 246 que se recibieron es un logro y estoy contento porque se trata de un premio internacional donde participé y más porque competí contra gente de Latinoamérica”, destacó.


Foto cortesía Elsa Alexandra Magaña Lucero

Originario de Ensenada, Baja California, Orozco Morán destacó que el resultado del certamen lo alienta a seguir escribiendo; después de cinco años de picar piedra enviando trabajos a diferentes concursos nunca pasó del primer filtro, pensó que eso se debía a que debía madurar más su escritura.

“Todos los que nos dedicamos a escribir estamos constantemente buscando dónde darle espacio a los textos que hacemos, uno de esos medios son los concursos; otro, publicarlos en revistas, libros o antilogías. En este oficio debes estar acostumbrado a esperar. La sorpresa viene cuando no eres rechazado, pero la felicidad es indescriptible”, mencionó.

Seleccionado entre los cinco finalistas, el autor del libro En la cuerda floja, de la editorial Reverberante, destacó que a pesar de no ganar el concurso pudo conservar los derechos de La Ciudad Deshabitada, por lo que en un futuro cercano pueda ser considerado para una antología, una revista o quizás otro concurso internacional.

No es un don

Leopoldo Francisco Orozco Morán recuerda que esa pasión y amor profundo que profesa a los libros y, por ende, el gusto por escribir, viene desde muy joven, desde su adolescencia, en secundaria, reforzado en la preparatoria, cuando exploró con nuevas lecturas, entre ellas Los Miserables, de Víctor Hugo.


Foto cortesía Elsa Alexandra Magaña Lucero

“Yo crecí con una veneración misteriosa por los libros, para mí era desconocido, como un misterio que se devela cada vez que los abres. Siento que en los libros encontré una emoción que no lo podía hallar en otro lado. Escribir para mí no es un don, es un trabajo constante, amor profundo por la literatura, por los libros en general. Es esa cosa por la que yo no podría vivir”, relató.

El joven afirma que no podría ser el escritor en construcción, la persona que es actualmente si no fuera por la formación académica que recibió durante sus años de estudiante en la FES Acatlán, en la licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas.

“Mi paso por Acatlán, sin duda fue esencial, porque me enseñó toda la tradición literaria, gracias a mi carrera conocí todos los autores griegos, leí a los mejores de la literatura hindú antigua, El Quijote, El Siglo de oro. Autores como Gabriel García Márquez hizo darme cuenta de todo el camino que ha recorrido la literatura antes y me permitió entender cómo se formó y funciona la lengua española y cómo la tengo que usar y manipular para decir lo que quiero expresar. La carrera es una herramienta esencial para cualquiera que quiera aprender a escribir. Cada uno de los maestros que pasaron en mi formación les tengo mucho agradecimiento, ya que ellos me llevaron por este camino gracias a sus enseñanzas y consejos”, comentó.

Sobre lo que sigue, Leopoldo adelantó que su prioridad es entregar y registrar su tesis para titularse, ya que gracias a que fue finalista del certamen la XI edición del Premio de Relatos para Jóvenes, se siente motivado para seguir adelante, pudo percatarse que está haciendo bien las cosas. Por ello, una vez que termine ese pendiente escolar se dedicará a su segundo libro; el primero lo agotó demasiado.

“Este oficio es difícil, no hay muchas oportunidades, definitivamente es un trabajo muy satisfactorio. Una página en blanco es terrorífica porque tiene posibilidades infinitas y lidiar con esas posibilidades es el trabajo de alguien que escribe. Encontrar esas oportunidades, encontrarse a uno mismo es una de esas oportunidades; poder contar lo que uno ve y siente llena esos espacios infinitos. Esta pandemia me ha dado la oportunidad de estar leyendo en vez de salir a hacer otras cosas, creo que la lectura es esencial para la inspiración, cualquiera que quiera escribir tendría que leer más sobre lo que escribe”.


Foto cortesía Elsa Alexandra Magaña Lucero

Finalmente, mandó un mensaje para las generaciones universitarias o alumnos con el gusto de escribir; que se atrevan a hacerlo, aunque deben estar preparados a la espera y a el rechazo.

“La escritura implica tocar mil puertas, solamente se abre una y muchas veces están en la puerta 999 y quieren tirar la toalla, en ese momento uno decide si vas a seguir tocando puertas hasta que se abran. Es esencial la perseverancia, de decir ‘Un día el trabajo que yo estoy haciendo va a ser reconocido’. Lo que he aprendido durante todo ese tiempo y lo comparto con mis amigos que se dedican a esto es: ‘Si no nos van a aceptar por buenos, nos van a aceptar por tercos, para que dejemos de molestar’. Si de verdad creen en lo que están haciendo y creen en su obra, no dejen de tocar puertas”, dijo.

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Categoría(s): Boletines

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