Sala de Prensa Acatlán




La Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes abrió sus puertas para recibir a familiares, amigos y lectores de Óscar de la Borbolla, autor de Las vocales malditas, La rebeldía de pensar y Filosofía para inconformes, enmtre otras obras, y de esa forma homenajear y celebrar a lo grande 70 años de vida.

Moderado por Juan Stack, el homenaje contó con la participación de la escritora Alma Delia Murillo, quien destacó el papel de su colega en su carrera literaria, al señalar que después de tomar un taller literario con él, abandonó su trabajo de oficinista para dedicarse a las letras. Le agradeció por enseñarle a muchos a escribir y, sobre todo, a pensar.

Por su parte, Fernando Rivera Calderón, músico y conductor, agradeció al festejado por haberle sembrado una verdadera convicción por la duda, además, rememoró cómo ambos hablaban de filosofía en el programa radiofónico La Noche W, lo que provocó reclamos de algunos círculos, recelosos porque el filósofo fuera una especie de “Prometeo” que compartía conocimientos. Después, acompañado de una guitarra, interpretó una canción para el escritor, regalo de cumpleaños.

“Existe la posibilidad de reconciliarse con la vida ya que, por más gandalla que seas, puedas encontrarte con un amigo como Óscar”, aseguró el escritor y filósofo José Luis Trueba, quien conoció a De la Borbolla por compartir editor. “Hace 25 años iniciamos una plática que aún no hemos acabado”. Agregó que su colega es un ontofóbico dedicado a dinamitar la realidad y que, a veces, lo ha logrado, como lo demuestra Las vocales malditas, un libro que cuestiona la propia existencia de los libros.

“Nos enseñó que la literatura es otra cosa”, indicó Paco Ignacio Taibo II, encargado del despacho del Fondo de Cultura Económica. Destacó que lo que más le llama la atención “es la intensidad maliciosa de sus textos, Las vocales malditas lleva esto a un grado supremo. Nos ha mostrado que la filosofía es un acto de vivir en el mundo y la literatura de contarlo”, detalló.

“En pocas palabras, he podido hacer lo que se me dé la gana” dijo De la Borbolla frente a una sala llena. Agregó que, después de todo este tiempo, ha llegado a la conclusión que “sólo se trataba de vivir y no me pueden acusar de que no he sabido vivir”. Agradeció a sus seres queridos y lectores la oportunidad de compartir ese momento. Hacia el final del evento se escucharon Las Mañanitas, seguido de un sonoro goya.

Enseñar filosofía

Además de ser escritor, Óscar de la Borbolla se ha dedicado a la docencia universitaria durante 47 años. Actualmente, en la FES Acatlán imparte clases en la licenciatura en Filosofía.

“Para mí el trato diario con los alumnos es importantísimo, es una inyección de rejuvenecimiento, dudas, inquietudes…aunque, después de tantos años ya me cansan, los odio, me parecen repetitivos”, bromeó el docente, en entrevista. “Aunque de vez en cuando me encuentro con uno que me reconcilia de nuevo con mi labor. La Universidad ha sido mi casa, entré en el 66 como estudiante de la Preparatoria 5 y todavía no salgo”, indicó.

A los que quieran dedicarse a las letras les aconsejó no rendirse, pues esto es como un palo encebado del que uno se resbala una y otra vez. “La única manera es auto convencerse de que uno es Dios, es mejor que sea tachado de megalómano, porque gracias a eso uno es capaz de resistir”, finalizó.
¡Enhorabuena!

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