Sala de Prensa Acatlán




Reconocido por su dilatada trayectoria con la batuta y al frente de agrupaciones musicales en los mejores escenarios del país y allende las fronteras, Enrique Arturo Diemecke cautivó a la comunidad universitaria con su faceta de conferenciante: El director de orquesta y sus retos ante la crisis de públicos en la música de concierto en el siglo XXI, que se llevó a cabo en el Teatro Javier Barros Sierra de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

Apoltronado en mullida pieza tapizada en azul claro que hizo resaltar su vestimenta negra, su rostro y manos blancas que enfatizaban sus explicaciones, el visitante recordó algunos pasajes de su estancia -1980-1983- en la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM). Muchos de los asistentes abandonaron el sitio convencidos de los beneficios que ofrece la música de concierto y otros se enteraron de algunos secretos que encierra la ópera y la llamada música culta.

Recordó que cuando estuvo al frente de la OFUNAM visitó territorios unamitas, como los planteles del CCH; llevó la música a escenarios públicos, como iglesias. Todo con el afán de acercar la música a todo tipo de público. También dijo que suele encontrarse en el camino a personas que se iniciaron en la ópera escuchándolo en sus mocedades, ahora acompañados de hijos e incluso nietos, aseguró en la charla.

El conferenciante aseguró que en mayo próximo habrá de reintegrarse a la Orquesta Sinfónica del Estado de México, entonces es probable que se vuelva a la FES Acatlán como director de orquesta al Teatro Javier Barros Sierra, en otro capítulo de su relación laboral con la Máxima Casa de Estudios de la nación.

El maestro Diemecke, acompañado por su asistente Benito Alcocer, habló del
Teatro Colón Buenos Aires, Argentina, del que es Director General Artístico, resaltando la edificación y la acústica, motivos por los cuales se convierte en obligada escala de cantantes, músico y agrupaciones de China, Japón, Oceanía, etcétera.

Al tiempo de mencionar que “el público siempre estás ávido de cosas nuevas”, refirió multitudinarios conciertos con 25 mil asistentes en Buenos Aires y 80 mil personas, en Mar de Plata, al sur de la capital bonaerense. La música clásica lo puede todo, aseguró, “es catarsis porque al acelerado lo calma”, sostuvo el maestro que el próximo 9 de julio cumplirá 64 años de edad.

En otro momento sostuvo que la música de compositores trasciende el tiempo, como ejemplo histórico mencionó el Imperio ruso, su transformación en la URSS y el cambio a la actual Federación de Rusia, lapso en los que nadie pudo borrar el legado musical en aquella región del planeta.

Para acercar a la niñez a la ópera recurrió como ejemplo a la composición sinfónica de Pedro y el lobo, de Serguéi Prokófiev, “ahí cada personaje del cuento está representado por un instrumento de la orquesta: un pajarito, por la flauta; un gato, el clarinete; un pato, por un oboe. Hay un abuelo gruñón, por un fagot. El lobo, por el corno francés, todos los instrumentos de la orquesta que son las cuerdas tocarán cada vez que Pedro aparece”, explicó.

El cuento musicalizado de Pedro y el lobo, en que intervendrá el maestro Diemecke, lo presentarán el próximo 28 de abril en el Auditorio Nacional, anunció. Por otra parte, el invitado aclaró la diferencia entre una ópera y una opereta: “en la ópera siempre hay un muerto; en la opereta si alguien se murió, es por puro juego. La ópera cómica siempre está buscando un absurdo”, acotó.

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