Sala de Prensa Acatlán


“Tuve la suerte de encontrar algo que me encanta, y me apasiona”, expresó Mariano Ramírez Coronado en vísperas de concluir la licenciatura de Arquitectura en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Con un promedio de 9.5, el estudiante indicó que aunque realmente nunca fue uno de los promedios más altos, ahora que está seguro de que esta profesión es a la que se dedicará, le viene bien.

“Te tiene que apasionar lo que haces porque son muchas noches sin dormir, además vas a dedicarle todo tu tiempo, pero también tienes tus recompensas”, indicó el universitario que también rememoró su desarrollo académico y laboral, pues trabaja desde el segundo semestre.
Describió que la vocación viene de familia, pues su padre es arquitecto. “Mi papá es mi mayor inspiración, definitivamente soy todo lo que soy gracias a él”, dijo.

De los recuerdos que se lleva de su alma mater destacó la elaboración de maquetas no obstante las desveladas para imprimir, correr para llegar a la escuela y entregar los trabajos—aunque te califiquen en 15 minutos, señaló—, luego regresar a casa, descansar, desayunar con los amigos. “Eso es lo más padre, pues tuvo su recompensa”, externó el universitario.

De sus profesores, resaltó que lo que más agradece, además de los conocimientos brindados, son las experiencias que le contaron, así también sentir apoyo ante una duda o inquietud y la confianza y la tranquilidad que siempre le brindaron.

Respecto a la responsabilidad de representar a su casa de estudios con su ejercicio profesional dijo: “Me encanta decir donde estudio, estoy muy orgulloso de mi escuela y llevo los colores muy en alto. Cuando alguien me pregunta digo: Sí, estudio en la UNAM, en la FES Acatlán. El poder demostrar las cosas que estoy haciendo y de dónde vengo, para mí es un orgullo”.

De acuerdo al compromiso social que distingue a los universitarios, Ramírez Coronado invitó a los estudiantes a salir de su zona de confort, pues explicó que ayudar a alguien a mejorar su calidad de vida es de las cosas más satisfactorias que ha hecho.

Actualmente colabora en la asociación Techo que provee a personas en situación de calle a causa de fenómenos naturales un hogar temporal, ha ayudado a construir albergues en Xochimilco. Después del sismo en la Ciudad de México del año pasado, Ramírez Coronado ha viajado a Guerrero, primero como voluntario y después como jefe de cuadrilla.

Por último, externó que el consejo que le daría a sus compañeros de generaciones posteriores sería que aprendan a manejar sus tiempos y a priorizar. “Vas a tener que hacer sacrificios por la escuela, pero por cualquier cosa que valga la pena hay que sacrificarse”, concluyó.

Categoría(s): Boletines

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